Tú, mi vestido
Por: Luz Marina Navas Sequeda
No sé cuál era tu afán, tenías tanta prisa por llegar que no te diste cuenta que prensados a la hebilla de tu pantalón se quedaban los delgados hilos que tejían mi vestido. En cada paso que dabas desamarrabas sus puntadas y con ellas también se marchaba pedazo a pedazo mi existencia.
“El sueño de hacer eterno lo pasajero”
Por: Leidy Pardo Mojica
De niña recuerdo que soñaba ser grande, ser grande para vivir el amor. Poco a poco pasaron los años y el amor nunca llegó.
El intento que dejaste
Por: Germán Sánchez Pardo
Pretendo, como lo hice siempre, contarte cómo se ven las nubes desde aquí. Ahora sólo tengo consideraciones acerca de la emoción que fabrica el tiempo y revelaciones que definen la dificultad de la distancia.
Desamor
Por: Susana María Giraldo Serna
Mi historia de desamor es que aún continúo en esa agonía y sigo por el rumbo de la desesperanza, cada hombre que se cruza es solo para nada, para un momento más del desamor, de esa historia de amor que nunca ha existido en mi vida.
Grito del des-amor
Por: Dayana Yiseth Barros Díaz
Los hilos de sangre se desprenden de mi cabello
Parecen telarañas que se infiltran en tus dedos.
Las hojas de otoño devoran mi cuerpo
Que entretienen tus ojos enceguecidos por el deseo.
Las raíces grises recogen mis venas
Los tallos amarillos atrapan tu piel
Y juntos formamos árboles sin hojas.
Sin título
Por: Carolina Mccormack
Hace mucho tiempo existió en mi vida un nombre que me dediqué a olvidar durante mucho tiempo, pero que irónicamente la ciudad de Bogotá me obligaba a recordar cada tanto. Ese nombre estaba en todo lado…en las calles estrechas y húmedas del centro, en los libros de química, en el mejor techo veraniego de esta ciudad, en la música de Gustavo Cerati, en el andén sucio de la facultad de artes, en el humo de cigarrillo, en el anime, en las películas de Michel Gondry, en la comida de Wok, en las novelas de J.K. Rowling.
Mis historias
Por: Paula Andrea Calderón Hurtado
¿Dónde están mis historias?
… las borré… sí, creo que las borré.
No existen…
Las eliminé en el momento que tomé la decisión de salir de tu vida, y sacarte
de mi vida.
Nube
Por: Luisa Consuelo Gutiérrez Corredor
Sí conoce a Oscar por favor dígale que me llame, que me perdí en su selva y quiero volver a encontrarme.Dígale también que sin su sonrisa, mis chistes no son graciosos ni en el planeta 21 y las cometas ya ni en el mundo 15 quieren volar; que las nubes recorren el planeta 8 deseando que sus labios me digan muñeca, todo bien.
Historia de desamor
Por: Luis Ángel Pérez Cante
Estaba viviendo mi estrategia, el amor era algo de lo cual yo demostraba su inexistencia, por lo menos la presente. Estaba convencido de que eso no iba a volver a mí, jamás me iba a volver a enamorar, eso creía, que hace seis años me había enamorado por última vez en el colegio y que no iba a volver a pasar, lo que venía era ser estratega, ser un James Bond o un Don Juan o un seductor, aunque no llegue a nada porque finalmente no me interesaba el fin sino el juego, simplemente hacer una red y ver como quedaban atrapadas. Eso creía.
Los amantes del tejado
Por: Hernán Eduardo Castañeda
Cada vez que te ausentas, que gritas desde la distancia mi nombre y dejas en tu vaso una gota de licor… te recuerdo. Tu perfume, como una estela de alcohol que se evapora en la funda de mi almohada y tu nombre, como una débil imagen pixelada, y tu, incapaz de escuchar; mas inerte que nunca, y tu, incapaz de ver; mas inerte que nunca.
Mi historia de desamor
Por: Myriam Krausz Holz
Creí estar enamorada. Era muy joven, tenía 16 años. Conocí un hombre joven, 10 años mayor que yo. Profesional, culto y en ese momento me pareció atractivo. Nos comprometimos. Se fue a especializar fuera del país. Me escribía, me llamaba, me decía que me amaba. Me sentía halagada e importante. Pero la lejanía y mi juventud me afecto. Estas dos cosas hicieron que poco a poco sintiera que estaba muy lejos de corresponder al gran amor que él sentía por mí.
Sin título
Por: Ana Maria Toro
No sé si las palabras o los recuerdos duelen más, títeres de pasados ajenos somos. Esclavos de miradas carentes de amor, duele mi pecho, y duele porque sé que no te importa herirme; pareciera que te regodearas de mi dolor, que cada lagrima que brota no importa, que cada sacudida en mi pecho es vana, la sangre palpita en mi interior el odio intenta llenarme y es tan dulce que temo perderme en su sabor.
Invisible
Por: Laura Juliana Alvarez Mantilla
La nuestra siempre será una historia incompleta, desarmada, descabezada, llena de huecos. Porque incluso cuando pudo haber estado entera, habría hecho falta que me vieras. No fue por no tenerte que me sentía tan enferma. Fue por como parecías alimentarte de mi vida, cuando entre más enredaba los dedos con los tuyos, más pálida me veía yo frente a un espejo.
Apartes de mi diario…
Por: Clara Inés Home Martínez
Bogotá, Septiembre de 1979
Qué niño tan lindo, hasta ahora me doy cuenta al ver la foto de grado sexto en la entrada del colegio. Todos los años acostumbran dejar un recuerdo de los estudiantes que inician el grado escolar. Él es alto y sonríe con un gesto agradable. Estamos refundidos con otros treinta compañeros. Yo, una niña delgada y seria.