Los artistas
“The Trans'' se multiplica en diversos escenarios sociales y culturales en los que circulan el trabajo gráfico y editorial, la investigación, ejercicios de acción directa y performance.
The Trans invita a los consumidores a asumir una postura más activa y a ejercer un consumo más responsable”, leemos como el manifiesto de este colectivo de artistas.
The Trans nace como grupo de trabajo en el 2012. Está conformado por Juliana Escobar, Fernanda Aeiza, Álix Camacho, David Ayala, León Jiménez, Carlos Guzmán, Jacqueline Ortíz y Camilo Gutiérrez. En él han desarrollado propuestas artísticas dirigidas a solucionar el problema de los alimentos modificados genéticamente y las consecuencias que estos generan. En sus actos performáticos se visten de alimentos, haciendo una puesta en escena como cualquier banda de rock, pero sus letras están plenamente enfocadas en la paradójica y problemática realidad de los transgénicos. También se han interesado por los espacios educativos no convencionales, al tiempo que sus propuestas de formación ponen en el diálogo nociones de territorio, agricultura, consumo, tradición y producción artística.
Caja misteriosa: paisaje y memoria familiar
“El paisaje es un tema recurrente a lo largo de la historia del arte. A través de la pintura y la fotografía es posible observar los diversos cambios que sufre la geografía natural y humana, porque muchos de ellos son producto del desarrollo industrial y de las bases que han guiado el proyecto colonial desde finales del siglo XV. Esta es la premisa del laboratorio propuesto por el colectivo The Trans, cuyo trabajo se centra en visibilizar los asuntos y problemas alimentarios derivados por las modificaciones del paisaje.
En esta ocasión, lo hacen recorriendo a la memoria de los más viejos, entrevistados por sus nietos o niños, curiosos por oírles cuentos de antaño sobre cómo se alimentaban, cómo era el paisaje con el que crecieron, como eran las plazas de mercado y cuáles eran las recetas de sus propios abuelos, y así, recrear los tiempos previos de la Revolución Verde, que empieza en los años sesenta, momento en el que se comienzan a sembrar semillas modificadas genéticamente o transgénicos, que buscaban su mayor rendimiento y que fue creando la necesidad industrial de los monocultivos, uno de los grandes problemas de la seguridad alimentaria hoy en día en los campos.
A partir de estos registros sonoros, trocitos de memorias rescatados del olvido, los participantes desarrollaron una animación teatral de la historia siguiendo la metodología de construir “Cajas Misteriosas” o “Teatro Lambe- Lambe”, una técnica ideada en Brasil en 1989, inspirados en las fotógrafos ambulantes de antaño que recorrían las calles con sus cajas fotográficas, casi estudios portátiles. Allí dentro podían montar representaciones de escenas en pequeño formato mediante la creación de miniescenografías y pequeños títeres. “La ‘caja Misteriosa’ o ‘Teatro LambeLambe’ funciona como una cámara fotográfica en sentido inverso. En esta caso, los objetos no se hacen visibles hacia fuera, sino que son representados dentro. El observador se torna al mismo tiempo espectador y fotógrafo. El término ‘Lambe-Lambe’ corresponde a un tipo de proceso de revelado fotográfico”.
Todo el material recaudado derivó en una exposición que dio lugar al cierre y a la reflexión sobre la necesidad de conectar generaciones con los relatos históricos de otrora, para preguntarse con más herramientas sobre esta noción extraña del progreso.