Hasta 1700, la dinastía Habsburgo reinó sobre la monarquía hispánica y sus múltiples reinos. Durante el siglo XVII, diversas circunstancias habían afectado la producción, circulación y uso de la moneda en el Nuevo Reino de Granada. Este siglo se caracterizó por las crisis del Imperio español motivadas por las guerras y sus costos, la corrupción y la aplicación de reformas poco efectivas. Además, en 1648 se hizo público un gran escándalo monetario en el virreinato del Perú que perturbó la economía de toda la monarquía: en la Casa de Moneda de Potosí, actual Bolivia, algunos oficiales y comerciantes habían alterado el porcentaje de plata de las monedas acuñadas para enriquecerse ilegalmente. Esto desencadenó la desconfianza entre quienes las usaban y generó una eventual transformación de dichas monedas.
El primer periodo de la administración de la Casa de Moneda de Santafé se conoce como la etapa de los tesoreros particulares (1620-1753). Estos también fueron acusados en varias ocasiones de cometer fraudes en la ceca. Sin embargo, la producción de moneda facilitó que durante este siglo se consolidaran algunos centros urbanos y se estableciera un nuevo orden social y cultural en el Nuevo Reino de Granada. Así, la economía desempeñó un papel clave en la afirmación de valores cristianos en esta sociedad, pues la salvación se convirtió en un bien muy valioso que se podía adquirir a partir de donaciones de dinero o bienes, a instituciones religiosas que garantizaban a los difuntos los rezos suficientes para que sus almas pasaran rápidamente al cielo.