Los saberes de la gente del río II | Río Amazonas: Pesca
El Amazonas es uno de los ríos con mayor diversidad de especies de peces, esenciales para la alimentación y la economía de las comunidades ribereñas que comercializan el pescado en ámbitos nacionales e internacionales, por medio de la pesca, un oficio tradicional que han perfeccionado los indígenas amazónicos y en el que han desarrollado diferentes prácticas que se adaptan a los cambios del nivel del río durante el año y a los hábitos y ciclos de las diferentes especies.
Amazonía,
Esta exposición presenta una selección de contenidos de la exposición permanente del Museo Etnográfico del Banco de la República, ubicado en el Centro Cultural de Leticia, en la Amazonia colombiana. Con esta selección de contenidos, esperamos aproximar al público interesado a la compleja historia ecológica y cultural de la Amazonia continental.
Tiempos de curación
El pensamiento amazónico concibe que la vida en el mundo depende del cuidado constante de la relación entre los seres humanos y no humanos que lo habitan.
Molas, capas de sabiduría
La exposición “Molas. Capas de sabiduría” presenta el detallado y colorido trabajo textil hecho por las mujeres gunadules. Cosidas a mano y adheridas a las blusas, distinguen e identifican a las mujeres guna en el mundo que las rodea.
Historias de ofrendas muiscas
Los tunjos son muy pequeños pero con herramientas científicas de última tecnología, como el microscopio electrónico de barrido, se los puede ampliar hasta verlos en detalle e incluso descubrir "la mano" y el estilo propio del orfebre que los creó.
Visión ancestral
La presente muestra recopila el conocimiento, los saberes, el modo de vida y la percepción ancestral de los Kogui, los Arhuacos, los Wiwa y los Kankuamos, comunidades indígenas habitantes de la Sierra Nevada de Santa Marta. Cada una de ellas posee características de convivencia únicas, motivadas por el respeto hacia los demás y el entorno donde viven.
Indicio 1. Identidades
Me entregaron un puñado de tierra para que ahí viviera.
“Toma, lombriz de tierra”, me dijeron.
“Ahí cultivarás, ahí criarás a tus hijos,
ahí masticarás tu bendito maíz”.
Entonces tomé ese puñado de tierra,
lo cerqué de piedras para que el agua no me lo desvaneciera,
lo guardé en el cuenco de mi mano, lo calenté,