La exposición abarca 291 artefactos de las colecciones del Museo del Oro del Banco de la República, seleccionados específicamente para esta exposición y apoyados por los resultados de investigaciones recientes. Es el mayor préstamo del Museo del Oro a un museo español desde 2012, y muchas de las piezas se presentan en España por primera vez.
El hilo conductor son las cosmovisiones indígenas que entiende el universo como habitado por diferentes personas humanas y no humanas. Entre estas últimas, se encuentran los demiurgos, espíritus dueños y ancestros, fuente de los poderes de la vida y la muerte.
Los cuerpos de todas las personas son divisibles, es decir, están compuestos por partes que se intercambian y circulan entre las dimensiones visibles e invisibles de la realidad, entre lo humano, lo no humano y lo mítico. Por tanto, el pensamiento, la espiritualidad, las prácticas rituales, la vida cotidiana y los artefactos forman parte de un mismo universo en el que todo está en permanente transformación. Las piezas que se exhiben no son objetos, adornos o joyas, sino seres míticos, no humanos y ancestros que interactúan entre ellos, con los humanos y con el resto del cosmos.
De fondo está la idea importante de que las sociedades indígenas piensan, viven y se relacionan con el cosmos de una forma muy diferente a la nuestra. Por tanto, nos muestran maneras alternativas de ser y habitar el mundo que nos interpelan. La exposición nos transporta a ese universo que nos desconcierta porque nos resulta ajeno, pero que brinda nuevas claves para entender la crisis ecológica y ética que, en última instancia, afecta al mismo mundo que compartimos todos.