El intento que dejaste
Por: Germán Sánchez Pardo
Esta historia hace parte de la convocatoria En respuesta a Sophie Calle, como parte de la exposición Historias de pared.
Pretendo, como lo hice siempre, contarte cómo se ven las nubes desde aquí. Ahora sólo tengo consideraciones acerca de la emoción que fabrica el tiempo y revelaciones que definen la dificultad de la distancia. Conoces la atracción que ejercen sobre mí la insistencia satisfecha y la repetición de la caída libre; algo tan personal y tan parecido a los inmateriales viajes que hice desde y hasta tu ventana. Tal vez por eso mi tendencia es la del hombre que busca pretextos y nunca se va del todo, aunque a veces me quede en silencio cuando llega el momento de hablar. Mi única costumbre fue embellecerte, frecuentar tus miedos (no tuviste muchos) y sacarte todo el amor que producía tu descomplicado paso por el mundo. Sabes también que nunca me quise alejar. No me distraje porque los pedazos de cielo, tu música cercana y la certidumbre del viento eran el mejor lugar habitable. El intento que dejaste es mi interpretación del infinito. La nostalgia es una mirada que se enternece con los dones. Conozco el momento exacto cuando comienza y termina cada día.
Ya no comparto la vida.
Mi costumbre fue seguirte
Por: Germán Sánchez Pardo
Sabes que mi costumbre fue seguirte
incluso hasta lugares donde los reflectores
no te permitieron distinguirme bien.
Te lo advierto porque puede sucederte,
la calle cambia a la gente.
Y si un día taciturna en tu camisa de dormir
desde la misma ventana que calculaste mi partida
crees ver en la distancia algo como yo
no te engañes
lo que pasa
es que ya
no me puedes
reconocer.