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Exposición A bordo de un navío esclavista, La Marie-Séraphique
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Tipo de minisitio

Para su primera campaña, la carga que La Marie-Séraphique lleva de Francia al África está compuesta por más de 12.000 piezas variadas: coloridas telas “indianas” hechas en Nantes como las que llegaban de la India, tejidos de Holanda, fusiles, sables, pólvora, barras de hierro, alcohol, cuentas de collar de vidrio, espejos, conchas y distintos artículos pequeños. 3.801 piezas de textiles representan la mayor parte de la enorme inversión del comerciante esclavista.

Tras embarcar agua y los víveres necesarios para la tripulación y los cautivos, ya nuestro buque está listo para empezar su viaje.

Plano, perfil y distribución de la nave La Marie-Séraphique de Nantes, armada por el Sr. Gruel, con destino a Angola, bajo el mando de Gaugy que compró en Loango 307 cautivos, como podemos observar aquí abajo... René Lhermitte, Nantes, 1770

A. Para tener una buena reserva de víveres se llevan vivos aves de corral, cerdos y corderos.

B. La gran bodega para el agua contiene barriles de agua y de vino. Para atravesar el Atlántico con cerca de 350 personas, marinos y cautivos, son necesarios 260 barriles, es decir, 63.000 litros de agua. 

C. La nave está representada aquí en la rada de Loango, en la costa del actual Congo, en donde se queda 116 días para preparar la carga de cautivos. Estos son llevados a bordo en piraguas desde la costa.

D. En el puente se pusieron catres para los marinos, ya que el entrepuente está ocupado por los cautivos.

E. Las mujeres y los niños van en la parte trasera del entrepuente. Allí se añadieron repisas a media altura para aumentar la capacidad de almacenamiento.

F. Los hombres van en la parte delantera del entrepuente. Están separados de las mujeres para evitar que las familias se junten, así como los intentos de suicidio o de rebelión que pueden generar estos encuentros.

G. En la tabla están registradas las mercancías traídas desde Nantes para comprar los cautivos: textiles, metal, armas, vajillas y bebidas alcohólicas. Suman 12.000 piezas valoradas en unas 120.000 libras francesas. 

H. Los enfermos, envueltos en telas del tipo de guineas azules, van aislados en el centro.

I. La bodega contiene además barriles y compartimientos llenos de alimentos, como arroz, granos, pan y yuca. Para la travesía se deben cargar 37.400 raciones de comida.

J. Una barrera con puntas separa el puente de la toldilla para que la tripulación pueda refugiarse cuando los cautivos suben al puente para “refrescarse”, si son numerosos y representan una amenaza.

K. 192 hombres, 60 mujeres, 51 muchachos y 9 niñas suman en total 312 personas compradas en las costas africanas. Cinco hombres, dos mujeres y dos muchachos no sobreviven a la travesía. Tres hombres y dos muchachos son vendidos a oficiales y hombres de a bordo, y en Saint-Domingue, el capitán vende en total 298 esclavizados para el armador de Nantes Jacques Gruel.

L. En El Cabo Francés, en la colonia de Saint-Domingue, los amos pagan los cautivos al contado y a crédito a 24 meses. El total de la venta se estima en 508.150 libras francesas.

En la exposición puedes ver otra imagen, un grabado muy conocido, que sirvió para denunciar la forma inhumana como se trasladaban los cautivos en las bodegas de los barcos esclavistas. Lo que hace especial a la Marie-Séraphique, entre tantos otros barcos, es este dibujo donde el capitán ilustra, con fines publicitarios hacia los futuros inversionistas, la buena organización de su “carga” en las bodegas y las jugosas ganancias de su venta. Detalla el dibujo original en el Museo del Oro.

 

La compra de cautivos

Una vez que el buque llega al sitio de la trata esclavista, el capitán entra en relación con el representante del rey africano encargado de las negociaciones. Las transacciones son largas, y por lo general el buque se queda entre tres y seis meses a lo largo de las costas para preparar su “carga”. Cada noche, los cautivos comprados se llevan al barco en piraguas.

En África, como consecuencia de la llegada de mercancías que todos quieren tener, las guerras y las redadas esclavistas se intensifican entre los habitantes de la costa y la tierra adentro. También internamente, cada vez más, las penas por cualquier delito se castigan con el cautiverio.

La travesía hacia América, de un promedio de dos meses de duración, es una dura prueba para los hombres, mujeres y niños, quienes viven una verdadera pesadilla en la bodega, separados en el “recinto de los hombres”, adelante, y el “recinto de las mujeres”, atrás. El viaje, que les parece interminable, es interrumpido por descansos o “refrescos” en el puente, que buscan mantenerlos con suficiente condición física para ser vendidos en las colonias. Los cautivos no conocen el destino final.

Lo que más teme la tripulación son los motines a bordo del buque. Se calcula que hay motines casi en un 3% de las travesías de las campañas de trata esclavista de Nantes, y éstos se reprimen con extrema violencia.

 

La venta

La venta de los cautivos, tanto en las Antillas como en las colonias del continente americano, es un momento determinante. Para el capitán del buque, representa el fin de la campaña de trata propiamente dicha, ya que el regreso del buque hacia su puerto de origen se hace de manera directa y con una carga de productos de la colonia. La ganancia de la venta es lo que decide si la campaña fue o no un éxito económico para el armador y para todos los que tomaron parte en el arreglo financiero de la expedición.

Para los cautivos, es el momento en el que termina la transición entre su condición de ser humano libre y la de esclavizado, ya que a partir de ese momento pertenecen a un amo para el que se verán obligados a trabajar de allí en adelante.

En Saint-Domingue, las ventas se anuncian en los periódicos y gacetas, y con carteles en las calles del puerto del Cabo Francés (actual Cabo Haitiano), una activa ciudad con 24 ingenios azucareros. Por lo general, se paga los esclavizados a crédito, durante dos o tres años. Se los cambia por productos agrícolas: azúcar, café, cacao, algodón e índigo que se llevan a Europa a bordo de buques que viajan directo entre Nantes y las colonias, en operaciones denominadas «colas de trata». Casi siempre se necesitan tres viajes directos para terminar una campaña de trata esclavista.

El capitán Gaugy abre el 6 de enero de 1773 la subasta de su tercera campaña de trata a bordo de La Marie-Séraphique al son de varios tiros de cañón. Pone en venta 333 cautivos.

No todos los compradores son dueños de plantaciones. En los libros de venta de personas esclavizadas, encontramos oficiales civiles y militares, hombres de ley y “pequeños blancos”, generalmente designados por sus oficios: carpinteros, cantineros, posaderos, albañiles, carreteros, etc.

Los cautivos de Loango provienen en general de las etnias o “naciones” Montequé, Quibangues y Mayombes, todos de la gran nación Congo. Son muy apreciados por los hacendados antillanos, ya que son “dóciles, alegres, robustos, se forman rápidamente, hablan rápido el criollo, son buenos obreros y buenos sirvientes”, según los términos de la época.

 

La vida en las colonias

En las colonias, las personas sometidas a la esclavitud llevan una existencia de trabajo y servidumbre. Generalmente son considerados como una forma de ganado y poco importan sus condiciones de vida. La esperanza de una vida mejor, solo posible con la libertad, es muy poca, ya que son escasas las emancipaciones.

La alta mortalidad justifica, según los colonos, la llegada constante de una mano de obra que debe renovarse sin cesar.

 

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