Artistas
Érika Tatiana Orozco Lozano
Sergio Hurtado Grajales
Estefanía García Pineda
Manuela Jaramillo Jaramillo
Julián Mejía Villa
Natalia Isabel Pérez Villegas
Andrés Felipe Valencia Murillo
Ana Catalina Escobar Arango
Daniela Serna Gallego
Colectivo Deúniti
Jenny Patiño Pérez
Marcela Cárdenas Restrepo
Colectivo Cinevivo
Mauricio Jaramillo Tabares
Yuliana Bustamante Sosa
Ximena Escobar Piedrahita
Stefanny Rodríguez Ospina
Jorge Augusto Noreña Ocampo
Viviana Franco
Interior - exterior
Intercambios artísticos en época de pandemia
Por: Melissa Aguilar - Curadora
Hoy me desperté pensando en que perder el olfato era otro modo de encierro. Ya perdimos la posibilidad de tocarnos la piel y hundir los dedos, de hablarnos y escucharnos en vivo, de rozarnos, de mirarnos a la cara. Y ahora no puedo oler al otrx ni a mí misma, ni saber si me merezco una ducha o si estoy desatando un incendio. El cuerpo ensimismado, aletargado, reducido. Sin papilas dispuestas al deleite o al peligro. Sin afuera.1
El acto creativo supone salir de uno mismo. Se sale para volver a entrar, o para poder mirar hacia adentro y dar sentido a lo que aparece en ese proceso. Crear es un acto de exteriorización y como toda acción que se materializa en el afuera, tiene que ver con otras y con otros. Con “lo otro” que es lo que irremediablemente nos confirma la diferencia desde donde enunciamos, y por tanto, actuamos.
La invitación que realizó el Banco de la República a los 134 artistas de Imagen Regional 9, IR9, bajo el nombre Interior - exterior. Intercambios artísticos en época de pandemia pareció poner de presente lo anterior más que nunca. En medio de una situación inusual, llena de incertidumbres y confrontaciones con una realidad inesperada, la propuesta se centró en crear con y desde lo básico: ellxs mismos y los recursos que tuvieran a mano. Sin embargo, se invitaba también a que el marco de acción estuviera orientado por, tal vez, lo más complejo a lo que como seres (animales) sociales y afectivos nos vemos enfrentados: la empatía, la consideración por el bienestar y la voz del otro.
En estas circunstancias, ¿cómo conectar o tender un puente, entonces, entre el adentro y el afuera? ¿Cómo salir sin salir y cómo reconstituir ese afuera del cuerpo y de la casa -a estas alturas probablemente desdibujado- para recuperar lo que de vinculante y vehiculante tiene el arte?
Ya fuera que se tratase de los vecinos o de solidarizarse con un otro lejano, de volver la mirada hacia lo que pasaba desapercibido o de traer a la presencia las ausencias, la intención común que delatan los resultados de las intervenciones da cuenta de que dialogar, convocar, articular y afectar siguen siendo esas premisas bajo las cuales el arte opera en su sentido más elemental: el de una práctica que para ser tal requiere superar el espacio individual para insertarse en el entramado de lo colectivo porque solo allí es reconocido en su condición.
Desde posturas y estrategias diversas, integrando en muchas ocasiones pretextos y medios familiares en sus proyectos, los 19 participantes de la Región Andina y Cafetera acogieron el ejercicio de buscar dentro de esos límites físicos y simbólicos trazados imperativamente por el confinamiento, preguntas y asuntos a través de los cuales se hiciera posible reflexionar sobre cuáles son esas “otras” formas de mediar con los “otros” que propicia el acto creativo, ante la imposibilidad del contacto y el intercambio directo. Dicho de otra forma, ¿qué es lo que hoy puede un cuerpo cuando todo lo demás parece haberse reducido a la pantalla? 2
Referencias
1 Longoni, Ana, “No tener olfato” en Revista Anfibia http://revistaanfibia.com/cronica/no-tener-olfato/ Volver arriba
2 Ver Esther Díaz, “Nostalgia de la carne” en Página12 https://www.pagina12.com.ar/265474-nostalgia-de-la-carne Volver arriba