¡¿Quién más cambiaría una copita de vino por una chicha?! 🌽

En la Santafé del siglo XVII, españoles y muiscas no acogieron con entusiasmo las costumbres alimentarias del otro. Hubo resistencia y desconfianza, pero también una necesidad que terminó imponiéndose: la de adaptarse.

El vino, por ejemplo, llegaba desde Europa y su transporte hasta Santafé lo hacía cada vez más costoso. Mientras tanto, la chicha, una bebida fermentada de maíz, ya estaba aquí y fue uno de los pocos productos indígenas que logró conquistar rápidamente el gusto de los españoles, hasta convertirse en un acompañante habitual de sus comidas.

📸 Ojalá al scrollear pudiéramos viajar en el tiempo…

Pero, mientras inventan la máquina del tiempo, tenemos las fotografías de la Biblioteca Luis Ángel Arango para acercarnos a otras épocas. En ellas aparecen la hemeroteca, la fachada, las filas para solicitar libros y esas antiguas terminales de consulta que nos dejan asomarnos a cómo se vivía la BLAA años atrás.

Y aunque cambian las formas, cambian las tecnologías y cambian los espacios, hay algo que permanece: esta biblioteca sigue siendo el lugar para encontrarnos con los libros, las ideas, el conocimiento y la cultura como un refugio. 

Hoy se nos metió la Sala de Conciertos en el corazón 😍

Hace un tiempo les propusimos a los asistentes de la Sala, completar la frase: La Sala de Conciertos para mí es… Y, de su puño y letra, recibimos recuerdos, palabras y pequeñas historias.

Algunas de esas notas nos muestran la Sala como una experiencia inolvidable, un lugar de paz, un espacio para compartir en familia, encontrarse con la música y crear recuerdos.

Historias que viajan: las exposiciones de Banrepcultural continúan su recorrido por el país

Durante el mes de septiembre el Banco de la República vuelve a poner en circulación al país. Sus exposiciones continúan el recorrido por los distintos centros culturales con propuestas que acercan al público al arte, la historia, la fotografía, los documentos bibliográficos y la arqueología.

🌸 ¿Alguna vez te has detenido a mirar cómo florece lo que comes?

La papa, la papaya, la vainilla, el maíz y muchas otras plantas que hacen parte de nuestra alimentación también tienen flores. Algunas son diminutas, otras pasan casi desapercibidas, pero todas hacen parte de un ciclo que termina y vuelve a comenzar en una semilla. 

Observar estos ciclos es una forma de conocer el territorio. Comunidades indígenas, afro y campesinas han aprendido a leer los tiempos de la naturaleza y saber cuándo sembrar, cosechar y conservar las semillas. Para eso, observan las lluvias, las plantas, los animales y las fases de la luna.