El artista
La presencia de un cuerpo y su movimiento constituye una ruptura en la apariencia del paisaje contemplativo. Esta presencia necesariamente interviene en él y lo modifica. Justo en ese instante se ubica el artista Óscar Leone (Ariguaní, Magdalena, 1975) con sus preguntas sobre la inmensidad del paisaje y el cuerpo como proveedor de experiencias en el territorio. Leone comprende el paisaje a la manera de una experiencia sensible que busca pensar sobre la transformación social y cultural de los territorios que elige para realizar sus intervenciones. Cada uno es un nuevo experimento corporal.
Leone ha participado en varios programas del Banco de la República, como Imagen Regional 6 e Imagen Regional Destacados en 2018. Ha expuesto su trabajo en Colombia y en ciudades como Berlín, Säo Paulo, Bruselas, Nueva York. Leone vive y trabaja en Santa Marta.
A la deriva
El lugar de la deriva, que parece en ocasiones imperceptible y que elude su propio rastro, contiene la latencia de un movimiento que se transforma en una situación que escapa a los ojos desprevenidos de una ciudad que se construye desde sus capas sociales, calles, eventos y obligaciones. No obstante, desde esa misma configuración nos oculta el hecho de que, ciertamente, todos estamos a la deriva y los unos nos borramos las pisadas de los otros y sus coordenadas que, de no ser por las nociones e imágenes grabadas en la memoria, perderían su rastro, y nosotros, el camino hacia nuestro lugar de origen. Entre la conciencia del espacio y el cuerpo emerge dicha situación, una qdos ue Óscar Leone busca exponerles a sus compañeros de búsqueda, artistas locales que se reconocen en las calles de la cálida Florencia, todos, intentando indagar nuevos significa ser y estar, desde el cuerpo, por medio de la performance.
Esta invitación sobre la expansión de lenguajes artísticos ubicó todos estos reconocimientos - o encuentros si se quiere - en una exposición con los insumos recolectados por los artistas a la manera de memoria móvil, trazada desde el concepto de deriva planteado por Guy Debord. En este, los caminos, más allá de comunicar un trayecto, complementan un sinfín de posibilidades sobre un mismo territorio de conocimiento, como lo muestra Leone en la apropiación corporal del espacio planteada a sus invitados. Todos lograron comprender el escenario propuesto por el artista e instauraron un nuevo sistema de asimilación de su propia obra, la forma de documentación de esta y sus comportamientos frente a su propia geografía, comprendiendo desde su cuerpo en diaĺogo con los cuerpos vivos e inertes que comparten su espacio temporal.