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Sembrar la duda: Indicios sobre las representaciones indígenas en Colombia
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Me entregaron un puñado de tierra para que ahí viviera.

“Toma, lombriz de tierra”, me dijeron.

“Ahí cultivarás, ahí criarás a tus hijos,

ahí masticarás tu bendito maíz”.

Entonces tomé ese puñado de tierra,

lo cerqué de piedras para que el agua no me lo desvaneciera,

lo guardé en el cuenco de mi mano, lo calenté,

lo acaricié y empecé a labrarlo…

Todos los días le cantaba a ese puñado de tierra;

entonces vino la hormiga, el grillo, el pájaro de la noche,

la serpiente de los pajonales,

y ellos quisieron servirse de ese puñado de tierra.

Quité el cerco y a cada uno le di su parte.

Me quedé nuevamente solo

con el cuenco de mi mano vacío;

cerré entonces la mano, la hice puño y decidí pelear

por aquello que otros nos arrebataron.

Fredy Chikangana (Wiñay Mallki)

Hablar de una identidad indígena en Colombia, única y homogénea, es un error. Proponer una lectura amplia y plural admite que las identidades indígenas son múltiples, diversas y fluctuantes. Varían enormemente de una comunidad a otra, incluyendo sus historias, lenguas, cosmovisiones, prácticas espirituales y formas de organización social. Sin embargo, tienen en común su profundo arraigo en la relación que mantienen con su territorio y con la naturaleza que los rodea. Comparten también una historia trágica: la historia de su aniquilamiento y exclusión a lo largo de los siglos.

En el caso colombiano, la construcción de las identidades indígenas ha estado marcada por la fragmentación y el desplazamiento. Surgió de una dicotomía entre un mundo cristiano y colonial, identificado como civilizador y con un sentimiento de superioridad, ante un “otro” definido como salvaje y violento, desde las perspectivas históricas de misioneros, conquistadores, viajeros, científicos, políticos o terratenientes.

La historia de los pueblos indígenas en Colombia se entrelaza con una narrativa dolorosa y vergonzante de la historia del país. Durante mucho tiempo, se les forzó a renunciar a sus nombres, lenguas, dioses y tierras. Se los ha utilizado como emblema nacional, glorificando al indígena del pasado mientras se desestimaba su realidad en el presente. Y si bien la historia de sus luchas por la defensa de sus derechos ha sido aguerrida a lo largo del tiempo, la conformación de la Asamblea Nacional Constituyente, que produjo un reconocimiento explícito de la diversidad cultural y étnica en Colombia, marcó un giro crucial en la percepción y valoración de las identidades indígenas, reconociendo por vez primera su voz y existencia por parte del Estado.

Hoy, más que nunca, las identidades indígenas son fluidas, evolucionan y se adaptan a medida que las comunidades interactúan con el mundo contemporáneo y enfrentan desafíos cambiantes. Los pueblos indígenas no se limitan a ser protagonistas del pasado, sino que reclaman su lugar y levantan su voz como agentes activos en el presente.

Curaduría: Sigrid Castañeda

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