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Mauricio Jaramillo Tabares - Medellín
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Tipo de minisitio

Para quienes vivimos en las grandes urbes se ha vuelto esencial cada cierto tiempo visitar la naturaleza, estar en contacto con ella; sentirla, olerla, escucharla. Es una forma de renovarse y de encontrar sosiego a un ritmo de vida tan vertiginoso como lo es el de la ciudad. En la actualidad debido al confinamiento, hemos empezado a padecer una desconexión con ese mundo exterior, un aislamiento de esos espacios que a menudo frecuentábamos.

La imposibilidad temporal de acceder a esos lugares de la naturaleza, se vuelve una invitación a recrearlos, vivirlos y experimentarlos de otra manera. Es posible que haya que apelar a la memoria o a la imaginación con la que los niños recrean los espacios dentro de sus juegos. Se trata, pues, de hacer una interpretación de esa realidad ausente y traerla al espacio-tiempo actual.

Para hacer dicho ejercicio, la invitación es a seguir los siguientes pasos:

  1. Para iniciar, hágase la pregunta ¿cuál es ese paisaje al que dadas las circunstancias no ha podido regresar? Active la memoria de los sentidos e imagine que está allí.
  2. Busque en su espacio doméstico, o también en su memoria, formas, texturas, sonidos o cualquier elemento que lo ayuden a recrear ese paisaje que extraña.
  3. Una vez tenga los insumos, empiece a recrear ese paisaje en cualquier espacio o superficie de su casa. Utilice el lenguaje plástico/visual que más se acomode a su ejercicio y configure todos estos elementos y posibilidades de manera que aludan a ese paisaje ausente. El resultado podría ser un paisaje completo o fragmentado.

Nota: cabe aclarar que cuando se habla de paisaje no necesariamente se hace referencia a un escenario de la naturaleza (aunque sea mi caso), sino que se trata de una elaboración intelectual que está atravesada por fenómenos culturales. “En cuanto producto intelectual, el paisaje es algo que se elabora a partir de «lo que se ve» al contemplar un territorio, un país, palabra de la que deriva pais-aje que, en un principio, significaba «lo que se ve en un país». El paisaje es, por tanto, algo subjetivo, es «lo que se ve», no «lo que existe»”1

Referencias

1 MADERUELO, Javier. Paisaje y arte. Abada editores, Madrid, 2007, p.12. . Volver arriba

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