6. Cuidar el mundo
Las comunicaciones entre humanos y no humanos son esenciales para la armonía y la preservación de la vida de todos los seres que pueblan el universo. Esas comunicaciones suelen involucrar a los chamanes y chamanas, a los espíritus dueños de las diferentes especies, ancestros y demiurgos. La interacción entre estos seres puede ser peligrosa, por ello debe realizarse de manera controlada. La forma más segura de hacerlo es por medio de ofrendas.
Ofrecer es la forma más importante de conectar el mundo visible y el invisible, asegurándose el intercambio de sustancias vitales y la continuidad del universo.
Máscara antropomorfa. Calima Valle - Periodo Yotoco 200 a.C. - 1300 d.C.
Foto: Clark M. Rodríguez © Museo del Oro
Urna funeraria. Región Tolima - Tolima Medio 1 a.C. - 700 d.C.
Foto: Clark M. Rodríguez © Museo del Oro
Urna funeraria antropomorfa con pintura facial Llanuras del Caribe - Serranía de San Jacinto- Bajo Magdalena 1000 d.C. - 1700 d.C.
Foto: Clark M. Rodríguez © Museo del Oro
7. El ciclo de la vida
Los principales rituales indígenas celebran y refuerzan el ciclo de la vida y, por tanto, el flujo de las sustancias vitales. El nacimiento, la pubertad y la muerte marcan el ciclo vital que asegura la renovación de la comunidad. La vida humana es un reflejo de los ciclos del cosmos que, como las estaciones, se suceden año tras año y definen los calendarios ecológicos, sociales y rituales. Actualmente, la sobreexplotación del mundo y el cambio climático rompen este equilibrio y amenazan la supervivencia de todos, humanos y no humanos.
Tenemos la responsabilidad de asegurar que el ciclo de la vida continúe.


