En las excavaciones arqueológicas, las evidencias de los horticultores antiguos del Cauca Medio desaparecen a partir del 1700 antes de nuestra era. Se han propuesto dos explicaciones para esto: una, que la intensa actividad volcánica de esta época borró sus rastros, y otra, que esta actividad motivó movimientos de las poblaciones hacia otras regiones. La ocupación humana solo vuelve a aparecer hasta el siglo V antes de nuestra era. El registro arqueológico muestra a partir de entonces y hasta el siglo XVI la presencia de tradiciones cerámicas y orfebres que van cambiando con el tiempo y sociedades con una organización social compleja, de tipo cacical, caracterizada por la presencia de especialistas en distintas actividades, como los caciques y tal vez los orfebres, la producción de excedentes económicos, una alta densidad demográfica y un estilo de vida sedentario. Hoy se observan en la región huellas de la intervención humana sobre el paisaje que datan de esta época: cimas de colinas que fueron aplanadas y aterrazamientos hechos en las laderas, con el fin de adecuar espacios para ubicar las viviendas.
(con forma de planta). Cauca Medio,
temprano (600 a.C.–700 d.C.).

Recipientes hechos de totuma (Crescentia cujete).
Vasijas fitomorfas (con forma de planta). Cauca Medio, periodo temprano (600 a.C. – 700 d.C.).
Recipientes para cal fitomorfos (con forma de planta). Cauca Medio, periodo temprano (600 a.C. – 700 d.C.).
En esta nueva etapa, la economía está basada en la agricultura, entendida como el manejo consciente, y a una escala visible en el paisaje, de plantas seleccionadas y cuidadas desde el proceso de selección de semillas, hasta la siembra y la cosecha. Esto se refleja en espacios diferenciados destinados a cultivos de plantas alimenticias, medicinales y rituales o de usos no maderables.
Nuevas tecnologías líticas, como las bases de piedra para moler conocidas como metates, se relacionan con el procesamiento de productos de la agricultura intensiva, particularmente de maíz (Zea mays). Así mismo, el registro arqueológico demuestra el uso de un mayor número de especies botánicas, incluyendo alimentos esenciales hoy día como el fríjol (Phaseolus sp.) y la papa (Solanum sp.), cuyos cultivos sistemáticos generaron cambios en el paisaje, favorecieron la ocupación del territorio y el crecimiento demográfico. Aun así, los huertos mixtos de ladera, en los que se destacaba el cultivo de la triada maíz-fríjol-yuca, siguieron siendo utilizados hasta el periodo de la conquista española.
En esta zona del jardín se evoca la división de los espacios del paisaje por agrolocalidades, es decir, la distinción de espacios para el cultivo de plantas mágico-religiosas, como el borrachero (Brugmansia arborea), la ruda, el tabaco blanco y la coca (Erythroxylum coca); de otros para plantas útiles como el fique (Furcraea cabuya), y de otros dende se sembraron las plantas alimentarias, como el maíz (Zea mays), la badea (Passiflora quadrangularis), la papa china (Colocasia esculenta), la arracacha (Arracacia xanthorrhiza), el amaranto negro (Amaranthus cruentus) y el tomate cherry (Solanum pimpinellifolium).
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Algunas plantas en este espacio
Tabaco blanco | Coca | Arracacha | Fríjol común | Maíz | Maní | Mora | Tomate cherry | Uchuva | Yacón | Guama
Recetas tradicionales del fogón cafetero
Torta de mazorca | Fríjoles con yuca