Los artistas
Luis Eduardo Caballero Barreto nació en Bogotá (1980) y estudió Biología, pero a lo largo de su vida se ha interesado en el grabado, principalmente el linóleo, aunque ha explorado todas las técnicas gráficas. Ha tenido logros importantes, como la tercera mención en Barrio Bienal IX de la localidad de Fontibón, y participó en la Tercera Bienal de Grabado de Guanla, en China (2011). Actualmente, forma parte del Colectivo Infante+ Barreto, seleccionado para participar en Imagen Regional 7, en Girardot (2016).
Ricardo Infante es originario de Girardot (1976). Actor y lingüista, desde hace varios años se ha interesado por el dibujo y la pintura, y ha formado parte de colectivos tanto en París como en Bogotá. Ha expuesto nacional e internacionalmente, y junto a su Colectivo Infante+ Barreto fue uno de los artistas seleccionados en la convocatoria Imagen Regional VII, realizada en Girardot (2016). Actualmente vive y trabaja entre Girardot e Ibagué.
Pulpo-Lab Artes visuales
Este proyecto nace por las inquietudes iniciales de Luis Eduardo Caballero Barreto sobre el objeto libro “¿Qué era?, ¿cómo estaba hecho?, ¿cómo se lee?, ¿por qué y cómo hacer los libros? Considero que el libro es una particularidad de nosotros los seres humanos y es una forma de acumular información. Es hacer audiovisuales pero sin necesidad de una infraestructura eléctrica o minera. Es usar la imaginación para proyectar una narración en la vida misma. En ese recorrido personal aparece Ricardo Infante (Colectivo Infente + Barreto) y su obra escrita me llama la atención, así que decido compartir lo que empíricamente había aprendido para producir un libro de otro ser humano y emitir esa información en el tiempo. Esto me obliga a crear el proyecto editorial (Restaurante con Ojos de Gato Ediciones), que se mantiene en la actualidad, siguiendo el patrón de orbitar en una periferia (ahora ubicada en Chachagüí, Nariño)”.
Con este mundo de preguntas se plantean dos talleres, uno en Bucaramanga y otro en Popayán, con el objetivo de “desarrollar procesos de publicaciones personales y particulares de manera colectiva. Y aunque en algunos casos se falla en estos procesos, yo estaba validando una hipótesis haciendo un híbrido conceptual entre arte y ciencia, un laboratorio. Pero cuando se logra, ambas partes aprenden y logramos un estímulo positivo que puede motivar a otras personas a autopublicarse o publicar el trabajo de otras personas”.
Para ello, en Bucaramanga participaron diseñadores gráficos, artistas y personas dedicadas a diversas actividades, mientras que en Popayán el camino fue algo distinto, pues el docente Jim Fannkugen invitó directamente al colectivo para hacer un trabajo conjunto. Gracias a esta colaboración se produjeron 19 publicaciones con las que se propuso una feria de publicaciones que luego se convirtió en una exposición, en la que se exhibieron los procesos creativos y sus resultados. La experiencia le permitió al colectivo desarrollar una serie de estrategias pedagógicas, a tono de Obra Viva, que le ayudó a trabajar mancomunadamente con este contexto académico tan específico.