¿Cuánto cuesta fundar un país?
Los retos económicos que supuso la formación de una nueva república
En el Museo Casa de Moneda tenemos varias piezas que sirven como testimonio de las distintas formas en que se buscó financiar las acciones militares que llevaron a la Independencia y, luego, el funcionamiento de las primeras instituciones para administrar el Estado.
Uno de los primeros medios de financiación fue la emisión de monedas y billetes en algunas ciudades como Cartagena y Santafé, en donde se acuñaron monedas en cobre y plata y se crearon las primeras imágenes para una nación independiente. Se acaba de ver una de ellas en la que apareció una mujer indígena en representación de la libertad americana. Otra de ellas, acuñada en Cartagena y fabricada en cobre, utilizó la imagen de una indígena que sostiene en sus manos una granada y cadenas rotas, también como símbolo de la libertad de América. Tras la batalla del puente de Boyacá, en 1819, Simón Bolívar tomó posesión de las casas de moneda de Bogotá y Popayán y ordenó la acuñación de las monedas de La India, semejantes a la que se vio anteriormente y se trató de la primera moneda que sirvió como símbolo de unión de todos los pueblos liberados.
Otros de los primeros aportes económicos a la campaña libertadora fueron préstamos internos de particulares que inicialmente fueron voluntarios, pero con el aumento de los gastos y la prolongación de los enfrentamientos, se hicieron forzosos. Quienes prestaron su dinero fueron criollos adinerados y algunos españoles radicados en la Nueva Granada. Los prestamistas recibían del gobierno transitorio un vale que certificaba la operación y servía como evidencia para el cobro del dinero en el futuro, así como de los intereses respectivos. La iglesia también hizo cuantiosos aportes a los ejércitos patriotas.
Entre 1816 y 1817 se tramitaron algunos préstamos externos en Haití e Inglaterra con el fin de financiar las invasiones para liberar el territorio venezolano de la corona española. El dinero se invirtió en la compra de uniformes, armas y municiones para los soldados, así como la adquisición de la flota para una intervención militar definitiva, conocida como Expedición de los Cayos. Parte de los préstamos se gestionó con casas inglesas privadas, a las cuales se pagaron algunas cuotas en especie usando cabezas de ganado, producciones de cacao, porciones de tierra y haciendas, entre otros. Sin embargo, la necesidad de financiar la nueva estructura del estado impidió el cumplimiento cabal de las obligaciones crediticias, por lo cual algunas personas cayeron en prisión.
La imagen de esta sala es esta copia del primer préstamo tramitado como nación independiente, que es conocido como el Empréstito de Zea. Se llama así porque fue tramitado por Francisco Antonio Zea en 1822, siendo vicepresidente de la república y ministro plenipotenciario enviado a Europa para obtener el reconocimiento diplomático del nuevo país, abrir acuerdos y vías comerciales y obtener financiación para dar cumplimiento a las deudas adquiridas durante la campaña libertadora y financiar la explotación minera y agrícola que podría contribuir a sostener y fortalecer la economía de la Gran Colombia. Parte del trabajo de Zea fue restablecer la confianza extranjera en el país tras el incumplimiento del pago de las cuotas de los créditos adquiridos antes. El resultado fue la obtención de un préstamo por dos millones de libras esterlinas con la firma de prestamistas ingleses Herring, Graham & Powles. Inglaterra nombro a "John Potter Hamilton como primer cónsul comercial ante la República de Colombia con el fin de estudiar la viabilidad de firmar un tratado de comercio entre las dos naciones y establecer oficialmente relaciones comerciales. El coronel llegó a Bogotá en 1824 y escribió sus impresiones en un interesante libro titulado: Viajes por el interior de las provincias de Colombia". Otro gran préstamo se realizó en 1824 a la cabeza de Francisco de Paula Santander como presidente.
Cuando los préstamos internos escasearon, la causa independentista debió buscar otras fuentes de financiación, en algunos casos bastante invasivas con la población. Inicialmente, personas cercanas a las regiones en que ocurrían los enfrentamientos bélicos aportaban víveres, ropa, caballos, ganado y diferentes suministros para los ejércitos. Se crearon impuestos que debían ser pagados por todos, incluyendo jornaleros e indígenas e, incluso, se sabe que se exigió la donación de la mitad del salario de quienes tenían su primer empleo o la expropiación de bienes a los ciudadanos.
La relación entre guerra y economía se dio de manera distinta según los periodos y las distintas regiones del territorio, pues en el primer periodo de la independencia los enfrentamientos se concentraron en la región caribeña, en torno a las ciudades de Cartagena, Santa Marta y Mompox, luego se desplazaron al centro del territorio, y finalmente al sur, región que tardó más tiempo en superar las amenazas de reconquista del régimen español.
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