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Erika Orozco Lozano - Armenia
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Instrucciones para tu museo en casa

  1. Si vives con alguien, avísale que van a tener un museo en casa y que los objetos van a dejar de estar en su lugar. Aclárale que el museo no será visitado masivamente, no tendrá que preocuparse por las oleadas de turistas o el pago de impuestos. En caso de que no parezca convencido, ofrécele un cargo honorífico (quizá de museógrafo o sponsor), puedes incluirlo en los agradecimientos o crear un logo con su nombre.
  2. Recorre tu casa con detenimiento y recolecta los objetos que consideres especiales o significativos, aquellos que atesoras sin una razón aparente: un libro de viajes, los dados de tu abuela o la piedrita que encontraste un día soleado. Confía en tu intuición, no importa si ya no los utilizas o si olvidaste su procedencia, los objetos están cargados de recuerdos y enigmas.
  3. Reúne los objetos en un mismo lugar y realiza un inventario poético. Míralos con asombro, fíjate en las sensaciones que te producen, enuméralos, asígnales códigos indescifrables y presta atención a sus formas y fisuras. Imagina que los has espiado durante mucho tiempo, escribe sus historias y tragedias.
  4. Encuentra relaciones entre los objetos y decide: ¿qué historia quieres contar?. Serás el curador de una exposición fantástica, puedes hacer la retrospectiva de un momento de tu vida o un homenaje a un ser querido. Recuerda que existen muchos tipos de museos; tu exposición puede ser arqueológica, histórica, botánica, artística o todas las anteriores.
  5. Escoge un lugar para tu exposición. Puede ser una biblioteca, una mesa, un armario o las repisas del baño. Recuerda que cada parte de la casa tiene su temperamento; las habitaciones, por ejemplo, son espacios para el reposo y los cajones suelen guardar secretos.
  6. Realiza el montaje teniendo en cuenta que los objetos pueden estar suspendidos o reposar sobre algún libro. En caso de ser necesario ilumínalos con una linterna, una instalación navideña o una vela (evitando quemarlos). No olvides acompañar tu exposición con algunos textos breves; fíjalos con cinta o con un alfiler, incluso, puedes hacer un catálogo a manera de fanzine.
  7. No permitas que tu museo se convierta en un espacio neutro, aséptico o inmaculado (toma distancia del cubo blanco). Recuerda tus juegos de infancia, realiza visitas guiadas y mediaciones; invita a tus amigos a jugar con los objetos, escribir en una de las paredes o cantar su canción preferida.
  8. Tu museo no será un pasatiempo para la alta cultura, tampoco será un santuario elitista (fruto del saqueo colonial). Al cambiar los objetos de lugar, convertirás tu casa en una colección de recuerdos, contará tus historias y las de tus objetos, será inseparable de tu vida.
  9. Puedes saber que tu museo es exitoso si encuentras algo que te permita sonreír. Intenta mantener la exposición durante mucho tiempo, quizá un día te sorprendas con todo tipo de objetos fantásticos.
  10. No olvides sacar un registro de tu museo y compartirlo con las personas que desees.

 

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