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Tipo de minisitio

Cual secuela del año 2012, en esta nueva edición de Obra Viva se siguió profundizando en la idea de llevar a las ciudades formas novedosas de acercarse a temas de muy variada procedencia, lo que permitió ampliar las posibilidades del arte. Fue un año en que los artistas invitados, gracias a las relaciones creadas con estas nuevas comunidades, se permitieron ahondar en sus propias prácticas artísticas. 

En un primer caso, Honda resultó el escenario ideal para mimetizarse con su naturaleza. Esto le permitió a Óscar Leone plantear la gran pregunta que tiene alrededor del paisaje y trasladársela a sus coequiperos de laboratorio: “¿Dónde termina la idea de la naturaleza y dónde empieza la idea  de lo humano? ¿Dónde se pueden borrar esas fronteras y cómo traerle a la humanidad la necesidad de repensarse como una sola cosa con la naturaleza?”. En ese límite borroso le interesaba problematizar un lugar que ha sido cuna de la colonia, paso de la modernidad y testigo de la tragedia de Armero. Estos detonantes invitaron a sus compañeros de expedición a poner el cuerpo como campo de experimentación, para abrir los poros y correr, lenta y minuciosamente, las huellas del hombre en el paisaje.

También con la inquietud por los estragos del hombre sobre la naturaleza, pero con métodos y motivaciones completamente distintos, Diego Samper se acercó a una comunidad indígena, la tikuna, en un barrio de Leticia, vecino del río. Para él, la misión  consistió en que los habitantes de este caserío pintaran la fachada de la casa con coloridos motivos naturales, aunque no lo recibieron con alegría. “Me encontré con una comunidad  apática, escéptica y triste, que vivía entre cerros de basura”. Ninguna sorpresa, para una  comunidad abandonada por el Estado y que desconfía de cualquier intención sin precio.

No obstante, al ver que el proyecto de reciclaje y embellecimiento realizado en conjunto era real y les servía a todos, ese escepticismo desapareció. “La pintura mural demostró el poder de transformación que pueden generar el arte  y el color en una comunidad. El arte comunitario abre una ventana a la esperanza”, puntualizó Samper satisfecho.

Por su parte, Pasto recibió a Santiago Escobar con una obra en desarrollo desde 2009, Tierra de luz. Con una reflexión sobre las víctimas de la violencia, y situándonos en ese 2013 donde se empezaba a ver con esperanza la negociación de un proceso de paz en Colombia, su proyecto consiste en iluminar aquello que la violencia oscureció. Evidenciar que “la ausencia de la luz también puede ser la no presencia del Estado”. Quienes lo acompañaron a mirar tan espinoso tema fueron estudiantes de derecho a punto de graduarse. Con un animalote dormido frente a sus ojos como testigo -el volcán Galeras- y el recuerdo sistemático de que cada día con vida es de agradecer, hicieron un volcán y lo iluminaron. Luz que es calor y encuentro. “Para que ellos tuvieran esa conciencia y pudieran entender por qué son importantes los actos de reparación simbólicos, y así ponerse en los zapatos del otro”.

Finalmente, Populardelujo llegó a Valledupar con un objetivo: rendirle tributo a uno de los grandes del cartel artesanal vallenato: Niveo. Para los investigadores de la gráfica popular era un privilegio darle el protagonismo a una voz que, sin ínfulas ni conciencia de la importancia de su aporte, les presentara la esencia del oficio a los participantes en el laboratorio. Y así sucedió. Obra viva en vivo y en directo.

D.R.D.

Artistas

Imagen principal Media
El León dormido, proyecto Tierra de luz de Santiago Escobar
Area misional
Fecha de publicación