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Documentación del laboratorio de tradiciones Rebulú: Tradiciones orales del Chocó
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Tipo de minisitio

Presentado por: Jesús Elías Córdoba Valencia.

“Armemos un Rebulú y continuemos aprendiendo y preservando nuestra tradición oral”

Introducción

El presente documento, recoge las presentaciones realizadas en el marco de la Tercera versión del “laboratorio tradiciones Rebulú: Tradiciones orales del Chocó”, realizado entre el lunes 21 y el sábado 26 de abril, de 2025 en el auditorio del Banco de la Republica en Quibdó, con la participación de personas expertas en cada uno de los siguientes temas: El arte de los alabaos, gualíes y arrullos (Héctor Rodríguez Aguilar); Abuela vení contáme: La tradición oral y la bioseguridad alimentaria (Teresa Peña Copete, en representación de su madre, doña Zita Emperatriz Copete viuda de Peña-Mamá Ziti); Voces cotidianas: La oralidad en el día a día de la comunidad (María Evangelina Murillo); Toponimias: Nombres de lugares africanos en el Chocó (Rafael PereachaláAlumá); Palabras y onomatopeyas de raíz: La oralidad negra a través del tiempo (Carlos Alberto Escobar Ante); Sabiduría ancestral del Pacífico: Medicina natural y curaciones tradicionales (Virgelina Córdoba Palomeque “Ana mansa”); y el  Taller de oralidad costumbrista: Poesía, prosa, repentismo (Dayana Zapata Flórez).

Este laboratorio, hace parte de desarrollo de las actividades estructuradas por el Banco de la República, como parte de su labor cultural concebida como un proyecto a largo plazo que busca contribuir con la gestión del patrimonio cultural de la nación, propiciar el acceso al conocimiento y consolidar el sentido de ciudadanía, cuya misión está relacionada con el rescate, preservación, análisis, estudio, organización, investigación y difusión del patrimonio cultural de la nación; propiciar el acceso al conocimiento y consolidar el sentido de ciudadanía.

A continuación, se presenta la documentación sobre las presentaciones sobre los temas relacionados, en el siguiente orden:

El arte de los alabaos, gualíes y arrullos

Lunes, 21 de abril 3 PM.

Bienvenida. por Darwin Perea. Banrepublica. El tema con el que inicia, este laboratorio, no es familiar para muchos; de forma general, conocen un Alabao, un Arrullo, o un Gualí; pero pocas personas se han aproximado a la dimensión de lo que desencadenan estas expresiones en un contexto cultural regional.

Expositor: Héctor Rodríguez Aguilar. Director, organizador y fundador de la Fundación Cultural de Andagoya (Medio San Juan), Gestor cultural. Licenciado en Ciencias Sociales, docente de Educación Artística en el Colegio Joaquín Urrutia de Andagoya.

Desarrollo: La “Fundación Cultural de Andagoya”, nace en 1980 en Andagoya-Chocó, bajo la dirección del profesor Héctor Emilio Rodríguez Aguilar, para rescatar, fortalecer y salvaguardar la manifestación de alabaos, velorios, novenas, levantamiento de tumbas, y otros ritos mortuorios celebrados por las comunidades del Pacífico Colombiano, ante la necesidad de rescatar y fortalecer la identidad cultural. El espacio más importante de esta manifestación, es el “Encuentro de Alabaos, Gualíes y Levantamientos de Tumbas”, que se realiza anualmente en Andagoya; incluido en 2013, en la Lista Representativa de Patrimonio Inmaterial de la Nación; y surge en respuesta al impacto de la violencia de los grupos armados ilegales en la comunidad, cuyo control del territorio, afectaba la movilidad y libre expresión de tradicionales manifestaciones de solidaridad en la alegría y en el dolor.

“Hace 27 años están promoviendo los alabaos en la región del Sanjuan especialmente en las I.E. de Andagoya; convocando a mayoras y mayores, a compartir sus saberes, y que niños, niñas y jóvenes se apropien de esa manifestación, para tener alabaos por mucho tiempo”.

El alabao. En el alabao se canta toda la noche a la muerta o al muerto, cantos de sanación para las personas que hacen parte del entorno familiar cercano a la persona fallecida; se canta para que el sentimiento llegue hasta el alma, con tanta emoción, que, en ocasiones, las lágrimas acompañan la intensidad de las voces y el ánimo de las expresiones. En la organización del velorio, se aporta dinero de forma voluntaria, en proporción a la cercanía consanguínea o afectiva con él, o la fallecida, y los aportes se registran en un libro; los familiares directos (esposo, madre, padre, hijos) no aportan, y quienes nunca aportan, reciben igual trato; “cuando muere, les toca solos”, “acompaña, no lo acompañan”.

Con los aportes se compra comida, café, azúcar, panela y demás elementos para atender a los asistentes por la noche, e incluye Viche y aguardiente. A los cantadores se les da trago, pero, no reciben dinero por esta actividad; incluso, cuando un grupo de alabaos viaja fuera del departamento, se cubren los gastos, pues esta actividad, no se concibe como un negocio.

La inclusión de niñas (os) en los grupos que participan en los encuentros, hoy muestra buenos resultados, con la existencia de verdaderos semilleros de cantadores y cantadoras de alabaos; a nivel familiar, es notorio el caso de una reconocida cantadora de la comunidad de Bebedó (Medio San Juan) cuyas hijas sostienen la tradición, luego de su muerte.

Levantamiento de tumbas. Al día siguiente del velorio, luego del sepelio, inicia el novenario, que trascurre durante los ocho días siguientes, entre las siete y ocho de la noche, con rezos, letanías, rosarios y cantos; un día antes de la última novena, la familia evalúa su vida con el muerto; cómo se trataron, que hicieron bien, o no. El último día, con la presencia de vecinos y familiares, se oficia una misa; luego, los cantos de alabaos, hasta las primeras luces del alba, y el retiro ordenado de los elementos de la tumba; la mariposa negra, símbolo del vuelo que emprende el espíritu; la cruz y la corona de flores de papel hecha por los vecinos;  el agua que fue dejada con una rama de poleo durante nueve noches, para acompañar el espíritu del difunto (para que el muerto absorba pues ya tiene la boca seca); y se apagan las cuatro o cinco velas encendidas durante las noches, como anuncio del tránsito del muerto hacia la eternidad; su recorrido del camino al cielo, que antecede “la bajada” de la sábana como último elemento de la tumba, y constituye lo más doloroso del último día, esa “despedida de esta alma en vida y en muerte”, como reza un conocido alabao.

El momento propicia el recuerdo del difunto entre llantos, gritos y lamentos, con alusión a lo material y espiritual en su paso por la vida, un llamado al consuelo por su ausencia, que en ocasiones produce la pérdida del conocimiento; “hay gente que, hasta cae privada” 

Guali. Esta práctica, se origina en los tiempos de la esclavización, cuando, a la muerte de un niño, el amo consideraba culpable a la madre; ordenaba encerrarla y propinarle azotes, por considerarla culpable de la perdida, que no era valorada en su dimensión humana, sino,  como la “mercancía” que había dejado perder, con impacto en la contabilidad del inhumano negocio del tráfico y la esclavización de personas raptadas en el continente africano para trabajar en las minas y plantaciones; cuyos derechos y humanidad, no hacían parte de las consideraciones de las que gozaban los esclavistas.

La ronda del juego del Guali, inicia con la solicitud de permiso al padrino y a la madrina, del fallecido. Esta ceremonia se realiza durante toda la noche, con juegos y rondas en las que el niño (a) vestido de blanco por no tener pecados, pasa de mano en mano, entre los asistentes acomodados en circulo. Si tiene entre cero y siete años, quien lo recibe debe “echar un verso” sobre alguna circunstancia de la cotidianidad, pasaje que se conoce como bundeo.

El angelito, lleva una flor roja o amarilla en la boca, para que chupe y no tenga sed; y el padrino, le entrega una bandera, para que llegue hasta donde están los ángeles; su ataúd lleva flores y en su cabecita porta una diadema. Si muere en el vientre de la madre, es un “moro” (1), denominación que suplanta el nombre con el que hubiera sido bautizado. Si está entre nueve y doce años, es considerado un “Ángel patón”; no se practica la ronda ni el juego, pues, su peso no facilita el paso de mano en mano. Se ofrendan cantos mayores, salves, y otras ofrendas. En el Pacifico sur se conoce como Arrullo, y Baquiné, en el Caribe.

Entre los logros más importantes del trabajo de la Fundación por el posicionamiento de esta manifestación, se destacan los intercambios con grupos de Palenque y San Andrés Islas; la acogida por las Instituciones educativas; el Plan Especial de salvaguardia (PES) y el reconocimiento como Patrimonio Inmaterial de la Nación; el acercamiento de niños y jóvenes a una manifestación de la que se avergonzaban; la presentación del grupo, en USA-2024; y la vinculación de indígenas Emberá al grupo de la I.E. Joaquín Urrutia.

Se destaca que: “Hay alabaos, Gualíes y levantamientos para muchos años”; los jóvenes seguirán este legado y fortalecerán la tradición; los sabedores han sembrado buenas semillas. Se reitera que “está prohibido cobrar dinero por el acompañamiento y la presentación de estas manifestaciones, toda vez que están arraigadas a la cultura y se conciben como una expresión de a solidaridad y el acompañamiento en momentos difíciles”.

En respuesta a diferentes inquietudes, hizo claridad sobre el origen y antigüedad de prácticas como el Gualí, y de la concepción según la cual, los niños eran propiedad del amo, desde el vientre de sus madres; se aclaró la validez de la alternancia de las voces entre cantadores (as), como expresión de los sentimientos. Se destacó la existencia de diferentes formas de interpretación, según la región; de la quietud o movilidad durante el canto, el movimiento de la cabeza, la gestualización, y el canto de frente al difunto. Considera poco común, la omisión del permiso de los padrinos; y sobre la preocupación por “la subvaloración de estas prácticas por parte de los renacientes; anota, que el proceso, debe empezar desde la infancia, y reforzarse en las Instituciones educativas.

Abuela Vení contame:

La tradición oral y la bioseguridad alimentaria

Martes, 22 de abril 10 AM

Expositora: Teresa Peña Copete. Es Psicóloga, criada al lado de su madre, convencida del valor de la cocina chocoana, y del gran valor de la biodiversidad de la región. Tuvo a su cargo esta charla, en reemplazo de su madre, doña Zita Copete viuda de Peña-mamá Ziti, quien no pudo asistir, debido a quebrantos de salud; y esto afirma sobre ella: “Definitivamente, su lugar predilecto es la cocina. Ella en la cocina, tiene el máximo nivel de creatividad, se transporta, se transforma. La cocina para ella es el mejor relax, ella es feliz, canta, inventa cosas maravillosas, como sopa guisada, tortillas de pescado salado… su amor lo traduce en un plato de comida… Las manos de ella, traducen cualquier comida en un plato exquisito” (Teresa Peña)(2).

Desarrollo: Vamos a ocuparnos de la bioseguridad alimentaria, en este espacio apropiado para el encuentro. El Proyecto “A que sabe el Chocó”, en cabeza de Zita copete, se empeña en el rescate de la cocina tradicional chocoana, asociada a la seguridad alimentaria, que cada día, es más dependiente de productos que ingresan del interior del país.

Destaca el valor de las huertas caseras como soporte de la seguridad alimentaria y proveedoras de alimentos frescos y sanos, como parte de una cultura alimentaria que privilegiaba el consumo de alimentos provenientes de la tierra, como, carnes de animales del monte, productos de mar y río, y el consumo de frutas locales, como el borojó, piña,  chontaduro, guayaba agria, hoy reemplazados por variedades  provenientes del interior del país y una alta dosis de embutidos y enlatados, con alta concentración de preservativos y conservantes químicos, como el “caldo rico”; y afirma, que, en el Chocó de hoy, no se come lo que se produce en la región; del almidón de yuca se producían rosquetes, enyucados, carimañolas; que hoy, han perdido su sello original, y han desmejorado, por cambios en la forma de producción y la calidad de los ingredientes, que en muchos casos, dependen, de materiales procesados.

Cuenta que, Doña Zita se disgusta, porque las carimañolas, “se le embeben en la olla”, por la mala calidad de la materia prima, y llama al rescate de preparados emblemáticos, como Birimbí, sosiega, los diferentes tipos de mazamorra, chicha, casabe (se hace de maíz con leche de coco y panela), runcha, almojábana, en proceso de desaparición, en medio de dinámicas productivas que dificultan la competencia.

En referencia al concepto de “pobreza sin miseria”, en relación con la forma como se vivía en  el siglo pasado, afirma que “la vida dependía en mayor porcentaje, de lo que había en el entorno, y alcanzaba para satisfacer las necesidades; en las paleaderas y huertas caseras, había frutales, hortalizas, plantas aromáticas y medicinales, para satisfacer necesidades básicas de la población”; estas, hoy no existen; y la presencia de actores armados ilegales en la zona rural, afecta el desarrollo de la producción, y pérdida de control sobre el territorio.

Entre las experiencias de doña Zita, compartió la obtención del tercer puesto en un concurso de cocina tradicional, con el Guarrú, un plato a base de maíz; ha participado, además, en el Encuentro de Cocinas Iberoamericanas-Ibercocinas, en el que se dio un acercamiento a la cocina mexicana tradicional, en la que se destaca el liderazgo de mujeres, y su libro “A que sabe el Chocó”, fue incluido en un Blog, como representante de la cocina tradicional chocoana.

Para promover la cocina chocoana, la fundación “A que sabe el Chocó”, organiza eventos, sobre usos del  maíz, con productos como la chicha y el Biche de maíz, sosiega, masas fritas, envueltos, tamales; trabaja en la divulgación del conocimiento con el libro “A que sabe el Chocó”, en el que las recetas, se agrupan en las categorías de: Dulces (suspiros, enyucados, birimbí, etc.), Comidas especiales (pasteles, mondongo, longaniza, guarrú, etc.), Comidas cotidianas (sopa de queso, dentón ahumado, locro, atollado, jujú, etc.), Vendajes o comida preparada para la venta (domplines, pandeyucas, almojábanas, pan ayemado, etc.) y Bebidas (jugo de lulo chocoano y de borojó, chicha de maíz y de arroz, etc.).

Lamenta que “en los restaurantes escolares no se ofrezca comida chocoana”; y afirma que “la colada con la que se alimentó a las generaciones precedentes, es mejor que la elaborada hoy con la bienestarina (papúla)”. Junto a estos cambios, llama la atención sobre el excesivo consumo de comida chatarra, por los jóvenes de hoy.

Entre sus reflexiones, destaca la crisis de identidad, por la que pasamos hoy, debido a la pérdida de valores; el debilitamiento de los espacios de cocina compartidos con niños, niñas y jóvenes; evoca el placer de disfrutar, sobre todo, junto a la familia, de un arroz clavao con plátano asado y agua de panela; una sopa de queso; o la sopa de resplandor, asociada al hueso pangador. Reafirma su propuesta de implementar una Escuela de cocina tradicional del Chocó, para la recuperación de la cocina local, con un claro componente cultural y empresarial; tal como la “Escuela Taller de Tumaco”, que, promueve la gastronomía.

Para terminar, evoca las palabras de doña Zita, cuando afirma que “las viejas cuando cocinaban, dejaban la esencia de su amor en un plato de comida”. Hay una carga emocional que hace que un plato de comida sea especial; y resalta el compromiso y la disposición para hacer realidad todos estos proyectos.

Se abrió espacio para algunas intervenciones del público, que ratificaron lo expuesto y aportaron ejemplos de la riqueza de la cocina chocoana; y se compartieron referencias como la de “Chencha “Mayo, sobre el consumo de sangre y ojo de vaca, en diferentes preparaciones.

Voces cotidianas:

La oralidad en el día a día de la comunidad

Martes, 22 de abril- 3PM

Introducción-Presentación. Darwin Perea, Gerente (E) de la Agencia Cultural del Banco de la República, pondera los saberes adquiridos desde la tradición oral en la comunicación; invita a reflexionar sobre las formas usuales del habla de las comunidades chocoanas, y destaca para 2025, el enfoque en la oralidad como forma de expresión, y de saber sobre nuestra tierra. Se explora la relación entre comunicación y tradición oral, reflexionando sobre las formas usuales del habla en las comunidades chocoanas, por los caminos de “La oralidad en el día a día de la comunidad”, en este laboratorio que busca promover la oralidad como puente de encuentro entre los mayores y las nuevas generaciones.

Invitada: María Evangelina Murillo. Docente e investigadora en la Universidad Tecnológica del Chocó y en Univalle; Licenciada en Idiomas, Magíster en Lingüística y español, y Doctora en Ciencias de la Educación; Coordinadora Departamental del Programa Ondas (Min ciencias) y de la Cátedra UNESCO-Chocó; directora del Grupo de Investigación en Estudios Lingüísticos Afrocolombianos, con trabajos de investigación y publicaciones de libros, y artículos científicos; ponente y conferencista en eventos nacionales e internacionales.

Inicia con una presentación general, del trabajo que realiza con el grupo de investigación “Estudios Lingüísticos, Afrocolombianos y Amerindios” ELA; Tradiciones orales y variedades lingüísticas; y resalta la unión en torno a la oralidad, porque la oralidad somos todos; destaca su uso común, por amplios sectores de la sociedad nacional; y “cómo la oralidad ha estado presente en la historia de la humanidad”; recuerda, que, la escritura es posterior a la oralidad; una realidad que ocupa lugar preponderante en su libro “Oralidad y sentidos de la formación de maestros en la UTCH, con un capítulo denominado “Por siempre la oralidad”.

- Se reconoce la oralidad (Costa-2009), en todas las culturas y sociedades, y se asocia a población menos escolarizada, y como una forma de expresión de segunda clase después del surgimiento de la escritura; la oralidad como sistema, es un mecanismo de supervivencia y fortalecimiento de identidades en muchos grupos humanos, incluyendo a las comunidades afro. Es importante que se valore la oralidad, y no se reduzca al concepto de lo empírico.

- Identidad étnica, cultural y lingüística desde la oralidad. Se destaca la oralidad como herramienta valiosa en la adquisición del conocimiento, instrumento de resistencia y reafirmación de identidad cultural, étnica y lingüística (tradición oral); es clave para acceder a procesos de escrituralidad y sistematización; y urge rescatarla, para enfrentar el desprecio por la memoria ocasionado en la excesiva dependencia de los sistemas de comunicación.

- Contexto de integración de la tradición oral.  Se requieren escenarios propicios para la promoción de los géneros de la tradición oral con fines didácticos, de entretenimiento y reafirmación de identidades en las culturas orales.  En la formación de maestros, se trabaja la interacción de la tradición oral, considerada un recurso universal de supervivencia; y en los trabajos de investigación, es notorio, el lugar de la oralidad en todos los contextos. El libro “Relatos de la tradición oral asociados al buen vivir de las comunidades afro e indígenas del Chocó”, surge de una investigación realizada por la UTCH y recoge prácticas asociadas a la cultura y la visión de las nuevas generaciones, muestra la tendencia a rescatar versos, adivinanzas, chistes, poesía y cuentos populares; decimas, retahílas, adivinanzas, versos, coplas, mitos, leyendas, alabaos, gualies y tradiciones orales en general.

- Viviendo las tradiciones orales. El Programa Ondas, trabaja en el rescate de las tradiciones orales, con semilleros conformados por niñas y niños, con resultados que se evidencian en la producción de información documentada, y en la tendencia a investigar y sacar a relucir expresiones de la oralidad como, versos, cuentos y adivinanzas, principalmente.

Se abrió un espacio de participación con poemas como La pobreza (La pobreza es borrón, que a todo el mundo oscurece…); María Aircilia Palacios Mosquera, de Pacurita; Eclidio Ramírez de Salero (Unión Panamericana), y la Décima: Vos sos babilla triunfante, nacida de agua abajo; Para mí no ha habido trabajo, he rondado buenos culones….  Asociado al Mito, se recordó a la Madre monte, La Patasola, La madre de agua, La Viudita, El Mohán de Ichó, El judío errante, El perro negro, La Mula de Cuaresma, entre otros (Rivas 2000); y se evocaron antiguos Mitos sobre la Semana Santa: Mi abuelita me contaba que, en sus tiempos, en la Semana Santa, no se podía bajar al río, uno se tenía que bañar con totumo, porque si se bañaba en el río, se convertía en medio pescado, medio gente, y medio animal; entonces uno se bañaba con vasija sobre la casa; uno llenaba sus baldes de agua y se bañaba ahí, porque le decían; si bañás con bulla, te volvés pescado, o te volvés sirena. María Ercilia Palacios Mosquera (Pacurita, Quibdó).

Conclusiones:

  • Las voces cotidianas de oralidad siguen vivas en las comunidades del Chocó; en la educación básica media con mayor frecuencia; y en el nivel superior, como estrategia pedagógica de transmisión de conocimiento.
  • Se aprecia el interés de los estudiantes de pregrado y posgrado, en la recopilación y el registro de muestras orales de géneros diversos de la tradición oral: Chistes, adivinanzas, versos, coplas, mitos, leyendas, poesía popular, cuentos populares y décimas, entre otras.
  • Las comunidades indígenas continúan luchando porque el reconocimiento de sus trabajos desde la oralidad; y la propone como una competencia intercultural.
  • La oralidad está presente en las redes sociales, como forma de trasmisión del conocimiento.

Para el cierre del espacio, se organiza una ronda de expresión libre y espontanea, con los versos de la canción “Cocorobé” y culminó con una ronda de adivinanzas, en homenaje y ratificación de la pervivencia de la oralidad.

Toponimias:

Nombres de lugares africanos en el Chocó

Miércoles, 23 de abril-10 AM

Conversaremos sobre los nombres de los lugares que habitamos, como parte de nuestra historia y ligados a nuestro origen africano, en línea con el propósito de este laboratorio, de promover la oralidad como puente entre mayores y las nuevas generaciones.

Rafael Perea ChalaAlumá: Es quibdoseño, Antropólogo y Doctor en Antropología. Entre sus obras, figuran, un Diccionario de afro americanismos; Apuntes para la historia de los movimientos cívicos en el Chocó durante el siglo XX (inédito), y artículos e informes publicados en revistas especializadas. Investigador en el Instituto de Investigaciones Ambientales del Pacífico (IIAP), Instituto Colombiano de Antropología (ICAN); y docente en las Universidades del Pacífico, y de la Universidad y Tecnológica del Chocó (UTCH).

Introducción. Resalta la importancia del trabajo que realiza el Banco de la República, desde su área cultural, y el rescate de mucha información documental sobre el departamento. Reflexiona sobre la presencia de la cultura afro en Colombia, a través del lenguaje, el aporte de palabras provenientes de lenguas africanas, y la influencia de la tradición oral afrocolombiana, en muchos escritores. Hace claridad sobre las diferencias entre los conceptos “afro” y “negro”, la necesidad de organizar la cátedra afrocolombiana, soportada en la Ley 70; y del poco esfuerzo por impedir la perdida de muchas expresiones de africanía.

Antecedentes. El pensamiento de la iglesia sobre las personas originarias de África (Maldigo a Canaán, los más bajos esclavos van a ser tus hermanos. Genesis 9:25), los define en la biblia, como raza maldita. El proceso para “dejar de ser personas”, utilizaba la dureza del castigo físico, y, el sacerdote reiteraba la falsedad de los dioses traídos de África. El peor legado del cristianismo, fue el miedo; un fantasma que aun afecta a la sociedad. Sobre la represión y el miedo se construyó al ser humano que denominan negro; se cambiaron los nombres de las personas arrancadas de África en el proceso de esclavización; y todo nombre lleva una intención, y los sacerdotes imponían el nombre, asociado a un imaginario.

La herencia.  El mundo africano dejó su impronta en las lenguas de los países que impulsaron la trata y la colonización; destacándose, la mezcla de lenguas africanas, con las indoeuropeas habladas en América (español, francés, portugués, inglés); y con lenguas indígenas como los garífunas y el sarama Ka.

Lo que llegó de África. Rogerio Velázquez (1954) en "Gentilicios Africanos del Occidente de Colombia", muestra la permanencia de apellidos, con gentilicio original, o asociados al puerto obligado de embarque: Ambuila, Angola, Arará, Ati, Balanta, Beté, Biafara, Biohó, Carabalí, Catanga, Congo, Cuca, Chalá, Chamba, Chato, Chocó, Guají, Guama, Guasá, Lucumí, Mandiga, Ocoró, Popó, Possú; ubica más de cuarenta topónimos usados en el Chocó biogeográfico; y señala el menor estatus dado a las lenguas bajo dominación política, cultural y económica, frente a aquellas en condición de preponderancia.

Léxico de origen africano. Al llegar al continente, los africanos, traían su lengua y la cultura, en sus cerebros. Los cabildos, permitieron que los hablantes practicaran sus lenguas vernáculas; y en los palenques primó la lengua hablada por el mayor número de hablantes, la de mayor vigor, o la que imponían los jefes mediante su poder político. Las variantes del español en América, están influidos por abundantes vocablos de procedencia africana; y contrario a lo que se cree, gracias a la tradición oral, se conservó un amplio vocabulario africano que enriquece el español, ejemplos; en Jamaica, “guango”, es el árbol “guango tree”; en el Chocó biogeográfico es “un gentío”.

A modo de ejemplo, un breve listado de pueblos y términos utilizados en la cotidianidad, cuyo origen desconocemos: Cabí: lingüística de la costa occidental; traduce mala suerte; Guarapito. Palabra Bantú que significa fermentado; Ambosó, es palabra Bantú; Bacosó es Changó, cuando cabalga borracho; Cumbia es danza del ombligo “ia”, es eufónico para mejorar el sonido; Zambia: diosa del sur oriental; Batatal, guineal, vienen de la lengua Bereber; Degue, en el alto Condoto, es de origen Yoruba;  Fundungo: Barrio olvidado en la história de Medellín; fue un palenque; Matamba: Bejuco con el que se hace la catanga; Panganal donde se cultiva la palmera; Hueso pangador: se utiliza para dar sabor a las sopas;  Guarato; Mulumba; Bebaramá, Bananal es un bantuismo que significa dulce; Manguindó (isla del amor); Kurungano, prima del carángano. El libro “De sol a sol”, de Nina de Friedman y Jaime Arocha, ofrece información importante sobre significados de nombres de origen africano en América.

- Toponimias: Topós: lugar, Nomus: nombres; es el nombre del lugar. En la memoria de los africanos estaban algunos nombres que se perpetuaron acá; las voces que más duraron tienen que ver con alimentación, ñameral, malangal, ríos: Mangundó; Sipi, que en lengua baitá quiere decir vagina. Do, es Emberá, aunque hay unas terminaciones africanas; Manguindó y Munguidó, fueron registradas por Rogerio Velásquez, pero el expositor, cree que es una desinencia africana.  Ají, Ajá, mjú, es afirmativo o al menos dubitativo.

El concepto instalado en el imaginario occidental, solo reconoce como Idiomas a los de origen europeo; los que llegaron de África, y los de pueblos originarios, son considerados lenguas, desde los dictados del poder; considera que: En el choco biogeográfico hay un instrumento comunicacional que debe ser reconocido como una lengua: español afrocaribeño en variante chocoana, este nombre está por ser consensuado; y hace un llamado a: No permitir que el lenguaje se siga erosionando; hay herramientas institucionales para recuperar este lenguaje y estas expresiones.

Palabras y onomatopeyas de raíz

La oralidad negra a través del tiempo.

Jueves, 24 de abril- 3 PM

Carlos Alberto Escobar Ante. Lingüista. Universidad Nacional de Colombia; Auxiliar de asuntos culturales en la Agencia Cultural del Banco de la República, Montería. Ha investigado sobre el tema en Tumaco, y durante seis meses estuvo como practicante en las oficinas del Banco de la República en Quibdó.

Se propone reflexionar acerca de expresiones que hacen parte de la cultura y tradición oral de las comunidades negras en Colombia, que enriquecen nuestro vocabulario, presentan la multiplicidad de nuestras regiones y dejan ver la fuerza de las raíces africanas; en el propósito de promover la oralidad como puente de encuentro entre los mayores y las nuevas generaciones. 

Se recuerda la costumbre de utilizar el lenguaje sin prestar mucha atención a algunas formas de expresión; a formas del habla; a la manera como se dicen o se expresan las cosas; y se hace un llamado a desaprender ciertas formas inadecuadas de expresión. A continuación, se analizan las similitudes o diferencias entre los conceptos de lengua y lenguaje:

- El Lenguaje es distinto a la lengua. El lenguaje, es una facultad que permite abstraer la realidad (a través de los sentidos); categorizarla (crear prototipos); conceptualizar y expresarla a través de la lengua, entendida, como un sistema de comunicación estructurado por medio de signos aceptados por un grupo social. El habla es la forma como usamos la lengua, y no es estática, presenta sucesivos cambios que dependen de múltiples factores.

- Dialecto: Se refiere a las formas de hablar de pueblos, zonas, regiones o países; chocoano, costeño, argentino, condicionado por el uso de variantes o modalidades lingüísticas, evidentes en la cotidianidad de los hablantes. Los hablantes de una lengua materna, hablan el mismo idioma, con diferentes cadencias y ritmos; con acentos y rasgos propios; no existe una forma universal de hablar un idioma.

- Idiolecto: Es la manera de hablar, la forma individual de la lengua; las características lingüísticas que distinguen el habla de un individuo; un patrón específico de uso del lenguaje que cada persona desarrolla durante su vida, influenciado por el entorno social, familiar, educativo y personal; incluye pronunciación, vocabulario, gramática y estilo. Es una manifestación de la identidad lingüística individual y puede diferir significativamente entre las personas, incluso, dentro de una comunidad lingüística. Es influido por el dialecto, el sociolecto (variedad ligada al grupo social del individuo y su nivel de instrucción); el fasolecto (registro del hablante en situaciones comunicativas); y el cronolecto (variedad de la lengua en el momento histórico del hablante); es la forma de expresión de cada individuo, manifestada a través de la selección léxica, gramatical, entonación y pronunciación.

La tendencia a alzar la voz, está relacionada con herencias sociales; el lugar donde se habita, la cercanía al rio, o a la montaña, incide en la forma de hablar. Es la localización dialectal.

Dialectología y sociolingüística. La dialectología estudia variantes lingüísticas como dialectos, acentos, jergas y sociolectos; la geografía, historia y sociedad que influyen en la variación dialectal; la sociolingüística estudia el lenguaje en relación con la sociedad; analiza la influencia de factores como edad, sexo, origen étnico, clase social o educación de los interlocutores, su relación, o el tiempo y lugar en que se produce la comunicación lingüística.  El contacto entre lenguas indígenas y africanas con el español, lo enriquece, genera otras lenguas; y es un aporte a la identidad regional.

Se presentó información sobre la División dialectal del español de Colombia, conformada por Superdialectos (Costeño, andino, Caucano-valluno, y llanero); dialectos, subdialectos (Pacífico norte, Pacífico sur), y hablas regionales.

El habla del Pacifico-Características lingüísticas. La forma de hablar es un signo de identidad, y se caracteriza desde la lingüística, a nivel fonético y fonológico, relacionado con los sonidos físicos del discurso; la producción y percepción de los sonidos de una lengua con respecto a sus manifestaciones físicas y su relación con los rasgos de identidad. Se precisaron algunos aspectos relacionados con la fonética y la fonología; a saber:

Elisiones: Es la supresión o la omisión de uno o más sonidos, que pueden ser los de una vocal, una consonante o una sílaba completa, en una palabra, o frase; se omiten o fusionan silabas o vocales, sobre todo, cuando, a una palabra terminada en vocal, le sigue otra que inicia con vocal. La “s” al final de la silaba, se elide. Los amigos, se transforma en “lo amigo”.

Aspirantizaciones: Cuando el sonido deja de sonar como el que es y pasa a ser otro; debilitamiento del sonido “s” en determinados contextos; “loj amigoj”; “nojotroj”. Glotalización: Corte del flujo de aire mientras se pronuncia un sonido. En Tumaco: “el carro, pasa a ser “el arro”. Alargamiento: Prolongación o geminación. Articulación de un sonido por más tiempo. “uuuusté puede creer”; “te digo puesss”. Fórmulas de tratamiento: Voseo (vos a vos; usted a vos); Ustedeo (usted a usted); Tuteo (tu a tu).

Transmisión de la oralidad. La oralidad ha sido muy utilizada en la trasmisión y conservación de memoria histórica; con ella, los trasmisores de historias, han generado valores y conocimientos; es intergeneracional; la expresión “ese es un chocoano”, se refiere a una lluvia muy intensa. Es fundamental en los pueblos afro, y cumple funciones sociales, de persuasión y educación; está influenciada por condiciones políticas, sociales, económicas; involucra roles de jerarquía social y utiliza la lúdica para preservar la identidad

Las onomatopeyas: Sirven como recurso expresivo; Contribuyen al enriquecimiento del léxico; Permiten tener cercanía con la naturaleza, y se constituyen en un aporte a la construcción de identidad; como ejemplo, se relacionan expresiones como ¡Plaj¡; ¡Yeblén¡; ¡Pundum¡, que refleja la caída de un objeto sobre el piso.

Sabiduría ancestral del pacífico:

Medicina natural y curaciones tradicionales

Viernes, 25 de abril-10 AM.

Virgelina Córdoba Palomeque “Ana mansa”. Médica tradicional, etnobotánica. Propone una exploración por las prácticas de medicina natural y curaciones ancestrales de las comunidades del Pacífico, destacando sus métodos y conocimientos, trasmitidos a lo largo de generaciones.

La presentación sobre Medicina natural y curaciones tradicionales, se desarrolló con el propósito de compartir los saberes y la experiencia de Ana, entre poemas que promueven el rescate y mantenimiento de la tradición. Se reconoce la diversidad de flora y fauna de la región, como una oportunidad para encontrar remedio a las enfermedades. El conocimiento de los elementos que ayudan en este ejercicio de cuidado, ha sido trasmitido por generaciones, salvaguardando un legado clave para el sostenimiento de la comunidad y reforzar la importancia de los saberes que trasmitidos desde la oralidad y conservarlos.

Que es la etnosalud: Interdisciplina que promueve la articulación entre la medicina tradicional y la medicina clínica, y permite aplicar los conocimientos de acuerdo al territorio, tradición y cultura.  Destaca la existencia y el uso de plantas como:

Matarratón (Gliricidia sepium). Planta de uso común en el Chocó, especialmente, para bajar la fiebre, dolores de cabeza y garanta. Muy utilizada durante la pandemia del COVID 19. “Si un árbol quiere hacer parir…háblale con cariño y verás que empieza a producir”.

El manejo de las plantas que se utilizan para la salud, debe ser especial, se debe dialogar con ellas; pues, entienden y responden al buen o mal trato, hay que informarles que se les va a utilizar, y para qué; entrar en confianza, pedir permiso a las fuerzas de la naturaleza, e invocar el bien. Un ejemplo, es el de la Santamaria, de la cual existe la blanca y la de anís, llamada, Santamaría boba; denominación que no es recomendable utilizar; se le debe llamar por su verdadero nombre, el más cariñoso, Santamaria de anís.

Santa María de Anís (Piper auritum). “La Santamaria blanca sirve para el pasmo; el pasmo cagalerudo puede matar”. “la Santamaria blanca es una hierba santa, lo que no cura lo espanta... pero tiene su misterio… de acuerdo a la enfermedad así mismo te levanta”.

Hierba buena “Yerba buena” (Mentha spicata). Es útil en el tratamiento de problemas estomacales y como antiinflamatorio; ayuda a calmar dolores musculares, de cabeza, y cólicos. Se recomienda en infusiones o bebedizos que se deben consumir, reposados, para aprovechar sus propiedades. “Si un dolor de cabeza te quiere acabar, …La mata de hierbabuena, te sirve pa´la aromática y también alivia tus penas”.

Palma e’ cristo (Cordyline fruticosa). Se utiliza para marcar el lugar de la sepultura; y se cree, que, con el movimiento de sus hojas, indica a los deudos, el lugar de la tumba. Machacada, con papa rayada y mentol, alivia problemas urinarios y lombrices en los niños; se los golpea en la molleja, se le sopla y la lombriz baja; se utiliza en la gargantilla, un collar, con dientes de ajo, cebolla y limón, que se coloca alrededor del cuello de los niños. “Bogando en mi champa voy con mucha dedicación, en busca de una yerbita, pa´toda la población… Las plantas de mi parcela… ay, son una bendición… nos curan todos los males encontrados en la región”.

Apuntes, reflexiones, notas y recomendaciones

El mal de ojo. La ojeada “ojiada”, es una afectación a la salud, especialmente en niñas y niños, ocasionada por los poderes de algunas personas, que actúan con la mirada, incluso, sin proponérselo; se manifiesta con fiebres, malestar general, decaimiento y otros signos, dependiendo del estado general de la salud de la persona afectada. Se diagnostica verificando si la persona tiene una pestaña más larga que lo normal; o una pierna, más larga que la otra; y se recomienda el tratamiento, con la advertencia de que los Médicos profesionales “no saben de esto”. Los productos para la cura del mal de ojo, se deben renovar el viernes santo. Hay quienes tienen “ojo secador”, un poder capaz de atrofiar el crecimiento de las plantas y ocasionar su muerte.

Se expuso el caso de una persona que “le puso el mal de ojo a una palma de chontaduro, y la secó; y los hay que “tumban coco” con el ojo. Para contrarrestar el efecto del mal de ojo, se utiliza la planta de Celedonia.

Según el testimonio de Yamileth Velásquez, fue víctima de una ojeada a la edad de once años; perdió el apetito, y durante cuatro días no ingería alimentos; sin un diagnóstico certero, luego de la consulta médica, sus padres decidieron buscar una curandera; se presentaron dudas, debido a que la niña “ya estaba grandecita”, pese a lo cual fue vista por la Médica del pueblo, quien le diagnóstico el mal de ojo, y logró curarlo.

El profesor David Córdoba, indaga sobre la importancia de trasmitir estos saberes a los niños, y se destaca el trabajo de Educa paz, con acciones para acercarlos a sus raíces, en espacios lúdicos, por el rescate de estos saberes, como una posibilidad de acceder a la paz.

Al final de la charla, se compartieron algunas creencias del imaginario rural:

“Cuando esté mal dormido, no puede tocar las plantas, porque se enferman, se marchitan”. En referencia al hecho de haber tenido relaciones sexuales la noche anterior.

“Cuando la mujer está con la regla, o recién dada a luz, no puede tocar las plantas, porque les causa daño”. 

. - “Cuando la mujer es primeriza, la ponen a que abrace el árbol”. Ana Mansa abrazó una palma de coco que no paría, y la hizo parir.

. - “Múcura y Curao, son botellas a base de plantas medicinales, se da a las mujeres para parir, sirven para sacar la frialdad.

Es común hablar de personas que tienen “buena mano”, para sembrar, cortar (cosechar) las plantas, o recolectar sus partes; en mi caso, “me tocó mejorar la mano para que las plantas pudieran pelechar”, afirma “Ana mansa”, a modo de consejo para las personas presentes.

En la despedida de este importante espacio de información, diálogo y reflexión, se ratificó el compromiso de trasmitir estos conocimientos entre la familia, instituciones, y en los espacios sociales habituales para evitar que estas costumbres se pierdan.

Taller de oralidad costumbrista: 

Poesía, prosa, repentismo.

Sábado, 26 de abril-9 AM

Dayana Zapata Flórez, Raspadura, Chocó.  Normalista superior, Licenciada en español y Literatura y magíster en Escritura Creativa.  Autora de los poemas "La dudú", "Mininguiá" y "Uno es su tierra".  Participante en el "Maletín de relatos pacíficos" con "Don Juan el Brujo", "Pido la palabra"; y en la antología Cuerpos: Veinte formas de habitar el mundo, con el relato “Cununo”; y autora de dos obras: Manchas en la piel (2023) y Pido la palabra (2019). Escritora, tallerista y pedagoga.  Ha liderado proyectos y talleres de escritura creativa, para jóvenes y adultos.  Participante en Ferias del Libro a nivel nacional e internacional (Madrid y Roma). Ha dedicado gran parte de su carrera a la pedagogía y a la escritura creativa.

Reflexiona sobre el racismo en la poesía, y menciona el libro “Del sentimiento de la poesía popular chocoana”, de Miguel A. Caicedo; propone integrar un círculo para el desarrollo de la actividad: No estar de acuerdo para tejer historias; un ejercicio, de construcción colectiva, que inicia a contar una historia, e invita a expresar contrariedad con lo narrado, usando la creatividad y la imaginación, a la voz de “eso no fue así, lo que pasó fue…”

A continuación, el desarrollo del tejido de la historia:

- “María se fue al monte a recoger ñame con su catanga y se le apareció el duende”.

“Ustedes supieran lo que le paso a Eusebia; se fue al rio a lavar, estaba con su rayo, lave que lave, oyó que le gritaron: Eusebiaa; y empezó a temblar porque creía que era el duende”.

- “Eso no era así, porque Eusebia se fue al rio a lavar ropa y después la llamó el marido”.

- “Eso no fue así, ese era el mozo, la ropa que era de él; y el miedo era que la pillaran”.

- “No era así, era la ropa de la mama que la llevaba a lavar”.

Habla sobre el costumbrismo, entendido como la adaptación para hacer las cosas en la cotidianidad; entre las que se destacan, la expresión oral (la Copla, el verso, la poesía); la cocina, el baile, las Fiestas de San pacho en Quibdó, y el consumo regular de ciertos alimentos. Un indígena, resalta la diferencia entre las costumbres de su comunidad y las de afros y mestizos; como el tipo de danzas y la pintura corporal, dentro y fuera del territorio.

La poesía costumbrista. En esta forma de expresión, hay critica; aporte a la conservación de memoria, y permite la trasmisión de los saberes. Se comparte una historia aprendida desde la vivencia, sobre el sabor de las cocadas que elaboraban en casa, cuando se esparcían sobre el platón, para porcionarlas, y quedaban unos borditos calienticos, sabrositos, que invitaban a rasparlos, en esa tentación que hacía agua la boca, constituyendo, uno de los más bellos recuerdos y añoranzas de esa época para Dayana, que luego salía a vender las cocadas; ese mecato, que tanto le gusta y asocia a los recuerdos de su hogar, y lo cuenta como una tradición aprendida desde una vivencia, en ese acto de trasmisión de saberes y anécdotas.

Se recuerdan referentes de la poesía costumbrista en el Chocó: Miguel A. Caicedo, Amalia Lu Poso, Colombia Cuesta, y Emilia Caicedo; se escucha la poesía “Negra del bunde amargo”, de Miguel A. Caicedo, y se leen apartes de “Vean ve mis nanas negras”, de Amalia Lú Poso. Luego, se realizó un ejercicio de escritura creativa a partir de la poesía “Negra del bunde amargo”, de Miguel A Caicedo, respondiendo las siguientes preguntas:

Paso uno: Nombre y características del autor; ritmo, tono, lenguaje y sentimiento evocado. Presentó: Chencha Mayo y Tomasa “La tabaquera”, Rocío y María Lides Sausa Capi: una joven indígena.

Paso dos: Poesía y los sentidos. Aroma: A Dulce de papaya con coco; A frutos del Chocó. Textura: Como la del Borojó, sólida y líquida. Sonido: Como el de la cascada del balneario Sal de frutas en Tutunendo. Sabor: A frutos del trópico, como el marañón, la badea y el chontaduro. Color: Negro, como la piel de la negra Cus cus, tan querida como tú; Policromía como el arco iris; Que nos hace sentir: Alegría, indignación, satisfacción, melancolía. Presentó: Yeisy Palacios; Luis Embeiro Caisabá.

Paso tres: Tejer el poema a través de la repetición. Huele a: Chontaduro polvoroso y a tumba catre; a Tierra mojada y leña fresca; es fibrosa. Sabe a: Pescado ahumado y aliñado; A queso viejo pero sabroso. Suena a: Bochinche, con corrinche mentiroso; es cosa inventada, nos invita a no decir lo que se piensa. Presentó: Alexander Dumasá y Lord: Poesía y los sentidos.

Es color: es negra como la negra cuscú; deja mensaje de evidencia. Textura: Es fibrosa, tejida con voces de abuelo, cuentos de infancia y memoria ancestral. (Indígena); Es esponjosa y sedosa, como cosa nueva. Es sentir: Es el amor masivo de dios cantando con amor”. Presentó: Celina Espinoza; Hernando Quebera Mecha.

Continuó el ejercicio, con un verso, presentado en diferentes formas de expresión: “Abuela santana porque llora el niño, por una manzana que se le ha perdido; oh rri oh rra, san Antonio ya se va”.

La profesora Rocío: Lo dijo en poesía; Alexander Dumasá: lo cantó en ronda; Chencha Mayo le cambio palabras, la combinó y la cantó. Con ejercicios como este, evidenciamos el poder de la oralidad, y entendemos que, no hay una sola manera de decir las cosas.

Dichos, refranes o proverbios. La falta de dominio de la lectura y la escritura, permitió el fortalecimiento de una rica tradición oral; los refranes, son un valioso dispositivo para la expresión de ideas, y para la educación entre generaciones; son amigables, a veces dramáticos, otras veces picaresco o trascendental y una buena forma de explicar hechos, historias, de dar consejos y fortalecer en valores:

Crecimos y nos educaron con los refranes:  Primero fue la uña antes que los dientes; cuando pajarito está alegre, gavilán se lo quiere llevá; Hay dos cosas en la vida que no se pueden esconder, la tos y la plata”; Atenéte a Juancho Lete y no labrés tu canalete; Cada cual, su alma, es su palma”. Tomados del libro “El castellano en el Chocó”, de Miguel A. Caicedo.

Al final, se cierra con una mirada a los sentires en la poesía de Miguel A. Caicedo:

La poesía de Miguel Caicedo, Es lluvia-El chocoano; Es suave y tenáz-El trueno; Huele a tierra mojada, a leña fresca y cocina tradicional, el plátano, el pescado y el cacao; Es fibrosa, tejida con voces de abuelos, cuentos de infancia y memoria ancestral; Suena a la fuerza del caer de cada gota de agua que llega a nuestros ríos, a Gualies, a tambores, a alabaos; a las voces de nuestras matronas; a los niños que cantan bajo la alegría de un territorio en PAZ.

Glosario

Embeben: Hace referencia a que el preparado queda muy grasoso; absorbe mucho aceite.

Viche: El viche es una destilación del jugo fermentado de la caña de azúcar, hecho artesanalmente por las comunidades afro del Pacífico colombiano. Ahora está destilado por hombres y mujeres, las principales portadoras y guardianas de esta tradición han sido las mujeres, quienes también lo usan como base para una amplia variedad de licores medicinales y afrodisíacos.

Birimbí: Es un producto del maíz fermentado que se cocina con panela y hoja de naranjo, las abuelas lo hacían con pura leche, como una colada”,

Jujú: Bolitas que se preparan a partir del plátano, condimentadas con hierbas de azotea, y pueden llevar queso costeño.

Hueso pangador: Es el hueso iliaco de la res; y se utiliza para dar sabor a las comidas; se mantiene colgado encima de la cocina tradicional y se conserva con el humo.

Paleadera: Zona húmeda de las viviendas que, ubicada en la parte trasera y se destina para lavar ropa, platos y para bañarse. Entre los materiales preferidos para elaborar el piso de la paleadera se destacan el tallo de algunas palmas como la Barrigona.

Runcha: Especie de torta o arepa de maíz curado y queso, horneada, de sabor exquisito.

Sosiega: Harina de maíz dulce, que se consume como golosina en el departamento del chocó.

Sopa de resplandor:  Sopa de maíz, que deriva su nombre, del proceso de secado que se le da al maíz quebrado, el cual se hace al resplandor del sol.

Referencias

(1)En la población de Andagoya, es común que el nombre, o apellido esté precedido por la denominación “moro”, con ejemplos como: Moro Juan, Moro Rente (diminutivo del apellido Rentería), Mora Julia, la Morita, y un considerable etc. en una práctica que ha disminuido con los tiempos; asociado al concepto de “moro”. Se cuenta que cuando el poder económico en la región era ejercido por la Empresa minera Chocó Pacífico, se dieron casos en los que algunos hijos producto de la relación “no formal” con algún extranjero de la compañía, ante el temor de la negativa de reconocida por parte del padre, ingresaba al mundo de los “Moros”.

(2)A que sabe el Chocó. Zita Emperatriz Copete de Peña. Mama Ziti.

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Participantes del Laboratorio de Tradiciones del Chocó 2025: Oralidad
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