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Centro Cultural de Tunja
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Tipo de minisitio

La artista

La relación con la tierra, como materia de creación e investigación, ha estructurado la producción artística y creativa de María Buenaventura, nacida en Medellín (1974) pero que se siente bogotana, puesto que es allí donde ha creado obras como Los libros de tierra, Alguna vez comimos maíz y pescado (obra con la que participó en la décima edición del Premio Luis Caballero), entre muchas otras. Todo su trabajo se ata a un hilo que conecta la relación del ser humano y su consumo, la necesidad del conocimiento sobre los alimentos que conforman nuestros encuentros con el otro, bien sea el desayuno cotidiano o la cena de final de año que cuenta con un valor ritual. Justamente de la palabra rito se desprende gran parte de su trabajo con el entorno que la rodea, entendiendo el arte como vínculo que contribuye al tejido social y al conocimiento de sí mismo.

María Buenaventura ha logrado tejer comunidades en lo referente a una de sus grandes pasiones: la culinaria, que la ha convertido con el paso del tiempo en una alquimista gastronómica y conocedora de los frutos de esta tierra que relaciona en una galería de arte, en una plaza de mercado, en un salón comunal o en la cocina de su propia casa.

 

Biblioteca de plantas

Los alimentos forman parte esencial de las prácticas y encuentros sociales en la historia de la humanidad, y se estudian desde los distintos rituales en los que se utilizan hasta sus múltiples preparaciones y consumo. No existen culturas que no hagan uso de los alimentos para sus diversas formas de socialización y pensar la mesa o el plato remite a una forma particular de reconocimiento del territorio, a los frutos y semillas que estos proveen y cómo han forjado las costumbres de sus pobladores. Para el caso de la ciudad como Tunja, la tradición alimentaria contiene un valor ancestral que ha perdurado entre generaciones que, algunas de ellas, por el paso de los tiempos, han empezado a reinvientar sus platos típicos.

Esta biblioteca de plantas propuesta por María Buenaventura funcionó como extensión del saber popular asociado con la tierra y sus semillas y arraigado en estas. Para iniciar la recolección de este acervo local, la artista hizo una convocatoria abierta e invitó a un par de investigadores locales con el objetivo de propiciar encuentros desde los intereses de sus participantes, varios de ellos inclinados al estudio de las plantas curativas por su relación con asentamientos indígenas o, simplemente, por su interés personal.

La catalogación se hizo a partir de talelres realizados, que se complementarion con las visitas a lugares que les permitieron documentar varios tipos de semillas en algunas veredas aledañas.

Así mismo, se recolectaron algunas semillas silvestres no domesticadas que sirvieron para la comparación de especies modificadas genéticamente. Los talleres ampliaron las nociones de arte y exhibición, e invitaron al conversatorio sobre los cultivos transgénicos y el desarrollo de las plantas endémicas en el departamento de Boyacá. Finalmente, la biblioteca de plantas resultó siendo un espacio para la documentación del saber inameterial alrededor de las plantas, como la reunión de variados saberes que derivaron en la conciencia del espacio común tanto de la Agencia Cultural del Banco de la República, sede Tunja, como de los espacios rurales que le abrieron sus puertas a este proyecto de investigación y creación, que hoy permite analizarse como eje de creación colectivo gestado desde Obra Viva y que continúa alimentándose desde las inquietudes de sus participantes.

 

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