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Tipo de minisitio

Los bogotanos comenzaron a acuñar monedas con símbolos independentistas en 1813. Entonces, una mujer indígena reemplazó al rey español. Este cambio demostraba que la lealtad al soberano había sido sustituida con la adhesión a una república americana que aspiraba defender la libertad de sus ciudadanos. Los criollos –hombres y “blancos”– también utilizaron esta imagen para legitimar su dominio sobre el territorio y sus demás pobladores. Basada en las alegorías europeas del Nuevo Mundo, la efigie de la indígena servía para denunciar la tiranía española. No obstante, a los criollos poco les importaba la situación de sus contemporáneos indígenas. Por su parte, las mestizas y las criollas tampoco disfrutaban los privilegios de la ciudadanía. Después de obtenida la Independencia definitiva a mediados de la década de 1820, la indígena fue reemplazada en las monedas por una alegoría de la Libertad de inspiración grecorromana. Esta funcionó para insistir en el carácter republicano del nuevo Estado. Aunque esta alegoría fue transformada en varias ocasiones, una versión de dicha imagen continuó apareciendo en las monedas colombianas hasta bien entrado el siglo XX. La historia de las primeras alegorías femeninas utilizadas en el dinero nacional comprueba que tanto la inclusión como la exclusión de las mujeres de la iconografía monetaria ha dependido de los prejuicios vigentes y de las relaciones de poder imperantes durante las distintas etapas de nuestra historia.

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