Dos de las piezas se dan a conocer al público muy pronto, luego de ser adquiridas, en la nueva sede del Museo del Oro inaugurada en 1968.
Foto de Hernán Díaz y Rafael Moure. Museo del Oro
La figura conocida como la Balsa muisca se exhibe sola en una vitrina.
Foto Clark M. Rodríguez. Museo del Oro
Se la mostraba flotando, míticamente, en el centro de una laguna que evocaba la de Guatavita.
Fotos Museo del Oro
Rememoraba una historia contada por los indígenas a los europeos en el siglo XVI, de una ceremonia de ofrenda de los muiscas que bautizaron como de El Dorado.
Foto 1. Diego Samper. Museo del Oro
Foto 2. Alberto Sierra Restrepo. Museo del Oro
La Balsa navegó así por algo más de tres décadas en una vitrina del sector dedicado a los muiscas, en el tercer piso del Museo.
Foto Museo del Oro
En una vitrina cercana se exhibía, también sola, la otra figura de orfebrería del hallazgo.
Más tarde, en la renovación del Museo en 2004, se trasladó la Balsa, junto con el mito de la ceremonia, a la sala de La Ofrenda.
Foto Clark M. Rodríguez. Museo del Oro
Foto Museo del Oro
La asociación de la Balsa con la ceremonia tiene origen en un hallazgo anterior: a mediados del siglo XIX fue encontrada una figura similar en la laguna de Siecha, cerca de Bogotá.
Balsa de oro que representa la ceremonia de "El Dorado" de los indios Chibchas.
Foto de Julio Racines (atribuida). Museo Nacional de Colombia..
Manuel María Paz, 1855. Laguna de Siecha: provincia de Bogotá. Biblioteca Nacional de Colombia.
Por su forma, la Balsa de Siecha se asoció enseguida con la ceremonia de El Dorado que, según los relatos de la Conquista, sucedía en la laguna de Guatavita.
Izquierda: Alphons Stübel, 1891. Cultura e industria de los pueblos suramericanos. Biblioteca Luis Ángel Arango.
Derecha: Foto de Julio Racines (atribuida). Balsa de oro que representa la ceremonia de "El Dorado" de los indios Chibchas. Museo Nacional de Colombia. .
Relatos de un cacique cubierto de oro y en una balsa, que desde el centro de la laguna arrojaba ofrendas de oro y esmeraldas a las aguas.
Izquierda: Alphons Stübel, 1891. Cultura e industria de los pueblos suramericanos. Biblioteca Luis Ángel Arango.
Y que contribuyeron a la creación del mito de El Dorado, historias de ricos caciques que eran cubiertos con polvo de oro y de lugares donde todo era de oro.
Theodor de Bry, 1599. Americae pars VIII. Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos de América.
El gran mito que impulsó numerosas expediciones al continente americano y avivó la codicia y la crueldad de los conquistadores.
Mapa de la ubicación de la ciudad de Manoa o El Dorado, en Guayana
Maneson Mallet, 1886. Colección de la BLAA.
Mapa de las Guayanas. Biblioteca Nacional de los Países Bajos. Jodocus Hondius, 1599.
La Balsa de Siecha se destruyó en un incendio en su camino a un museo europeo, pero el relato de la ceremonia de El Dorado transitó y perduró en la balsa descubierta un siglo después en Pasca.
Alphons Stübel, 1891. Cultura e industria de los pueblos suramericanos. Biblioteca Luis Ángel Arango.
Foto de Clark M. Rodríguez. Museo del Oro














