Por: María Elvira Molano1
De parte de la mujer, la fuerza
está en el casabe,
está en la olla de ají,
está en el caldo de la yuca dulce,
está en la piña,
está en la uva,
esa es la verdadera fuerza.2
Introducción
Desde siglos atrás, la historia de las semillas en la Amazonia se ha visto ligada a los pueblos que la habitaron y quienes tuvieron un manejo muy complejo de la selva. Pueblos con una cosmovisión propia; una visión de mundo que sustenta prácticas de cultivo, de manejo del territorio, de espiritualidad y de rituales que los acompañan, donde las semillas hacen parte de un entramado cultural y natural que permite mantener un equilibrio y un orden cosmológico que se refleja en los diferentes sistemas agrícolas tradicionales, en sus usos y en el manejo del territorio. Las semillas no son vacías, están atadas a una cultura, como lo expresan las mujeres indígenas al decir: una semilla sin conocimiento está vacía, es un simple grano vacío. Toda semilla tiene un conocimiento asociado a la cultura que a la cual pertenece, al lugar donde crece y a las personas que las preservan, las cuidan, las protegen, las quieren, las utilizan y las intercambian. Cada semilla contiene el origen, la historia, el nombre del pueblo que siembra y las utiliza para convertirse en un árbol gigante que dé sombra a todos los que se arrimen a él. Las semillas no sólo se siembran, también se utilizan para hacer collares, aretes, adornos de los tocados de plumas, amuletos, conjuros y preparados mágicos y medicinales.
Por otra parte, datos de los antropólogos y arqueólogos en América permiten pensar que la presencia del hombre data de hace más de 20 milenios, es decir, un tiempo 40 veces más largo que el transcurrido desde el "descubrimiento de América". Entre los años 2012 y 2013, en los vestigios arqueológicos encontrados en las excavaciones realizadas en Peña Roja (Medio Caquetá) en territorio indígena Nonuya, se han hallado rastros de comunidades humanas de hace 10.000 años3. Estos recientes descubrimientos de yacimientos arqueológicos son los de mayor antigüedad en la cuenca amazónica.
Los estudios efectuados muestran cómo estos grupos, a pesar de ser nómadas, ya habían iniciado la domesticación de especies vegetales como lo evidencian los restos de semillas encontrados y los vestigios botánicos. Según el profesor Gaspar Morcote, de la Universidad Nacional, “La prevalencia de restos botánicos y ausencia de vestigios óseos indican que estos grupos humanos enfatizaron mucho en el mundo vegetal, especialmente en las palmas”, 4Morcote agrega, que consumían frutales silvestres, tubérculos y raíces. Esto hace pensar, dice Morcote, que a diferencia del norte y sur del Continente Americano donde los grupos humanos se dedicaban principalmente a la caza, en la región Amazónica continental hubo comunidades que se alimentaban casi exclusivamente de frutos silvestres y otros productos vegetales. 5 Para conocer la antigüedad de la presencia de las comunidades en esta región amazónica colombiana, se recuperaron semillas arqueológicas de palmas y se enviaron a un laboratorio estadounidense para su datación.
Es importante recordar que la Amazonía constituye una región importante, no sólo desde el punto de vista de su biodiversidad, sino también por la presencia de 52 grupos indígenas de diversas culturas6 en “483. 164 7 km2 que comprenden el Departamento del Vichada, el sur oriente del Meta, Guainía, Guaviare, Vaupés, Amazonas, Putumayo y Caquetá”7, 25.154.072 millones de hectáreas8de resguardos y diversos procesos sociales que le han dado sentido a una compleja conformación territorial. En la relación milenaria que los indígenas amazónicos han tenido con la naturaleza, ese conocimiento de la selva, de las plantas, de los animales, del uso y manejo de su territorio, las semillas juegan un papel determinante.
Las semillas son el origen de la vida, de las plantas y de los alimentos; y es en esa relación con el bosque que las mujeres y los hombres empezaron a conocerlas, a recolectarlas, a sembrarlas en sus chagras, a verlas crecer y a producir su fruto. Poco a poco, fueron conociendo sus ciclos, los tiempos de lluvia para sembrarlas, los tiempos para dejarlas crecer, los tiempos de cosecha, sus propiedades y sus usos. Aprendieron a procesar los frutos que servían de alimento o de medicina. En esta relación con el bosque, conocieron las diferentes variedades de yuca, de maní, de ají, de piña que son las plantas más representativas de la chagra amazónica y de la biodiversidad existente.
En esa transmisión de conocimientos que fueron pasando de generación en generación, las mujeres han sido las grandes protagonistas, ya que son ellas quienes se ocupan del cuidado de la chagra y de cuidar y sembrar las semillas para proporcionar la seguridad y la soberanía alimentaria de sus familias y de sus pueblos.
En este contexto, el propósito del presente documento es proponer un panorama general sobre los sistemas agrícolas tradicionales amazónicos, la chagra, el conocimiento ancestral de las mujeres indígenas de la región amazónica colombiana, puntualizando en el conocimiento sobre usos, manejos y transmisión de conocimiento tradicional asociado a la biodiversidad, desde la visión local del territorio del Yurupari en el Pirá Para, Vaupés.
Se trata de recopilar y evidenciar el conocimiento ancestral que tienen las mujeres indígenas en el manejo de la biodiversidad, el cual puede ser de una gran riqueza para la conservación de la biodiversidad y de la cultural de la región Amazónica.
La tierra: relaciones y valores ancestrales para los pueblos amazónicos
La concepción indígena de la tierra como madre determina las relaciones entre los seres vivos, sus valores, pensamiento, reciprocidad, espiritualidad, parentesco, identidad, autonomía y bienestar.
Para los pueblos amazónicos, la Naturaleza es femenina, la mujer-naturaleza, la mujer-agua, la madre tierra que contiene la vida, los alimentos, el agua, el aire y los bosques. Pese a la complejidad cultural amazónica y a las diferencias entre un pueblo y otro, hay denominadores comunes en las culturas indígenas como son la concepción de lo comunitario y la relación con la tierra; la tierra es la madre y por lo tanto hay que respetarla, hay que cuidarla y hay que protegerla.
Los pueblos indígenas establecen una unión integral con la naturaleza donde el cuerpo, la mente y el espíritu hacen parte de una misma unidad que admite la relación con lo tangible y lo intangible en una continuidad en el tiempo y el espacio que les permite comunicarse con los espíritus de los ancestros y establecer una relación con los espíritus dueños de las plantas y de los animales. Esta relación, resultado de miles de años en convivencia con la naturaleza, obedece a las leyes de origen en la cosmovisión de cada pueblo; es su manera de entender y de relacionarse con el universo y con los diferentes mundos espirituales, los cuales están relacionados con las plantas y los animales que lo habitan. El conocimiento tradicional, base fundamental para el uso y manejo del territorio, se ve reflejado en las actividades sociales, económicas, culturales y políticas que desarrollan las comunidades indígenas.
Lugares sagrados
En la naturaleza todo tiene un “espíritu dueño o dueño de mundo” a quienes hay que respetar y pedirles permiso para su utilización. La mediación para su utilización y manejo la hacen los sabedores o chamanes de las comunidades. En general, estos espíritus dueños de la naturaleza viven en los “lugares sagrados” o “salados” que son los lugares donde van los animales a beber agua, a chupar sal, a aparearse y a tener sus crías y a donde asisten los chamanes o sabedores a pensar, a “mambear”9 para poder entrar en comunicación con diferentes niveles de conocimiento, para hablar con los espíritus “dueños” y para curar el territorio, de enfermedades y plagas, de los peligros y de los desórdenes sociales que se pueden presentar en las comunidades.
Los “lugares sagrados” o “salados” pueden ser lagunas, cascadas, chorros u otros lugares en el territorio que tienen dueño y normas que regulan su manejo y su uso. Cada salado tiene su historia, su nombre, su importancia y el grado de restricción o permisividad para su utilización.
Hay algunos, donde el chaman o sabedor no permite su uso, y otros donde se puede ir siempre y cuando la persona haya sido curada y haya hecho una dieta especial. Los sabedores son quienes permiten o no, el uso de estos lugares y quienes llegan a acuerdos con los dueños espirituales sobre la prosperidad de las cosechas de la chagra, la prevención de epidemias y de enfermedades, para la buena cacería y para la abundancia en la pesca. El sabedor transmite esta información en forma de consejo y curación a las personas de la comunidad.
De esta manera, los lugares sagrados o salados, son un componente fundamental para el manejo y uso del territorio y para la conservación cultural de las sociedades indígenas y del conocimiento tradicional, base de las relaciones sociales, y de las relaciones con la naturaleza y la espiritualidad.
“el conocimiento del hombre es la madre y el conocimiento de la mujer es el padre; por eso no hay contradicciones de saberes. Por medio de estos saberes se logra el equilibrio, solo el que busca y es constante logra ese saber. ¿Qué es saber?, saber es manejar los dos principios, conocer a profundidad el bien y el mal para poder vivir en armonía y equilibrio consigo mismo y todo lo que rodea: la chagra es padre y madre espiritual”10.
Los pueblos indígenas amazónicos tienen un complejo y profundo conocimiento sobre el bosque, su uso y su manejo; su manera de trabajar la tierra se define como una agricultura itinerante o rotativa, con prácticas de tumba, roza y quema, donde el monte se tumba, se quema, se roza y luego se cultiva durante un tiempo y después se abandona para que crezca y se regenere. Este manejo del bosque se hace a través de la chagra, palabra derivada del quechua chakra, significa “campo de cultivo, maizal” y es la base de los sistemas agrícolas tradicionales en la amazonia.
El conocimiento tradicional de los pueblos indígenas amazónicos está relacionado con el manejo y protección de los bosques. Estos conocimientos o saberes, hacen parte de un gran pensamiento de hombres y de mujeres, donde unos saberes están relacionados con el manejo de las malocas, los rituales y las prácticas curativas que son trabajo de los hombres, y otros con el pensamiento de mujeres como son el cultivo de las chagras, el procesamiento de los alimentos y el cuidado de los niños, entre otros.
“el conocimiento tradicional sobre el bosque y la relación que con él tienen las mujeres y los hombres es diferente y complementaria, así también la manera de valorarlas es distinta e inequitativa. A pesar de que el conocimiento que tienen las mujeres es muy amplio y rico, éste sigue siendo menos sonoro, menos difundido, menos conocido y menos reconocido”.11
Manejo de los cultivos: Saberes ancestrales y prácticas.
La chagra
Mito de origen de la chagra Andoque.
“Dicen que primero se formaron los humanos y la naturaleza. Había una mata de yuca que no daba tubérculos. Los humanos sabían que iba a ocurrir un diluvio grande y por eso llevaron la mata a un lugar especial llamado Faukuyadefo y luego del diluvio volvieron y la trajeron. A media noche, durante el verano de caimo, cayó un aguacero y con él cayeron las semillas que hoy conocemos como yuca dulce, coca, tabaco, marañón, uva, ají, guama, etc.” 12
“La vida de los pueblos indígenas depende de mantener y conservar un bosque saludable y son las mujeres unas grandes conocedoras; es allí donde hacen su chagra, buscan leña para sus fogones y obtienen el agua, las semillas, los frutos, las raíces y las plantas medicinales.”13
La chagra es un espacio vital y es la base de la economía indígena, junto con la caza, la pesca y la recolección de frutos silvestres. Es un espacio de cultivo en el interior de la selva, donde los indígenas cultivan sus alimentos y es también un sistema complejo de representación simbólica, un lugar de transmisión del conocimiento femenino, que se continúa en la maloca. En la chagra las mujeres transmiten el conocimiento ancestral de madres a hijas y de éstas a sus nietas, sobre las semillas, las siembras, los ciclos anuales, los alimentos y la preparación de estos. La chagra es un espacio educativo el cual comparten las mujeres mayores con las jóvenes y las niñas, y es también un espacio de fertilidad donde se encuentra la pareja para fertilizar la tierra y procrear. “la chagra es la consagración del pensamiento y la palabra en obra, es donde se materializa el saber, por lo tanto el alimento es sagrado y transforma al corazón y pensamiento del ser humano, educa al ser humano, el trabajo educa al espíritu y educa la materia”14
“En la chagra se trabaja, se habla, se aprende a cultivar las plantas medicinales y las de la comida”15. Para el manejo de la chagra, la complementariedad del trabajo entre hombres y mujeres es fundamental para equilibrar el mundo femenino y el mundo masculino, para procurar la fertilidad de la tierra, de los productos de la chagra y de los seres humanos. Cada uno tiene saberes y oficios diferentes pero absolutamente complementarios. El hombre, tumba el bosque, quema, y maneja dentro de la chagra algunas plantas “sagradas o rituales” como el yagé, la coca y el tabaco. La mujer, es la dueña de la chagra, de la yuca, del ají y los frutales, es la conocedora y encargada de sembrar las semillas y las plantas; ella las cuida y las deshierba, les canta y las cosecha.
Esquema de la chagra y su manejo
En la Amazonia, las familias tienen en general 2, 3 chagras y en algunos casos, hasta 5 chagras, de aproximadamente 1 hectárea; estas chagras se localizan en distintos lugares de la selva y pueden estar cerca de la maloca o a una o dos horas a pie. El monte se tumba, se quema, se cultiva durante unos años y después se abandona para que crezca allí nuevamente el bosque, de manera que una chagra puede estar recién tumbada o quemada o en crecimiento o en producción o abandonada para su regeneración. Este ciclo es importante para la conservación del bosque, pues de esta manera se preservan muchas plantas que son fundamentales en la vida cotidiana de las comunidades.
“para la elaboración de una chagra se deben realizar los siguientes procesos: primero la escogencia del terreno y allí mirar qué tipo de cultivo y actividad se va a realizar, porque no hay sólo un tipo de chagra sino que depende de los cultivos que se siembren dentro de ella; hay chagra de centro (o sea, en monte firme), de rastrojo y otras más (como por ejemplo en rebalse). Después de escoger el terreno se socola el terreno que consiste en quitar los bejucos y los palos más pequeños. Luego viene la tumba y la quema y posterior a ello viene la siembra. Yo antes hacía mi chagra y, a pesar de ser indígena, no ponía en práctica ningún conocimiento tradicional y resulta que las chagras tienen un conocimiento específico muy amplio. Por ejemplo, no todos los frutales se siembran al tiempo sino de acuerdo a la época de cosecha. Además toda la siembra tiene un orden y si se quiere ser más exitoso se debe guardar una dieta. La desyerba se debe hacer de acuerdo al tipo de chagra y al suelo donde está ubicada y se debe estar muy pendiente de las plagas que afectan los cultivos.”[17]
La agricultura tradicional indígena es diversa; en la chagra se siembra gran variedad de plantas alimenticias y de plantas medicinales; se cultivan productos tales como yuca, plátano, caña, mani, ñame, ají, piña, uva caimarona, caimo, guama, anón amazónico, marañón, chontaduro, umarí, plantas medicinales y plantas tintórea y plantas rituales como la coca y el tabaco entre otras. La chagra también provee proteína animal, cuando se cazan los animales que vienen a la chagra para alimentarse.
Las semillas y plantas se traen de la selva o se trasplantan especies medicinales de otros lugares, de otras chagras o del bosque, lo que implica intercambio de semillas y de conocimientos entre diferentes pueblos.
“Algunas de las especies cultivadas en las chagras son afines a roles culturales, como es el caso de la piña (Ananas comosus) entre la sociedad Yucuna y Tanemuca; el tabaco (Nicotiana tabacum) y la coca (Erithroxilum coca) entre los Huitotos; el huito (Genipa americana) para los Ticuna [que auto se denominan la gente de “Youi” o uito]; la canangucha (Mauritia fleuxosa) “Kanapé” dentro de los Matapí; el yage (Banisteriopsis caapi) entre los Cocamas y Yaguas [auto denominandose la gente del yage], entre otros. “[18]
En la chagra hay plantas femeninas y plantas masculinas, hay plantas manejadas por el hombre y otras por las mujeres. Para algunos pueblos amazónicos el tabaco es femenino, mientras que la coca tiene una naturaleza masculina, por lo cual es manejada sólo por los hombres. Estas dos plantas son fundamentales en el aprendizaje chamánico y en el mambeadero o lugar de pensamiento en la maloca para acompañar y dirigir la palabra del sabedor. Dependiendo del carácter femenino o masculino de las plantas, estás ocupan el lugar de siembra en la chagra, unas se siembran juntas, en grupo y otras separadas, con lo cual se generan unos patrones de cultivo aplicables a los distintos tipos de plantas y de chagras.
Para los pueblos amazónicos sin excepción, la yuca es la planta más importante en la chagra. Representa el pensamiento de las mujeres ya que una vez lo convierten en casabe, mañoco o almidón según su sabor, color y textura, se deduce el temperamento y carácter de la mujer que lo elaboró. “En la chagra nace la yuca “Manicuera” de la “Gente de Centro”, también la yuca blanca para la elaboración del casabe, y las yucas “bravas” para la fariñay la caguana.” [19]
“Dada su preponderancia en la vida cotidiana, la yuca se convierte en el alimento central que rige la vida colectiva en la maloca, puesto que la consecución y existencia del tubérculo asegura la presencia y participación activa de cada uno de los miembros integrantes del grupo familiar dentro de la colectividad. Hablar de yuca es hablar de tejido social y de ahí radica que desde la perspectiva indígena, se reconozca la existencia de diversas variedades de yucas: cada variedad del tubérculo detenta una funcionalidad, así como hay multiplicidad de actores que hacen parte del entramado sociocultural del grupo.”[20]
Pensamiento de mujer
“Nosotras somos
puro palo de yuca,
puro palo de yuca,
puro palo de yuca nosotras somos,
el pensamiento de nosotros,
la alma de nosotros,
de las mujeres son
puro palo de yuca.”
Ligia Yauna Macuna(QEPD) [21]
“Mi planta es la yuca dulce, que es la planta más sagrada para nosotros como grupo indígena Ticuna. Sin ella no podemos nosotros vivir. Nos identificamos como mujeres Ticuna con la planta de yuca. Y con nuestros ancestros soy muy respetuosa porque no podemos conjugar con otra yuca, tiene que haber una especie especialmente para la bebida típica. También tenemos época para sembrar. Antes del ritual sembramos en época de calendario y por eso me identifico con la yuca porque no podemos separarnos del calendario ecológico”. [22]
Pensamiento de hombre
El hombre necesita la coca
es para pensar,
para arreglar el mundo,
para ver,
es para rezar,
para saludar,
para rezar el mundo,
para pasar cosas malos,
es que el médico tradicional está trabajando.[23]
Ligia Yauna Macuna.(QEPD)
Es importante anotar que la variedad de especies conocidas y utilizadas anteriormente por los indígenas amazónicos no es la misma que la de hoy en día, la variedad de plantas se están perdiendo, así como el conocimiento tradicional está amenazado, dadas las condiciones actuales de perdida de territorio, de la explotación acelerada y a gran escala de los recursos naturales (petróleo, minería), de las obras de infraestructura y de las dinámicas poblacionales de colonización, desplazamiento y de guerra.
A manera de ejemplo, en este mapa de la chagra tradicional Cofan y la chagra actual podemos observar los cambios.
Mapa de la chagra tradicional
Actividades en la Chagra tradicional:
En las chagras antiguamente no se cultivaba, las plantas alimenticias y medicinales eran silvestres y estaban entreveradas entre ellas.
Tenían anteriormente, maní, fríjol, ñame, mafafa, batata, mereño, yota y toda clase de frutas, uvas de monte, piña, caña, chontaduro, aguacate, caimo, madroño, guayaba, guanábana, arazá, copoazul, zapayo, canangucho, borojó, cacao, pomoroso, guamas.
La chagra también proveía proteína animal cuando allí llegaban a alimentarse animales tales como el tigre, las guaras, el venado, el tintin, el cerillo, los churucos, la danta, el luzón, los puercos, las pavas, el pajuil, el guacamayo, el loro y la guacharaca.
También había una gran cantidad de árboles maderables entre los que se encuentran el Amarillo, Cedro, Achapo, Arenillo, Barbasco, Sande, lechero, Caraño, Copal, Coquindo, Milpeso, Palmito y Canagucho entre otros.
Chagra Actual
Actividades en la chagra actual Cofan:
Lo primero que podemos observar en la ilustración, es que la chagra actualmente está delimitada con cercas y las plantas alimenticias son cultivadas, lo que hace que la diversidad de especies sea mucho menor a la que pudimos observar en la chagra antigua.
Actualmente en la chagra Cofan se cultivan variedades de plátano, maíz, yuca, un poquito de arroz, tomate, cacao, maní, zapayo, piña, caña, chontaduro, aguacate, caimo, madroño, uva, guayaba, guanábana, papaya, canangucho y guamas, entre otras.
Los animales para cacería ya no van a la chagra y solamente se encuentran algunos conejos, iguanas y ratas.
La cosecha de la yuca es casi permanente y se siembra en cualquier época.
Actualmente las familias tienen una que otra vaca para la leche, gallinas y algunos tienen cría de peces en estanques para la alimentación de la familia, pues ya no hay animales de cacería.
Es muy importante, dicen los indígenas, “volver a la chagra tradicional pues así como vamos la chagra se va a acabar y nos vamos a quedar sin comida”.
Relación de las mujeres con las semillas en los pueblos amazónicos
La interacción de los pueblos amazónicos con las semillas se inicia desde el manejo de la chagra. El manejo de la chagra lo deciden en pareja; el hombre y la mujer hablan sobre qué tipo de semillas quieren sembrar, los rituales que realizarán y las plantas que necesitan para su familia, así como sobre el tipo de bosque que quieren tener.
La mujer selecciona las semilla, conoce el ciclo de las plantas, cómo cultivarlas, cómo mantenerlas sanas y cómo alejar las plagas. Ellas también, conocen cómo trasformar esos productos en alimento y en el caso de la yuca amarga saben cómo hacer para extraer el “ veneno” o las sustancias tóxicas. Las mujeres rallan la yuca, la exprimen en el mata frio para sacarle el almidón, la desmenuzan para ponerla a tostar en el budare o tiesto de cerámica en el fogón de leña y la convierten en las enormes tortas de cazabe o en el mañoco generoso y abundante.
En la Amazonía se habla de “la madre de la abundancia” haciendo referencia al papel de las mujeres en la abundancia de los cultivos de la chagra, de los alimentos que provén a la maloca, al bienestar y al cuidado de la familia. “La mujer se representa mediante la figura de un canasto, una especie de cesto en que ellas recogen los productos de la tierra, de tal manera que una de sus tareas es velar porque éste siempre contenga alimento en abundancia”[26]. Para las mujeres la chagra representa lo que es ella como mujer, si la chagra es ”bonita”, es que ha trabajado bien, a “hecho amanecer la palabra” y por lo tanto su chagra es abundante y generosa. Quien tiene la chagra más grande y los mejores cultivos es la mujer más respetada en la comunidad.
Desde tempranas horas, las mujeres trabajan diariamente en sus chagras; preparan la tierra, la sienten y la huelen para sembrar las semillas, los tubérculos y los retoños de las plantas.
“ Huele rico el lugar
Para sembrar mani.”[27]
La mujer «chagrera» debe conocer las historias de origen de las plantas, sus nombres y sus usos. Debe pedirle a la primera mujer dueña de las plantas y a los espíritus de cada una de las plantas que las cuidan y protegen, para tener una chagra sana y una cosecha abundante. Ellas le cantan a la tierra para que sea fértil y las semillas germinen, crezcan y den sus frutos.
Por lo tanto, si una mujer quiere tener una buena chagra con buena cosecha y comida para llevar a la maloca y alimentar a su familia, debe saber contar las historias y cantar las canciones, nombrando a la primera mujer dueña de la cosecha y a los dueños de cada una de las plantas. Es importante anotar que durante el período menstrual, la mujer no trabaja en la siembra, ni puede pisar el sitio del cultivo para proteger la cosecha.
Ya en la maloca, el fogón, es un espacio femenino de gran importancia pues allí se convoca a la familia para compartir los alimentos, para hacer “rendir” la comida y la mujer que es generosa con la comida, es porque ha cultivado bien en su chagra y es la mejor mujer.
Las esposas e hijas de los maloqueros (hombres a cargo de la maloca), son las mejores proveedoras, cocineras y anfitrionas de las comunidades. Tradicionalmente estas mujeres maloqueras, han sido «curadas» o rezadas para ser las mejores chagreras también. Ellas además de preparar la yuca, saben preparar las carnes de monte, elaborar el ají negro llamado Tucupi, la chicha entre otras, mientras los hombres se dedican a preparar el ambil o tabaco y el mambe o coca tostada.
“Cuando se hace un baile se lleva regalos, pescado, animales, frutas, y se paga con el maní y se regala a la gente. Ésa es la plata y con eso pagamos la comida que llevan los amigos paisanos al baile. La mujer con eso tiene valor, ésa es la fuerza de la mujer trabajadora, la mujer cacica”.[28]
“Con la piña nosotros hacemos baile, para reunir toda la gente. Como una es mujer de cacique, tiene que dar caguana de jugo de piña, y ñame. Cuando la gente me está trayendo regalos yo tengo que brindar yuca, maní, yuca dulce, casabe. Por eso yo hice mi ñame y piña. Nuestra tradición como Huitoto Murui. Y yuca dulce es de los Huitoto. La mujer de cacique o nuera de cacique no ha de faltar yuca dulce ni maní. Ésa es la fuerza de una mujer que es mujer de cacique, no hay que faltar eso para brindar a la gente, si usted no tiene eso, no vale. Ésa es la fuerza de una mujer Huitoto”.[29]
Calendarios ecológicos
Las chagras se manejan de acuerdo con el calendario ecológico, lo cual implica saber en qué tiempo se puede sembrar y en qué tiempo no. Antiguamente los indígenas no utilizaban el calendario ecológico, se orientaban por los fenómenos naturales y dividían el tiempo en verano e invierno, que dividían a la vez en épocas según las cosechas. Hoy las comunidades indígenas los utilizan para preservar el conocimiento y transmisión de sus saberes sobre el manejo tradicional del ciclo anual de la naturaleza.
En ellos se puede observar con claridad la integralidad del pensamiento indígena en aspectos relacionados con los ciclos anuales, el clima, la salud, la educación, los rituales, los lugares, actividades y tiempos que caracterizan los espacios ecológicos y culturales en cada una de las épocas del año.
Cada etnia amazónica tiene su calendario ecológico propio, que comienza con la primera cosecha que es el indicador del comienzo del año. Los sucesos pasados se los nombra en referencia a tantas maduraciones de esa planta o fruto cuantas veces sea necesario. Cada época del año es reconocida por el clima, las cosechas y los rituales.
Cada época del ciclo anual tiene su ritual correspondiente, su manejo chamánico para propiciar buenas cosechas y para prevenir las enfermedades. En los rituales se arregla el mundo, se hacen los bailes y las curaciones correspondientes a momentos de transición en el transcurso de épocas o estaciones del ciclo anual.
En conclusión en las sociedades indígenas amazónicas, el saber de las mujeres sobre la chagra y la cocina indígena constituye parte esencial del conocimiento tradicional para el manejo y uso de la naturaleza, para la relación y el conocimiento de las semillas que les permite transformar especies silvestres en fuerza vital que posibilita la vida sana de las comunidades.
«Cosechar» en la chagra, transformar los productos en comida, implica un conocimiento y es un trabajo apreciado en la comunidades, una buena “chagrera”, tiene prestigio y un estatus en su maloca, pues es ella quien asegura el futuro de su gente y es ahí, donde el conocimiento ancestral, se transmite de generación en generación, de las abuelas a las madres y de estas a sus hijas y nietas.
Transmisión del conocimiento de las mujeres
Las mujeres amazónicas transmiten su conocimiento de generación en generación y de mujer a mujer en las actividades de la chagra y alrededor del fogón; en la preparación y en el consumo de los alimentos se comparten el pensamiento y la tradición de cada pueblo. Por su parte los hombres, el curador, maloquero o sabedor sentado en los bancos de pensamiento, cada noche y hasta el amanecer, transmiten su conocimiento y orientan el destino de la comunidad en la actividad ritual de la preparación de la hoja de coca y del tabaco.
“Aprendí este conocimiento con mis ancestros, con mi abuela, con el médico tradicional, no solamente escuchar, sino ir a la práctica. Sentimos contentas cuando estamos en la chagra, escuchar el pájaro, la naturaleza, porque estamos sembrando, cultivando, cosechando.”[30]
“Empecé por mi mamá, fue ella la que me enseñó a respetar el conocimiento, me enseñó lo primeros cuentos, me enseñó a nombrar, me enseñó la importancia de los olores y el respeto a los que saben”. Ello demuestra la importancia del trabajo de las mujeres para asegurar la trasmisión del conocimiento y las tradiciones de los pueblos. Así pues, uno de los principales aportes que realizan las mujeres en las comunidades es la introducción de sus hijos e hijas al mundo del saber tradicional.” [31]
Sin embargo, estas tradiciones están cambiando y adaptándose al ritmo de las sociedades contemporáneas.
“Así aprendíamos las mujeres indígenas. Aprendíamos a cuidar la chagra, a conocer las actividades de la mujer, pero comparando con nuestras hijas de hoy en día vemos que las mujeres son muy flojas. No van a la chagra, no madrugan a bañar temprano para tentar fuerza, no hacen desayuno temprano, ni acumulan almidón de yuca. Muchas veces las madres de las mujeres jóvenes tienen que seguir asumiendo las labores como si ellas fueran pequeñas. Las muchachas van al colegio a aprender otras cosas que no son las requeridas para vivir en este territorio. Aprenden a leer y a escribir pero olvidan sus orígenes, las labores de la chagra, de la preparación de los rituales, de las danzas, de la manera como se atiende a la gente, de las curaciones y prevenciones según cada época. Para que mandamos a nuestras hijas al colegio si cuando salgan no van a querer regresar a colaborar con la comunidad? Ellas van a colegio y cambia su personalidad, su manera de ser. Están creciendo constantemente con hombres desde que son muy pequeñas y como no separan hombres de mujeres ellas no pueden seguir las dietas y las prevenciones necesarias para cuidar su primera menstruación. No están cerca de ninguna mujer que las oriente y es por eso que cada vez se presentan más casos de madres solteras. La educación desde la maloca es lo que nos está faltando. Cuando las mujeres que hayan cumplido cierta edad y adquiriendo ciertos conocimientos podrían ir al colegio, pero no antes pues no se pueden formar para ser maloqueras, contestadoras de baile y madres de la yuca para los rituales. 32“
[33]En las comunidades hay mujeres jóvenes que han regresado después de pasar años en la escuela. Ellas poco a poco van aprendiendo las labores de la chagra pero son muy pocas las que han sido curadas y han llevado la preparación necesaria para liderar un ritual. Es por eso que las mujeres han priorizado la necesidad de fortalecer la educación desde la maloca y por las mujeres mayores. Se necesitan mujeres sucesoras que tengan la capacidad de llevar los cantos, organizar a las demás mujeres para prepara la chicha, acompañar a los muchachos que son iniciados etc. Labores que las mujeres jóvenes van aprendiendo de otras a lo largo de la vida y que son indispensables para el funcionamiento adecuado y activo de la maloca como centro de conocimiento y ritualidad.
El conocimiento se transmite oralmente de generación a generación a través de la sabiduría de los mayores en los diferentes lugares agrados o “centros de pensamiento”, como son los templos, las casas ceremoniales, las malocas e inclusive los espacios de cultivo tradicional como son las chagras.
Este conocimiento se transmite oralmente de padres a hijos de generación en generación, es una herencia de sus antepasados, grandes conocedores de la selva, de las plantas medicinales y de las plantas de poder o sagradas, de los animales, del poder de las fuerzas del agua, del viento, de la tierra y del fuego.
En la chagra las abuelas y las madres enseñan a sus hijas y a sus nietas sobre la siembra y las semillas, sobre los tiempos ecológicos, sobre la variedad de plantas, sus nombres y sus propiedades medicinales y alimenticias; les hablan sobre la salud, la manera como se controlan y se previenen las enfermedades y sobre la manera de procesar esos productos de la tierra en alimentos, además del cuidado de los niños, que se complementa con los saberes de las mujeres en la maloca.
Soberanía alimentaria, seguridad alimentaria, autonomía alimentaria y portadoras de semillas.
Las culturas a las cuales está asociado el conocimiento de la biodiversidad se encuentran en el continente Americano y más específicamente en la región amazónica donde existe gran parte de la diversidad biológica del planeta. Estas culturas, junto con su conocimiento, están siendo cada vez más arrinconadas, lo cual conlleva a la pérdida de la biodiversidad de la que son guardianas. Además, la lógica extractivista en la que han caído los países, contribuye en gran medida a la pérdida paulatina de nuestro acerbo y lleva al olvido de los conocimientos milenarios que han ido recogiendo los pueblos indígenas, campesinos y negros a través de su historia con la tierra. Otro aspecto que soporta esta dinámica se relaciona con los modos como los Estados abordan problemáticas de desnutrición o la falta de abastecimiento de alimentos en regiones vulnerables; para los Estados este tipo de problemas se enfocan desde la perspectiva de la seguridad alimentaria, para los pueblos indígenas por ejemplo, debería abordarse desde el punto de vista de la soberanía alimentaria.
Es preciso hacer una diferenciación entre estos los conceptos de soberanía, seguridad y autonomía alimentaria, ya que solo así se entiende la magnitud de los problemas de la pérdida de la diversidad biológica, la pérdida de las culturas y la paulatina dependencia de transnacionales que poco a poco van convirtiendo a la humanidad en lo que llamó Meredith Klein, en No Logo, el consumidor cautivo; a saber, aquel consumidor que yace en la imposibilidad de escoger libremente aquello que consume y está supeditado a la inevitabilidad de poder escoger solo aquello que ofrece la industria.
Es así como el tema de la soberanía alimentaria se debe ver desde dos perspectivas muy distintas: Por un lado el enfoque de los pequeños agricultores, quienes, tradicionalmente han producido para sus comunidades y para ellos mismos, y por el otro, desde la perspectiva de la gran industria alimentaria (las grandes empresas que producen los alimentos). Los pequeños agricultores proveen el 60% de los productos que se encuentran en las ciudades, lo cual significa que la gran industria provee el 40%; hay que tener en cuenta que esta gran industria usa cerca del 70% de los recursos agrícolas en maquinaria, combustibles, tecnología, centros de investigación y sobre todo, en el acaparamiento de las mejores tierras. Esto es que en términos pragmáticos los pequeños agricultores tienen gran potencial en relación con la gran industria alimentaria, pues aún prescindiendo de tales facilidades, logran un mayor porcentaje en el abastecimiento, sin hablar de la calidad, lo cual parece indicar que son los pequeños agricultores quienes en un futuro proveerán de alimentos a la humanidad. Sin embargo, las políticas favorecen a la gran industria en detrimento de los pequeños agricultores, favoreciendo también los negocios de maquinaria y de fumigantes, entre otros.
Al tratar la soberanía alimentaria, es por tanto indispensable entender que esta corresponde a una visión con un fin político, que se construye desde movimientos sociales, y que busca, por sobre todas las cosas, que las comunidades puedan decidir desde qué se va a sembrar, hasta cómo, quién y dónde se va a sembrar. Sin embargo y por el contrario, cuando hoy se está hablando de seguridad alimentaria se hace desde la perspectiva de las políticas gubernamentales y se está considerando exclusivamente el acceso tanto físico como económico a los alimentos; se habla de cobertura “con calidad” según unos estándares de calidad regidos por la industria los cuales nada tienen que ver con la concepción tradicional de las culturas milenarias en relación con su comida.
“La ONU plantea la seguridad alimentaria como “…un concepto que hace referencia tanto a la disponibilidad como al acceso a alimento en cantidad y calidad suficientes. La FAO estipula que existe seguridad alimentaria si "...todas las personas tienen en todo momento acceso físico y económico a suficientes alimentos innocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimentarias”. La seguridad alimentaria abarca cuatro dimensiones:
1. Disponibilidad (producción interior, capacidad de importación, de almacenamiento y ayuda alimentaria)
2. Acceso a los alimentos o capacidad para adquirirlos (en otros términos, los alimentos deben estar disponibles a toda la población, física y económicamente, en el momento oportuno)
3. Estabilidad de la oferta (independiente de las variaciones climáticas y sin excesiva variación de los precios, además del hecho de que se cuente con productos alternativos en función de las variaciones estacionales)
4. Salubridad, buena calidad e innocuidad de los alimentos (higiene, principalmente acceso al agua). Tiene que ver también con las llamadas "buenas prácticas agrícolas" (BPA), relativas, por ejemplo y entre otras muchas cosas, al uso de pesticidas y al control de plagas, así como al sistema de control de la higiene en la manipulación de alimentos”…
…así pues, agentes externos pueden entrar a garantizar alimentación para cualquier pueblo, como consecuencia se irrespetan costumbres alimenticias distintas y se entra a violentar la autonomía.”[34]
Para ver las implicaciones de la contraposición entre los conceptos aquí abordados hay que centrarse en tres puntos: la tierra, el agua y la biodiversidad; pues estos tres bienes son el capital del cual quieren apropiarse las grandes empresas transnacionales y sin los cuales las comunidades pierden su soberanía alimentaria.
“Sobre estos diferentes enfoques prevalece el marco global del derecho a la alimentación, en el cual se basan las Cumbres mundiales y las políticas de la FAO, quien lo define como el derecho a alimentarse con dignidad, el derecho a tener un acceso permanente a los recursos que permiten producir, obtener o comprar suficientes alimentos sanos y nutritivos, no sólo para prevenir el hambre sino también para asegurar la salud y el bienestar, contemplando igualmente el derecho a una alimentación adecuada y a no padecer hambre (FAO 2009). Sin embargo, para los pueblos indígenas, la cuestión alimenticia se enmarca y profundiza también en el trasfondo de los derechos culturales y colectivos, pues está íntimamente relacionado con los derechos culturales en cuanto a la elección de los alimentos, las formas de acceso y la preparación, a la vez que está ligado a otros derechos colectivos como son el territorio, la salud, los conocimientos tradicionales, los recursos y la libre determinación (FAO 2008, Gómez 2010, ICBF 2011).”[35]
Mientras que las grandes empresas piensan en la revolución biotecnológica con semillas transgénicas, la agroecología quiere trabajar con semillas propias, sin agroquímicos. Mientras que el sistema agroindustrial de producción de alimentos es responsable de un 50% de las emisiones de carbono a nivel global y de la mitad del cambio climático del planeta, la agroecología, trabaja con semillas propias para ayudar a la conservación de variedades distintas y a la conservación de la biodiversidad sin contaminar y recupera culturas, pues cada semilla está asociada a un conocimiento tradicional, a una historia y a una tradición. Como dijera una compañera de Nariño:
“Toda semilla tiene un conocimiento asociado. El tema fundamental es cómo recuperar esas semillas porque en esas semillas también están las culturas. Y si las perdemos no es sólo perder un grano sino toda una cultura.”[36]
Guardianas de semillas
Guardianes y guardianas de semillas es un término que se utiliza para designar los factores que determinan el uso y conservación de semillas tradicionales, y a través de este ejercicio, ayudar a la conservación de la biodiversidad y de la permanencia de las culturas. Cada pueblo es guardián de semillas, y cada persona puede serlo también. En las culturas indígenas de la Amazonía las mujeres tienen un papel preponderante como guardianas de semillas, pues como ya dijimos, son ellas quienes se encargan de sembrarlas en las chagras y son también quienes tienen más conocimiento sobre éstas. Por otro lado es importante ver cómo cada vez encontramos más redes de cuidadores o guardianes de semillas y como cada vez estas redes se articulan creando un frente común en contra de la industria alimentaria y a favor de la recuperación y la vida.
En un encuentro preguntamos:
“¿de qué manera defendemos las semillas? Sembrándolas. Si las perdemos, olvidémonos de ellas. Entonces entramos en el proceso de que tenemos que conocer nuestra biodiversidad y hacérsela conocer a nuestros hijos para saber qué es lo que tenemos, cómo lo vamos a defender y qué hay que conservar. Tenemos que organizarnos para conservar esas semillas, porque nadie puede cultivar quinientas variedades de maíz. Para poder cuidarlas nos tenemos que distribuir la tarea. Ahí es fundamental que nos organicemos y una propuesta que se está desarrollando es la Red de Guardianes de Semillas. Gente responsable de cuidar esas semillas. En el tema de los guardianes de semillas nosotros hemos creído que es una cosa importante, el tener un protocolo de seguridad, que tiene que ver con cómo hacen ese trabajo. Lo primero es garantizar que nuestra semilla no es de la empresa; no es nuestro interés cuidarle la semilla a Monsanto. Tenemos que saber el origen de la semilla, que es nuestra, la hemos cultivado y desarrollado durante mucho tiempo. La otra es que esa semilla tiene que tener una calidad, que esa semilla sí va a nacer. No podemos entregar a otro una semilla que no va a nacer, nuestra condición fundamental es entregar una semilla de buena calidad”[37] ;
También las semillas se conservan y se multiplican intercambiándolas.
“…soy una mujer indígena huitoto murui, que comenzó a trabajar la chagra desde que aprendí a reconocer la vida. Me crie con mi abuelita, aprendí a sembrar la yuca y las otras plantas, a comer toda clase de comida: hormiga, gusano, hongo, rana, hojas de yuca. En las comunidades y malocas que visitamos por el Bajo Caquetá, encontramos todas las semillas que nos hacen falta, porque en la comunidad no las tenemos, por falta de territorio. Subimos el río con muchas variedades de semillas. Trajimos ciento cincuenta especies de semillas: yuca, ají, piña, tubérculos, plantas medicinales y frutas silvestres. Particularmente traje cincuenta especies para repartir en mi comunidad, repartimos todas las semillas que trajimos. Las ancianas nos recibieron las semillas y nos agradecieron mucho”[38].
En los planes de vida de los pueblos amazónico el tema de la soberanía alimentaria es fundamental. Conservar e intercambiar las semillas, cultivar la chagra y enriquecerla con diversas variedades de semilla, es la base la soberanía alimentaria de las comunidades indígenas, sin embrago,
“Actualmente existe una preocupación constante por el hecho de que todo ese saber tradicional, necesario para la calidad de vida de las comunidades, se encuentra amenazado. En ese sentido, la aparición de las escuelas y la apertura hacia el mundo occidental contribuyen a la pérdida de los saberes ancestrales. Por ejemplo, en un encuentro de mujeres andoques se observó que muchas de ellas desconocían el nombre de las plantas que estaban cultivando, lo cual evidencia una erosión de conocimientos, pues si no saben cómo se llama una planta, mucho menos conocerán sus propiedades y usos. Por ello fue que aquellas mujeres decidieron empezar a hacer unos recorridos por las chagras y los montes con el fin de renombrar y revitalizar sus saberes tradicionales.”[39]
En conclusión, podemos afirmar que es eminente la necesidad de preservar los conocimientos tradicionales del manejo y uso del territorio a través de diversas estrategias como son los espacios de intercambio de conocimientos, diálogo y encuentros.
Manejo del mundo en el territorio de los Jaguares del Yurupari, Rio Pira Paraná. Vaupés
Los indígenas del Vaupés pertenecen a la familia lingüística Tukano, Arawak y Makú.
Nos referiremos aquí al Área Cultural de los Tukano oriental, localizada al suroriental del departamento del Vaupés, entre las cuencas de los ríos Vaupés y Apaporis, el río Pirá-Paraná une estas dos cuencas botando sus aguas al rio Apaporis. El Rio Pira Paraná o “corazón–centro” recorre un territorio llamado Hee Yaia Godo (el Territorio de los Jaguares de Yuruparí), que limita por el oriente con el Brasil y por el sur con el departamento del Amazonas; este río no es navegable y tiene conocidos raudales que dificultan o no permiten la navegación. Esta área corresponde a los municipios de Mitú, Taraira y del corregimiento de Pacoa. Todo este territorio hace parte del Gran Resguardo del Vaupés, cuya extensión total es de 3.375.125 Ha (33.751 km2). En este territorio habitan los grupos étnicos, Makuna, Itana, Barasana, Bara, Tuyuca, Eduria, Tatuyo y Magiña, pertenecientes a la gran familia lingüística Tukano. Todos estos grupos tienen el mismo origen mitológico (~Robi ~Kubu la Madre Tierra y He Hido, Anaconda Yurupari) y los ancestros anaconda fueron quienes poblaron el territorio del Yuruparí, bajaron por el río formando los otros ríos y afluentes y les entregaron los conocimientos para los rituales, para las dietas y para la siembra en la chagra. A cada grupo le entregaron los plumajes, los instrumentos musicales y diferentes semillas; a unos grupos les dieron las de yuca, a otros las de piña, las de caña, las de ají y las de algunos frutales; también otorgaron las semillas de coca y de tabaco. Estos lugares de origen de las semillas marcan los lugares sagrados y puntos simbólicos de la gran Maloca celeste. Las semillas también dieron nombre a los diferentes grupos, así por ejemplo hay gente de yuca dulce, de yuca de hormiga, de yuca de babilla, entre otras variedades, gente de tabaco y coca, gente de ají. Cada uno de estos grupos tiene su territorio, sus sabedores y sus autoridades tradicionales, pero hacen parte del complejo mundo de conocimientos del Yurupari; todos respetan las normas y leyes de origen, las prácticas rituales, las dietas, el manejo del cultivo de la chagra, de la cacería, de la pesca y de los ciclos anuales del bosque.
El río Pirá Paraná está dividido en tres grandes zonas según los parámetros culturales de los indígenas del Pira.
“ 1- El Alto Pira (~Huda Godo) que corresponde al territorio del grupo étnico Tatuyo y actualmente comprende las actuales comunidades de Jena, Puerto Córdoba, Utuya, Yoaya y las Malocas del caño Jañaña y del Cerro Golondrina.
2) El Medio Pira correspondiente a los territorios Eduria y Barasano. El primero está conformado por las comunidades de Sonaña, Puerto Ortega, Villanueva y la Maloca de Moawi. El segundo comprende las comunidades de San Miguel y las malocas de Caño Tatú y Caño Colorado, habitadas en su mayor parte por el grupo étnico barasano y bará, y las comunidades de Piedra Ñi, San Luis y las malocas ubicadas en los caños Timiña y Umuña, habitadas principalmente por makunas.
3) El Bajo Pira comprende las comunidades de Puerto Esperanza, Puerto Antonio, Toaka Santa Isabel, Santa Rosa y Puerto Inaya y las malocas ubicadas sobre los Caño Pepa y Caño Pachua. En esta zona habitan principalmente el grupo étnico makuna, itano y algunas familais tuyukas, carapana y emoa”.[40]
El territorio, está representado simbólicamente por una gran maloca dentro de una maloca aún más grande que es el cosmos; sus estantillos corresponden a los lugares sagrados en las cuencas de los ríos Negro y Caquetá, donde viven otros grupos indígenas que tienen su propio territorio y una historia mítica común. El conocimiento, la sabiduría y el poder para manejar este territorio lo tienen los espíritus Jaguares de Yuruparí.
“…todo el poder de la Sabiduría-Conocimiento Keti Oka está concentrado en los espíritus Jaguares de Yuruparí, Hee Yaia. Los Hee Yaia son los Dueños del conocimiento del Poder del Hee o Dueños de la Ciencia de Vida. Estos seres dejaron conocimientos, lugares y elementos sagrados, que nuestros sabedores ~kubua utilizan como apoyo para realizar curaciones (Baseri) que propician el bienestar humano y el del medio ambiente en las diferentes épocas del año”. Hee Yaia ~Kubua Baseri Keti Oka. El Conocimiento-Palabra Curativo de los Sabedores Jaguares de Yurupari condensa el conocimiento sagrado que desde el origen nos fue dado para cuidar el territorio y la vida, se manifiesta por medio de rituales, danzas y oratorias, manejo de lugares sagrados, de elementos y plantas sagradas. Este sistema orgánico de conocimientos contiene toda la sabiduría para el manejo del territorio y de la Vida; se utiliza en beneficio de la naturaleza y del ser humano para que la gente pueda vivir bien y desarrollarse espiritualmente. El conocimiento supremo de los Jaguares de Yuruparí es fundamental para relacionarnos de manera ordenada y sana en este territorio. El término Hee Yaia ~kubua simboliza también una especialización de la sabiduría tradicional, es la persona que tiene y puede manejar la sabiduría de Hee o Yuruparí, para regular el equilibrio. Así mismo es el poder que adquieren todas las categorías de sabedores tradicionales, en especial los “saca-enfermedades”.”[41]
A lo largo del Pira Paraná viven actualmente 2000 habitantes aproximadamente, de las etnias tatuyo, eduria, barasano, bará, makuna, itano, carapana, tuyuka y emoa. Estos grupos indígenas viven en malocas que son la representación del cosmos, donde realizan los grandes bailes para celebrar las diferentes épocas del año y de las cosechas. Los sabedores, desde el mambeadero[42] , manejan el territorio, los rituales y “la curación del mundo”, del territorio y de la gente. En un principio todos los seres vivos eran gente: los animales, las plantas y las personas; todos eran hermanos en una gran familia con la naturaleza.
Cada maloca tiene el dueño que maneja su mambeadero: están los curadores de enfermedades, los oradores que narran las historias de origen, los danzadores o dueños de los bailes y los jaguares de Yurupari; estos últimos son los encargados de proteger de los espíritus a quienes hacen los rituales y adquieren durante el Yurupari la visión para identificar el origen de las enfermedades y curar la comida de los sabedores. La preparación de los iniciados dura uno a tres meses en la maloca, con rigurosas dietas de comida fría, de baños en el río a la madrugada y sin fuego para calentarse en los húmedos y fríos amaneceres de la selva, requisito indispensable para procurar una buena salud y asegurar la salud de sus comunidades. Durante este tiempo los jóvenes aprenden a tejer, elaboran los cernidores, los mata frio, los balay que luego ofrecerán a sus madrinas, así como también crían aves para procurarse las plumas para la elaboración de los tocados y de las coronas rituales.
La mujer del maloquero es la dueña de la maloca, madre de la chicha y de la yuca. Es la principal cantadora, “madrina” y dueña de las mejores chagras. Las mujeres que han llegado a la menopausia son las “madrinas” de los iniciados y ellas son las únicas mujeres que pueden entrar en la maloca, tomar yagé y cuidarlos durante el Yurupari. También son cantadoras, que han sido curadas para cantar durante los rituales.
Las mujeres, se dedican principalmente a las actividades de la chagra: a cultivar la yuca, las plantas alimenticias y medicinales, los tubérculos y frutales; a procesar los alimentos y a cuidar de los niños. Los hombres por su parte, cultivan las plantas rituales como la coca, el tabaco y el yagé, pescan cazan y recolectan frutos silvestres aportando la proteína animal a la alimentación de la familia.
La chagra
Para las mujeres del Pirá la chagra es el corazón del territorio y el lugar donde ellas aprenden a ser mujeres. Desde niñas van con sus madres y sus abuelas a aprender en los cantos el origen de las semillas, las historias de las plantas, sus nombres, sus propiedades, sus usos y el cuidado que cada una de ellas debe tener. Las mujeres con su observación y su fina percepción pueden detectar a simple vista las plagas y enfermedades de las plantas según el olor, color y textura de las hojas. En sus cantos les enseñan a las niñas como ir a la chagra con los ojitos hacia abajo para ir sembrando las semillas con cuidado y que ellas crezcan verdes y fuertes; conocen las variedades de yuca, (60 aproximadamente), la yuca manicuara, la yuca de hormiga, la yuca de babilla y la yuca de gusano, entre otras y en sus cantos hablan de no despreciar las yucas pequeñas, pues ellas tienen sabor y hay que cuidarlas. Las mujeres, le cantan a sus “hermanas” las yucas para relacionarse bien con ellas y que les procuren una abundante cosecha que llevan a sus malocas, para los rituales. Durante los rituales las mujeres intercambian semillas e intercambian historias.
La chagra es un lugar especial para las mujeres; antiguamente las niñas cuando tenían su primera menstruación, iban allí, hacían un hueco en la tierra y se sentaban durante esos días. Es también en las chagras donde las parejas van para sus encuentros amorosos, de tal manera que el semen fertilice la tierra y la tierra procure la energía para fertilizar a la mujer.
Foto: Silvia Goméz
Calendario ecológico cultural del Pirá
La chagra se maneja según el calendario ecológico cultural que contiene el conocimiento del tiempo para el manejo de la naturaleza y obedece a las leyes de origen y a las leyes ancestrales. El calendario ecológico divide el tiempo en 4 grandes momentos que obedecen a la época de verano, a la de invierno y a sus periodos de transición; según éste:
“se organizan los trabajos de la chagra: socolar, tumbar, sembrar, sembrar cada una de las especies, para prevenir enfermedades, para aprovechar la oferta ambiental, para purificarse física y espiritualmente, para articular las actividades de los blancos, para conservar la fauna y la flora y la vida humana. Cada época trae sus frutos, los respectivos animales que dan cría, sus enfermedades, sus variaciones climáticas, sus peces en subienda etc. La siembra de los alimentos cultivados, del tabaco, dependen del tiempo, de igual manera las actividades del hombre afectan el clima.”[43]
“Es así como la aplicación del conocimiento tradicional para el manejo del territorio está determinada por la pauta temporal establecida en los calendarios ecológicos-culturales. La diferenciación e identificación de las épocas que se suceden en un ciclo anual, nos permite a los grupos indígenas del Pirá, organizar todas las actividades de intervención sobre el territorio. A cada época del año le corresponden una serie de actividades cotidianas y rituales, implícitas en las oportunidades y amenazas de las manifestaciones naturales características de los ciclos de la naturaleza. En cada una de las épocas, los conocedores tradicionales realizan rituales que aseguran la salud de la población, propician la renovación de la vida de todas las especies y la estabilidad ecológica del territorio; de igual manera se realizan para prevenir conflictos sociales y transmitir conocimientos tradicionales a las nuevas generaciones.” [44]
“Las cuatro grandes épocas del calendario son etapas de curaciones. Curaciones para los cultivos de la chagra, curaciones para la mujer, curaciones contra las enfermedades de la constelación gusano-jaguar ~Ia yai, curaciones para todos los frutales silvestres. El hombre aprovecha pero también fortalece a la naturaleza. El rito más grande es el de Hee (Yuruparí), la época de instrumentos sagrados que son los huesos de nuestros abuelos, esa es la base principal para nosotros poder trabajar. En esta etapa se cura para el bienestar de todos los grupos étnicos de la región. Dentro de estas cuatro épocas está el manejo de cada uno de los territorios, los Ayawa establecieron donde se puede pescar, donde se puede hacer cacería y donde no se puede hacer.” [45]
En el dibujo del calendario ecológico cultural, vemos que el trabajo de la chagra determina el ciclo anual en el territorio de Yurupari y de los rituales que lo acompañan.
“La Época de Cultivos Ote Oka Rodo está comprendida entre los meses de noviembre y febrero, en este periodo se realiza el ritual para propiciar la abundancia de cultivos sembrados en la chagra por las mujeres. La Época de Yuruparí Hee Oka Rodo (entre Marzo y Mayo), es la época más sagrada, los hombres jóvenes pasan por su ritual de iniciación Hee Biki, y todo el territorio es bendecido por la energía de las flautas sagradas. La época de Frutales silvestres Herika Oka Rodo, comprende los meses de Junio, Julio y Agosto: el ritual de frutales silvestres se celebra para propiciar la vida de los frutos del bosque, los peces, la gente. Septiembre y Octubre, corresponden a la Época de Gusano Jaguar: que es considerada la más peligrosa y donde se debe oficiar un ritual para prevenir las enfermedades que trae la época.” [46]
Mujeres del Pira
Foto Silvia Gómez
A partir de sus planes de vida, los indígenas del Pira Paraná, empezaron a ver amenazado su conocimiento tradicional; las historias de origen ya no se conocían, los rituales de iniciación no se hacían, las dietas no eran rigurosas y la trasmisión de saberes no se respetaba; había una brecha inmensa entre los viejos conocedores y los jóvenes líderes que afectaba el conocimiento de los jaguares del Yurupari para el manejo de su territorio. Esta preocupación llevó a la formulación del Plan Especial de Salvaguardia de 'Hee Yaia Keti Oka' elaborado por ACAIPI[48] con el apoyo del Ministerio de Cultura y en el cual el objetivo central fue, 'fortalecer los sistemas de gobierno y curación tradicional en tanto expresiones del sistema integral de conocimiento”.
Por su parte, Las mujeres del Pirá decidieron organizarse para recuperar sus conocimientos ancestrales y fortalecer la seguridad alimentaria, para lo cual hicieron una propuesta llamada "Fortalecimiento de la transmisión y práctica de los saberes Hee Yaia Keti Oka de las mujeres”; elaboraron una cartografía social y unos inventarios, para identificar el estado de sus chagras, el origen de cada semilla y la diversidad existente, el manejo de los cultivos y de la alimentación.
Sin semillas no hay comida, si no hay comida no hay rituales y sin rituales no hay territorio. Por lo tanto el pensamiento y las prácticas agrícolas de las mujeres son primordiales en esta cadena de conocimiento y de conservación ambiental y cultural de los pueblos indígenas del Pira Paraná.
Ruta de las semillas
Foto Silvia Gómez
Uno de los principales problemas que las mujeres han identificado es el de la seguridad alimentaria y la transmisión de conocimientos referidos al cultivo de la chagra y a la educación tradicional de los niños. Con el propósito de recuperar este conocimiento ancestral, se han organizado en grupos de mujeres para aumentar la productividad y diversidad de los cultivos y el intercambio permanente de semillas e incrementar la variedad de los cultivos; tienen un trabajo coordinado entre hombres y mujeres, han acogido los consejos de los sabedores y han realizados las dietas y las curaciones para garantizar la fertilidad de los suelos, y la identificación y distribución de tierras aptas para el cultivo.
El intercambio de semillas ancestrales ha sido una práctica muy importante, pues las mujeres que tienen gran diversidad de cultivos favorecen a las que tienen poca variedad de semillas, intercambiando las de yuca, piña, maní y tubérculos, entre otras. Este intercambio de semillas se hace siguiendo los preceptos ancestrales de cada grupo étnico “dueño de cada semilla”; de esta manera se ha diseñado la ruta ancestral de las semillas. También las mujeres están recuperando sus recetas ancestrales como son: hongos, hojas de yuca con mojojoy, mojojoy asado, ranas, hormigas, insectos, flores y semillas de pupuña, cazabe de almidón, cogollos de palma entre otros.
Otro de los esfuerzos de ACAIPI y las mujeres, fue implementar un nuevo modelo educativo para los niños y los maestros, regido por el conocimiento ancestral. Para esto sincronizaron el calendario académico escolar al calendario ecológico cultural de manera que los espacios culturales de aprendizaje se ampliaron a la chagra, al rio y al bosque, para que los tiempos de trabajo en la chagra coincidan con los de las vacaciones de los niños y de los jóvenes.
Este esfuerzo de recuperación cultural emprendida por ACAIPI, es una estrategia exitosa para mitigar las amenazas internas y externas de los conocimientos tradicionales de los Jaguares de Yuruparí para el manejo del Mundo de los grupos indígenas del río Pira Paraná.
Conclusión
Una vez realizado el recorrido general sobre los sistemas agrícolas tradicionales amazónicos, la chagra, la relación de las mujeres con las semillas y la evidencia del conocimiento ancestral de las mujeres indígenas de la región amazónica colombiana, es preciso resaltar la importancia que tiene el conocimiento ancestral de las mujeres sobre los bosques y las semillas.
“una semilla sin conocimiento está vacía, es un simple grano vacío” y para no caer en el ámbito del vacío en las políticas alimentarias, es preciso recuperar y mantener el conocimiento de las mujeres sobre usos y manejos de las semillas. Se hace necesario para el bienestar de la naturaleza apoyar los espacios de las comunidades para la transmisión de conocimiento tradicional asociado a la biodiversidad. La visión local del territorio del Yurupari en el Pirá Para, Vaupés es un claro ejemplo.
Anexo 1
Listado de etnias en la amazonia colombiana
ANDOQUE
AWA
BARASANA
BARA
CAMENTSA BIYA
CARIJONA
COCAMA
COREGUAJE
CUBEO
CURRIPACO
DESANO
YURUTI
CIRIANO
EMBERA
EDURIA
GUAHIBO
GUANANO
GUAYABERO
INGA
ITANA
KAMSA
KARAPANA
KATIO
KOFAN
MAGIÑA
MAKU
MAKUNA
MATAPI
MIRAÑA
MUINANE
MURUY
NUKAK
PAEZ
PASTO
PIAPOCO
PIAROA
PIJAOS
PIRATAPUYO
PUINAVE
SIKUANI
SIONA
SIRIANO
TANIMUKA
TATUYO
TICUNA
TUKANO
TUYUCA
WANANO
WITOTO
YANACONA
YUCUNA
Bibliografía
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[2] Candre - Kinerai, Hipólito & Echeverri, Juan Álvaro. 1993, Tabaco frío, coca dulce, Bogotá, Colcultura,2 62 p. PAG 127
[3]La palabra nonuya proviene de la lengua huitoto y significa “Gente de achiote“, una planta colorante amazónica. Abel Rodríguez, indígena nonuya.
[4]artículo publicado por el portal noticioso de la Universidad Nacional de Colombia bajo el título “Comunidades vegetarianas vivieron en la Amazonia hace 10.000 años”.http://www.soldepando.com/hay-restos-de-pueblos-fruticola-herbivoros-de-hace-10-000-anos-en-la-amazonia-colombiana/
[5] Agencia de Noticias de la Universidad Nacional de Colombia (Unal),
[6] Ver anexo 1
[7] Amazonia bajo presión RAISG 2012
[8] Fuente cartográfica IGAC, 2010
[9] Mascar la hoja de coca en polvo con fines rituales y medicinales.
[10]Román R . La Chagra: materialización del saber indígena entre los Huitoto, Amazonas, Colombia. En: UICN, Fundación Natura de Colombia e ICAHN (2005) Las mujeres indígenas en los escenarios de la biodiversidad. Bogotá: Arfo Impresores y editores Ltda.
[11] María Elvira Molano. Taller Regional “ Genero, Conservación Y Bosques en los Países Andino Amazónicos” Bogotá , agosto 2013
[12] Iris Andoque, La chagra y el bienestar de las comunidades indígenas del medio Caquetá. En: UICN, Fundación Natura de Colombia e ICAHN (2005) Las mujeres indígenas en los escenarios de la biodiversidad. Bogotá: Arfo Impresores y editores Ltda
[13]María Elvira Molano. Taller Regional “Genero, Conservación y Bosques en los Países Andino Amazónicos” Agosto 2013
[14]Román R . La Chagra: materialización del saber indígena entre los Huitoto, Amazonas, Colombia. En: UICN, Fundación Natura de Colombia e ICAHN (2005) Las mujeres indígenas en los escenarios de la biodiversidad. Bogotá: Arfo Impresores y editores Ltda. Pg 35.
[15] Entrevista a la abuela Maria Queta. Etnia Cofan. Maria Elvira Molano
[16]Tomado de: Elsa Milena Cabrera Tejada. El agroecosistema "chagra" entre los indígenas en la amazonía. Doctorando del Programa de Biología Ambiental y Calidad de Vida de la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea (EHU). Manizales, 2004-08-25 (Rev. 2004-10-18)
[17]Iris Andoque, pg 49
[18]Elsa Milena Cabrera Tejada. Tesis. El agroecosistema "chagra" entre los indígenas en la amazonía. Doctorando del Programa de Biología Ambiental y Calidad de Vida de la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea (EHU).Manizales, 2004-08-25 (Rev. 2004-10-18)
[19]Maria Elvira Molano. Taller Regional “Genero, Conservación y Bosques en los Paises Andino Amazonicos” Agosto 2013
[20] Carmen susana Tapia Morales. Amejiminaa majcho (“ la comida de nuestra gente): Etnografía de la alimentación entre los Miraña.
[21] Citado por Dany Mahecha .Plantas de Vida y Género entre los Macuna de la Amazonia en
intervención Encuentro de plantas Medicinales, Género y territorio. Leticia abril 2012
[22]Ruth Lorenzo, indígena Ticuna de la comunidad de San Sebastián de los Lagos, Leticia.
Memorias del Encuentro Regional de Semillas, Conservación y Soberanía Alimentaria. 24 y 25 de Septiembre de 2013. Organizado por: Banco de la Republica, Sede Leticia, Departamento del Interior de los Estados Unidos (DOI), The Natural Conservancy ( TNC) y Amazon Conservation Team ( ACT).
[23] Citado por Dany Mahecha .Plantas de Vida y Género entre los Macuna de la Amazonia en
intervención Encuentro de plantas Medicinales, Género y territorio. Leticia abril 2012
[24] Dibujo efectuado por personas de la comunidad cofan, Valle del Guamuez en talleres sobre Manejo y uso tradicional del territorio UAESPNN
[25] Dibujo efectuado por personas de la comunidad cofan, Valle del Guamuez en talleres sobre Manejo y uso tradicional del territorio UPNN
[26] María Clara Van Der Hammen. Percepción de las mujeres sobre el bosque :conocimiento tradicional asociado a la biodiversidad, desde la vison local. Taller Regional de Genero, Conservación y Bosques, Bogotá Agosto 2013
[27] Canto Waorani de Kodomome ( fiesta de la yuca mezclada con mani). Tededanipa. Las voces de las mujeres. pg 32
[28]Rosa Edilia Murayari Flores, indígena Huitota de la comunidad del kilómetro 11, Leticia. Memorias Encuentro de Semillas, Conservacion y Soberania Alimentaria. Leticia Septiembre 2013
[29]Rosa Amalia Tejada, indígena Huitota de la comunidad Jitoma, kilómetro 7, Leticia.
[30]Ruth Lorenzo, de San Sebastián de Los Lagos. Memorias del Encuentro Regional de Semillas, Conservación y Soberanía Alimentaria. Leticia, Amazonas. Sept 2013.
[31] Maria Clara Van Der Hammen. Percepción de las mujeres sobre el bosque: conocimiento tradicional asociado a la biodiversidad desde la visión local. Taller regional género, conservación y bosques en los países andino-amazónicos. 2013.
[32] Rosa Marín, Comunidad de San Miguel. Plan Especial de Sallvaguarda, PES. Asociación de capitaney Autoridades Tradicionales Indígenas del Río Pirá Paraná, ACAIPI. Mitú, Vaupés, Bogotá Julio de 2010. Ministerio de Cultura de Colombia. Pg 50
[33]Idem
[34] http://www.alasbarricadas.org/noticias/node/11351
2. Ponencia Mauricio García en el marco del Encuentro regional de semillas, conservación y soberanía alimentaria. 25 de septiembre de 2013 Leticia – Amazonas – Colombia. Pag 35.
3. Ponencia Mauricio García en el marco del Encuentro regional de semillas, conservación y soberanía alimentaria. 25 de septiembre de 2013 Leticia – Amazonas – Colombia. Pag. 29
4.Ponencia Mauricio García en el marco del Encuentro regional de semillas, conservación y soberanía alimentaria
- 25 de septiembre de 2013 Leticia – Amazonas – Colombia. Pag 36.
[38] Rosa Fusiamena, indígena Huitota, río Caquetá, en el marco del Encuentro regional de semillas, conservación y soberanía alimentaria. 25 de septiembre de 2013 Leticia – Amazonas – Colombia. Pag 29.
[39] María Clara Van Der Hammen, en intervención en el marco del 2°Taller Regional, “ Genero, Bosques, Seguridad y Soberanía alimentaria”. Bogotá, agosto 2013
[40] Plan Especial de Salvaguardia de la manifestación Hee Yaia Keti Oka, el Conocimiento Tradicional (Jaguares de Yuruparí) para el Manejo del Mundo de los grupos indígenas del río Pira Paraná. (Gran Resguardo del Vaupés, Amazonia Colombiana). Asociación de Capitanes y Autoridades Indígenas del Río Pirá Paraná- ACAIPI. Ministerio de Cultura de Colombia. Pirá Paraná, Mitú (Vaupés), Bogotá, Julio de 2010
[41] Plan Especial de Salvaguardia de la manifestación Hee Yaia Keti Oka, el Conocimiento Tradicional (Jaguares de Yuruparí) para el Manejo del Mundo de los grupos indígenas del río Pira Paraná. (Gran Resguardo del Vaupés, Amazonia Colombiana). Asociación de Capitanes y Autoridades Indígenas del Río Pirá Paraná- ACAIPI. Ministerio de Cultura de Colombia. Pirá Paraná, Mitú (Vaupés), Bogotá, Julio de 2010
[42] Lugar en la maloca donde desde el banco ceremonial el dueño de la maloca, masca la coca ritual para conectar su pensamiento con los espíritus de la naturaleza y poder manejar el territorio y los diferentes mundos.
[43] Plan Especial de Salvaguardia de la manifestación Hee Yaia Keti Oka, el Conocimiento Tradicional (Jaguares de Yuruparí) para el Manejo del Mundo de los grupos indígenas del río Pira Paraná. (Gran Resguardo del Vaupés, Amazonia Colombiana). Asociación de Capitanes y Autoridades Indígenas del Río Pirá Paraná- ACAIPI. Ministerio de Cultura de Colombia. Pirá Paraná, Mitú (Vaupés), Bogotá, Julio de 2010. Pg 18
[44] Plan Especial de Salvaguardia de la manifestación Hee Yaia Keti Oka, el Conocimiento Tradicional (Jaguares de Yuruparí) para el Manejo del Mundo de los grupos indígenas del río Pira Paraná. (Gran Resguardo del Vaupés, Amazonia Colombiana). Asociación de Capitanes y Autoridades Indígenas del Río Pirá Paraná- ACAIPI. Ministerio de Cultura de Colombia. Pirá Paraná, Mitú (Vaupés), Bogotá, Julio de 2010. Pg 16
[45] Idem. Pg 16
[46] Idem. Pg 18
[47]Figura 2: Calendario Ecológico Cultural de las etnias del río Pirá Paraná. PES ( Plan Especial de Salvaguarda) pg 17
[48]Asociación de Capitanes y Autoridades Indígenas del Río Pirá Paraná. ACAIPI
