Ondas de río a orillas del Magdalena, una propuesta sonora para sumergirse en las historias del río
Escucha estos relatos sonoros del Centro Cultural del Banco de la República en Honda que busca preservar y difundir la riqueza cultural de las comunidades ribereñas del río Magdalena.
Los saberes de la gente del río II | Río Amazonas: Baile del muñeco
Según las creencias indígenas del Amazonas y como gesto de agradecimiento a los seres sobrenaturales, las diferentes comunidades realizan bailes y rituales en los que utilizan máscaras y vestidos hechos a partir de la transformación de la corteza del árbol de Yanchama. Estos bailes que duran tres días y en los que los participantes caracterizan a diferentes animales de la selva se realizan para pedir permiso de tomar los elementos de la tierra y pedir por el éxito de las futuras cosechas.
Los saberes de la gente del río II | Río Amazonas: Pesca
El Amazonas es uno de los ríos con mayor diversidad de especies de peces, esenciales para la alimentación y la economía de las comunidades ribereñas que comercializan el pescado en ámbitos nacionales e internacionales, por medio de la pesca, un oficio tradicional que han perfeccionado los indígenas amazónicos y en el que han desarrollado diferentes prácticas que se adaptan a los cambios del nivel del río durante el año y a los hábitos y ciclos de las diferentes especies.
La cocina en el río Atrato en lengua de señas colombiana
Las mujeres de las riberas del Atrato preparan el pescado desescamándolo, extrayendo las vísceras y secándolo al sol con sal. Utilizan técnicas ancestrales como el ahumado con leña para conservar la carne. La gastronomía del Atrato refleja una mezcla de tradiciones culinarias, con influencias africanas y españolas. Platos como la longaniza chocoana combinan ingredientes locales con hierbas y especias. Los pasteles fusionan técnicas indígenas de cocción en hojas con sabores africanos del hogao.
Las lavanderas en el río Atrato en lengua de señas colombiana
Las lavanderas, portando poncheras llenas de ropa, jabón, rallo y manduco sobre sus cabezas, se dirigen al río al amanecer para lavar la ropa de sus clientes. Dependiendo del lavado para subsistir debido a la falta de acueducto y la cercanía de los ríos, sumergen la ropa en las poncheras, la enjabonan y restriegan con la ayuda de una tabla estriada llamada rallo. Golpean vigorosamente la ropa con un garrote de madera, el manduco, para eliminar la suciedad. Aprendieron el oficio de sus madres desde la infancia, aunque sufrieron más de un golpe en el proceso.