Sentarse frente al otro evoca un acto ético, una disposición a escuchar, una expectativa abierta. En 2013, doce artistas gráficos aceptaron la invitación de la Subgerencia Cultural del Banco de la República y de la Agencia Colombiana para la Reintegración -ACR- (Hoy Agencia para la Reincorporación y la Normalización) para sentarse frente a 130 reintegrados del conflicto en 12 ciudades de Colombia y explorar, a través de su práctica artística, el encuentro con testimonios de la otra Colombia. El proceso, según los relatos de los participantes, estuvo lleno de certezas e incertidumbres que llevaron a dar sentido y forma a la experiencia compartida.
¿Qué es?
Frente al otro: dibujos en el posconflicto, presenta un proceso que para artistas, reintegrados e investigadores implicó una transformación vital. Esta muestra es una invitación a recorrer Colombia y es un intento por trabajar en una sociedad más allá del conflicto armado, a través de estos dibujos y palabras: testigos de lo que sucede cuando nos sentamos frente al otro.
¿Quiénes participaron en Frente al otro: dibujos en el posconflicto?
• Personas en proceso de reintegración: aquellas que pertenecieron a un grupo al margen de la ley, y decidieron dejar las armas de manera individual o en bloque y se acogieron a la justicia. El proceso de reintegración consta de cuatro etapas: formación psicosocial, formación académica, formación para el trabajo y la generación de ingresos. Cada etapa o ruta tarda aproximadamente seis meses. Quienes las cumplan de manera óptima pueden graduarse y reiniciar sus vidas en comunidad.
• Profesionales reintegradores: puentes entre una persona en proceso de reintegración y la sociedad. Acompañan a los participantes en la resocialización y la desmovilización.
• Talleristas: Andrés "Frix" Bustamante, Angélica María Zorrilla, Catalina Jaramillo Quijano, Daniel Salamanca, Jaime Sanabria "Jim Pluk", Javier Posada (Inu Waters), Joni Bnejumea "Joni B", José Rosero, María Isabel Rueda, Manuel Kalmanovitz, Kevin Mancera y Tatiana Córdoba, fueron los 12 artistas visuales e historietistas que hicieron un taller de dibujo de uno a tres días en cada una de las ciudades. Cada artista tenía además la misión de elaborar una pieza gráfica resultado de la experiencia vivida en cada taller.
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¿Cómo?
Dibujar, dibujarse
Representarse en el papel fue la forma de romper el hielo en los talleres y de verse todos como pares. ¿Qué queremos mostrar de nuestra naturaleza? ¿Qué rasgos exaltar o esconder? ¿Cómo mostrarnos? ¿Qué palabras ponerles a esas figuras que nos definen? Para la mayoría de las personas que asistieron habían pasado muchos años desde que no tomaban un lápiz.
Así, se juntaron dos mundos. Uno, invadido por las circunstancias, pero con el deseo más ferviente de no seguir dejándose encañonar por ellas; otro, creado intencionadamente por cada uno de estos doce artistas, lleno de aristas y posibilidades. De hecho, artistas y personas en proceso de reintegración lograron comunicarse por ese lenguaje particular que ofrece el dibujo.
Doce miradas, doce artistas, doce ciudades
Un quiebre con dos orillas. Un antes y un después. El movimiento que hubo en esos días de taller siguió en cada uno de los artistas que ahora debían producir una obra que interpretara qué había pasado con estas personas. Debían decantar la experiencia, sentarse a pensar, repasar las imágenes, recordar las palabras oídas.
El camino empieza con doce artistas y una misión: impartir a personas en proceso de reintegración talleres de dibujo o historieta, en doce ciudades de Colombia. Enorme reto del que no se podía siquiera imaginar el resultado. Ni salir inmune.
Se hicieron talleres en las siguientes ciudades:
Cartagena
El dibujo para recordar el pasado
Artista: María Isabel Rueda I Obra: Diario oscuro
Quiero dibujar algo respecto de mi infancia, cuando vivía con mi madre en nuestra finca, con el sonido de las quebradas, de los pájaros nocturnos y de la selva.
Cheyla, en proceso de reintegración, participante del taller de Cartagena
La artista María Isabel Rueda mostró en Cartagena el ensoñado universo del pintor costumbrista Noé León, especialmente, una serie que hizo a propósito de un viaje hecho cuando era niño, por los departamentos de la Costa Atlántica de Colombia. Realzó la idea de que a veces los recuerdos también pueden ser una preciosa mentira hecha a nuestra medida. El ejercicio en el taller consistió en narrar oralmente algún recuerdo, agradable o no, que estuviera muy presente en la memoria individual. Luego, en escribirlo y dibujarlo con el mayor detalle posible. El recorrido se hizo entonces de la memoria, a la palabra y de la palabra, al dibujo.
Muchas historias se recrearon a partir del recuerdo de la infancia, mientras otras personas rescataron momentos más recientes, de la vida actual, “civil”. Comprobaron que tenían la capacidad de nombrarlo, escribirlo, describirlo y dibujarlo. Uno de ellos tituló de manera acertada su experiencia en este curso como “olvidando el olvido”.
Ibagué
El dibujo como diario de viaje
Artista: Daniel Salamanca I Obra: Anecdotario
Aunque se me había borrado la imagen de su rostro y de sus manos, nos reconocimos de inmediato, 12 años después.
Persona en proceso de reintegración
Daniel entregó a los participantes un Kit de dibujo: hojas blancas, lápices, cajas de fósforos, bolsitas plásticas, papel en rollo, entre otros elementos.
Lo primero era saber el nombre de los participantes. No el propio, sino el que tuvieron “allá” y el que habrían querido tener. “Por ejemplo, a mí, Daniel, me habría gustado llamarme Franco”. Sonia contó que en “el grupo” se llamaba Yuliana, pero que siempre quiso llamarse Pamela. A cada nombre le dibujaron una identidad.
Después construirían un retrato entre todos sobre la enorme mesa de la sala de lectura con los fósforos de su kit de dibujo; el perfil de un rostro, con un fósforo tras otro. Sus cajitas, vacías, se convertirían después en minilibros con sus propias historias.
Daniel propuso hacer un diccionario, “porque en cada disciplina hay una jerga”. En el grupo armado se usa la palabra socito (diminutivo de socio) para dirigirse a un compañero; el término bien cotizado significa escalar en rango en el grupo, y minicrucero, salir de combate. Una vez elaborado el diccionario, siguió dibujar el vestuario, el tránsito del uniforme de guerra al vestido de civil, después dibujaron el lugar que tuvieran más presente en la memoria.
Esa imagen valiosa se guardó dentro de una bolsita, para conservarla, como el Sagrado Corazón que pintó Sonia, al que se aferró durante mes y medio mientras estaba amarrada a un árbol por haber intentado escapar.
Cali
El dibujo como herramienta para acercarse al otro
Artista: Angélica María Zorrilla I Obra: Micrografía Angélica - Micrografía John

Me gustó dibujar, y escribir también, porque evoca momentos, lo transporta a uno a la realidad del pasado; sí, lo pone a uno a soñar con nuevas ilusiones.
José David, en proceso de reintegración, participante del taller en Cali.
Algo que nos afecta muchísimo en este conflicto es que no logramos entender al otro, ni sentir empatía con el otro, ni ponernos en el lugar del otro.
Angélica María Zorrilla, tallerista
Angélica María Zorrilla, inició con una idea: la incomunicación y el desconocimiento son lugares comunes que abonan los enfrentamientos. Fue fundamental la apertura de un espacio escrito y el formato escogido fueron las cartas. Esa narración en primera persona a través de la escritura, posibilitó que los participantes pudiesen acercarse sin temor a otro, ese a quien le escribieron, pero también a ese lector que, de repente, puede crearse una imagen para acompañar esas palabras.
Durante los tres días de trabajo, se escribieron y se leyeron las cartas propias y las ajenas. La escritura y la lectura se mezclaron con datos para aprovechar el talento de cada quien y tips para potenciar la capacidad de dibujar. También se dibujaron letras capitales para acompañar ese nuevo comienzo y se recrearon las escenas escritas y descritas. El dibujo de la letra capital se situó como un elemento gráfico potente, como el dibujo de una vida.
Bogotá
El dibujo para darle lugar a una historia
Artista: Andrés Frix I Obra: Apunte Nº 30 para conversaciones malévolas de dos moscos en leche - Andrés "Frix" Bustamante

El taller comenzó con una breve historia del cómic, siguió con la presentación de los formatos, las viñetas, el trazo y algunas técnicas entre ellas, el entintado. Un ejercicio inicial fue suficiente para infundir confianza: hacer ochos continuos, sin levantar la mano, de manera suave y natural, hasta llenar la hoja de estas formas orgánicas y luego, descubrir en ese caos una figura a la cual darle protagonismo. Allí aparecieron un dragón, un superhéroe, una mujer, un soñador que quería ser aviador.
Los participantes a través de historietas mostraron sus deseos y sueños, por ejemplo, una de ellas dibujó una mujer que está en medio de dos árboles y termina convirtiéndose en la raíz de ambos. Otro, dibujó cuatro caminos de la vida representados a través de los cuatro ojos de un bebé. Al final todos, por medio de las viñetas, expresaron sus propias historias.
Quibdó
El dibujo como medio para construir un listado
Artista: Catalina Jaramillo Quijano I Obra: De la serie La gravedad de las cosas

(…) muchos hablaban de querer conocer a su padre, como en el caso de Ordeliana, quien me contó que fue ‘regalada’ a una señora y hasta los 16 años conoció a su mamá.” Catalina Jaramillo, tallerista
1) Lo más hermoso es haber tenido una hija
2) Lo más hermoso haber salido de la vida tan fea
3) Me gustó que de pequeña trabajaba
Cruz Edith, en proceso de reintegración, participante del taller de Quibdó
La artista Catalina Jaramillo hizo una breve presentación de su trabajo, en la que mostró el dibujo como una herramienta para darle cuerpo a la memoria. Por eso, pidió a quienes participaban una lista de las cosas más relevantes de su pasado y de su presente.
1) Tener a mis hijos conmigo
2) Lo más bueno es tener mis hijos
3) Lo peor fue haber cambiado de vida
4) Lo mejor que después la recuperé
5) No me gustó separarme de mis padres
6) Ni separarme de mis hijos
7) Quisiera volver a la niñez
8) Y quisiera volver a mi pueblo
Kelly, en proceso de reintegración, participante del taller de Quibdó.
Catalina explicó que siempre se hacen listas de cosas importantes y de otras que no lo son tanto y que cada una de ellas detona recuerdos. La artista sabe que esto de hacer talleres de arte con poblaciones en proceso de reintegración no es terapia para nadie, pero también está convencida de que es un mecanismo para remover sentimientos y memorias.
Villavicencio
El dibujo como espacio para la convivencia
Artista: Manuel Kalmanovitz I Obra: De la serie: Hombres armados

Muchos de los asistentes llegaron para cumplir una obligación. Lo que querían al comienzo, más que nada, era asegurarse de que sus nombres quedaran marcados en la lista de asistencia. Pero durante los tres días del taller, demostraron estar abiertos a pensar en esta actividad como algo entretenido y tranquilo. Hicieron autorretratos con pedazos de papel, y se dispusieron a dibujar cosas que recordaban y a ensayar cómo se siente dibujar con lápices de distintas clases. Durante el taller, la gente comenzó a hablar de lo que habían vivido, de lo que comían cuando estaban por allá, de jornadas de caza y pesca, de la vida social que solían tener.
Para los participantes, dice Manuel, este proceso de aterrizar en la vida civil, trae sus pérdidas y ganancias: se pierde cierta libertad de acción y se gana cierta tranquilidad. Y, como cualquier proceso donde algo se pierde y algo se gana, es una experiencia agridulce.
Pereira
El artista José Rosero basó su obra en su experiencia del taller en Pereira, Colombia I Obra: Intervalos

“Fuera y dentro de los lugares brindados por distintas instituciones, a pesar de las continuas interacciones, voluntarias u obligadas, y muy lejos de lo que implica el simple contacto humano, entre víctimas, victimarios, y nosotros, los que observamos pasiva o activamente, habrá siempre una distancia abismal infranqueable. Distancia compuesta por historias escritas en otro idioma. Sin embargo, ese objeto que nos distancia, es también el objeto que nos acerca.”
Valledupar
El dibujo como medio para construir un listado
Artista: Tatiana Córdoba I Obra: No soy lo que parezco

“El propósito de esta obra es jugar con la percepción del espectador. La obra se compone de cuatro retratos que pertenecen a los cuatro participantes desmovilizados que asistieron al taller que dicté en Valledupar. Lo que más me interesó y me conmovió al conocer a estos participantes fue el darme cuenta de cómo mi percepción de ellos era completamente errónea, y que además nunca lo habría notado, si no fuera porque los conocí, me acerqué a su vida y me di cuenta que mi punto de vista estaba equivocado. En este caso, buscaba reflejar ese mismo sentimiento por medio de los retratos. Desde lejos, estas imágenes que están cosidas con cabellos, se ven como un dibujo hecho con una línea muy fina. Pero si el espectador se acerca lo suficiente, se dará cuenta de que se trata en realidad de un dibujo bordado a mano con mi cabello”.
Florencia
Artista: Kevin Mancera I Obra: Se busca

“Uno de los temas que se desarrollaron durante el taller, y el cual se trató de abordar de diferentes formas fue el retrato, así que decidí que esta fuera la memoria del taller que se desarrolló en la ciudad de Florencia, Caquetá. En mi opinión una de las cosas que hacen falta para olvidar el conflicto y pensar en la paz, es el humor, así que me basé en los clásicos carteles de búsqueda, convirtiéndolo en una invitación al dibujo.”
Cúcuta
Artista: Jaime Sanabria “Jim Pluk” I Obra: Pasteles y lunares
En la historieta Jim nos cuenta su testimonio de cómo fue el trato con quienes asistieron. Durante tres días enseñó cómo crear personajes, historietas y cuentos ilustrados. Al comienzo la participación fue tímida, pero después de un tiempo las personas, estaban emocionadas y no soltaban sus lápices. Se notaba su alegría en el último día del taller (donde se realizó una exposición con los dibujos de ellos) y no paraban de dar las gracias por lo aprendido en el taller. Esta experiencia es la que representa Jim con un trazo suelto realizado en tinta en las 5 páginas del comic “Pasteles y lunares”."
Medellín
Artista: Joni Benjumea “Joni B” I Obra: Cómo me calmo yo

“Con el nombre Tras el Big Bang identifico una serie de historietas en la que trato de explicarme a mí mismo ciertos aspectos de la vida en Colombia. Decidí tomar los prejuicios que existen frente a este grupo de personas, los reinsertados, para elaborar mi trabajo. Encuentro que el colombiano promedio es fascista, y que es normal escuchar de boca de “ciudadanos bien” frases como “habría que matarlos a todos”, “si delinquen es porque les da pereza trabajar y sólo buscan plata fácil”, etcétera. Este tipo de apreciaciones se han normalizado al punto de considerarse legítimas, haciendo que quienes se ven más afectados por la desigualdad en que vivimos sean a su vez quienes más defienden, apoyan y ayudan a preservar el statu quo. Creo que la mayoría de las personas que terminan uniéndose a grupos armados lo hacen porque no tienen otra posibilidad. La vida en Colombia es muy dura y la clase gobernante, que brilla por su falta de creatividad, nunca ha tenido interés de administrar, sino más bien de explotar para beneficio propio este territorio tan rico. Usé tinta china y acuarela para crear estas piezas, en primera instancia, porque me pareció que esta técnica me ayudaba a reforzar el clima oscuro que deseaba, y la otra porque ya es parte de mi impronta personal e identifica mi trabajo.”
Montería
Artista: Javier Posada (Inu Waters) I Obra: Montería

“Esta pieza es un comic, que cuenta mi experiencia dictando el taller y que resume lo que pasó mientras este sucedía. La principal razón para hacer un comic autobiográfico tuvo que ver con la observación que me hiciera uno de los participantes al taller, quien me decía que mucha gente ignoraba todo lo relacionado con el proceso de reintegración. Y tenía razón, pues yo era uno de esos que suponía algunas cosas. Al estar sentado allí con ellos me di cuenta que la realidad era otra y sintiendo eso, me pareció conveniente contar mi experiencia para hacer un poco más público ese proceso que lleva bastante tiempo.
Para hacer este cómic, utilicé algunas imágenes de referencia y las notas que tomé durante los días del taller. También usé los textos que escribieron quienes participaron para hacer sus propios comics. Las anotaciones que hice son descripciones de cada persona y temas relacionado con todas ellas, como su personalidad y su carácter. No me permití dibujarlas ni usar sus nombres pues algunas no querían ser fotografiadas.”
Power Paola (Artista invitada)
Paola Gaviria es Artista plástica, historietista e ilustradora. Nació en Ecuador y ha vivido en Colombia, Francia, Australia y Argentina. Ganadora de la residencia artística La Cité Internationale des Arts, París y Firstdraft Gallery, Sydney. Ganadora del proyecto “En Vitrina”: durante 14 días hizo un performance dentro de una vitrina dibujando lo que tenía al frente. Realizó un club de dibujo en el Amazonas por dos meses gracias a la beca de la Gilberto Alzate Avendaño. Ha expuesto sus diarios de viaje, dibujos y calendarios en Nueva York, Bogotá, Sao Paulo, Sydney, Milán y París entre otros y en ferias como La Fiac y Slick (feria de dibujo contemporáneo). Algunas de sus libretas hacen parte de la colección de la Biblioteca Luis Ángel Arango (Bogotá). Su obra es autobiográfica y explora el dibujo, la narración, lo cotidiano y el texto. Autora de la novela gráfica “Virus Tropical”, editada por La Editorial Común (Argentina), Random House Mondadori (España), L’Agrume (Francia), La Silueta (Colombia), Catalonia (Chile) y Madriguera (Perú). Ha hecho otros libros como: La Madremonte, Por dentro / Inside (La Silueta), Diario de Powerpaola (Jellyfish) y qp, La Silueta (Colombia), Ril editories (Chile) Hace parte del colectivo Chicks on Comics. Actualmente publica una tira mensual en la revista cultural Arcadia (Colombia) y desarrolla la animación de su novela gráfica: Virus Tropical.


