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Centro Cultural de Buenaventura
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Tipo de minisitio

La artista

Angélica Teuta nació en Medellín en 1975. A lo largo de su práctica plástica se ha caracterizado por crear ambientes o estructuras temporales de aspecto contemplativo que juegan con la arquitectura de los espacios, ideas que lindan entre la ficción, la fantasmagoría y la vida real. Emplea métodos de construcción básicos y aprendidos en libros tipo “Hágalo usted mismo” o de consumo general de bajo costo.

Teuta ha expuesto sus proyectos tanto nacional como internacionalmente, ha ganado diversos reconocimientos y ha sido una de las beneficiarias de la beca académica otorgada por el Banco de la República. Teuta es maestra en Artes Visuales de la Universidad de Columbia en Nueva York, gracias a la beca completa del Banco de la República de Colombia, y actualmente docente de maestría y pregrado en la Facultad de Artes de la Universidad de Antioquia en Medellín, Colombia.

 

Arquitectura emocional

En colaboración con la Fundación Sueño Pacífico, la artista Angelica Teuta llevó una nueva versión de sus arquitecturas emocionales a Buenaventura. La artista explica que estas arquitecturas propuestas a través de su trabajo “combinan temas relacionados con la historia de la supervivencia, la construcción de refugios, y revisar desde perspectivas diferentes los aspectos de la vida cotidiana”. Este proyecto artístico lo ha venido haciendo desde hace años y cada experiencia es una nueva aproximación a la sensibilidad, pero hacerlo en el barrio La Playita, del Espacio Humanitario de Puente Nayero, es doblemente significativo por la manera como esta comunidad bonaverense se enfrentó a la más cruenta violencia padecida en el pasado reciente por las horriblemente recordadas “casas de pique”, en las que murieron tantas personas; se encerraron para impedir que algún actor armado ingrese a esta zona de paz que lucha por la supervivencia. Y viven con estricto cuidado de la comunidad internacional.

Con este contexto claro, para el presente laboratorio Teuta le propuso a la comunidad interesada “engallar”, arreglando y remodelando con todos los juguetes, un espacio destinado al ocio y su descanso. Ese lugar se identificó rápidamente en el kiosco que allá conocen como el “Mentidero Niquilón”. “Es la salida de emergencia del mundo real… aquí se habla de todo, pero después de terminado el juego y salirse del kiosco no se le sostiene nada a nadie…”

Los participantes en el taller de cuatro días fueron líderes comunitarios que, con la dirección de la artista, organizaron, pintaron e invitaron a los vecinos a cuidar este espacio renovado.

Paralelamente, los talleristas Juan Durán y Diana Arévalo trabajaron con los niños del barrio, pintando, conversando y jugando, siempre con la idea del reconocimiento del lugar al que pertenecen. También quería invitárseles a pensar en la idea del cuidado de esos espacios comunitarios de su barrio. “Al final del taller realizamos un torneo de dominó y bingo (con juegos que hicieron ellos mismos y teniendo claro que, como le hicieron saber a la artista, el bingo es la manera como se organizan las relaciones sociales, vivir y entender la vida) sin alcohol, donde los ganadores se ganaron los mismos juegos con los que jugaban y la manera sobrante”, recuerda la artista. La intervención también se socializó en la prensa comunitaria local por medio de un artículo hecho por miembros de la Fundación Sueño Pacífico.

Fue así como los habitantes del barrio La Playita vivieron una experiencia transformadora de su entorno, algo que les permitió ver que el embellecimiento de una zona tiene un impacto positivo en los habitantes, impacto igualmente poderoso en el propio proceso relacional de Angélica Teuta.

 

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