Desde su llegada al Cauca Medio, los primeros pobladores comenzaron a seleccionar y manipular sistemáticamente distintas especies vegetales de los bosques tropicales húmedos y secos. Estos colonizadores tempranos se organizaban en pequeñas bandas, seguramente compuestas por grupos familiares emparentados. Ocuparon los bosques de montaña abriendo claros y estableciendo campamentos temporales de acuerdo con la oferta de recursos y condiciones climáticas. Al ser reocupados cíclicamente, en estos campamentos se acumulaban desechos de plantas que generaban su reproducción y proliferación y favorecían la formación de suelos orgánicos ricos en nutrientes. Así, de manera inconsciente, comenzaron a seleccionar, directa e indirectamente, ciertas especies proyectando épocas de recolección o cosecha de frutos, raíces y tubérculos. Algunos animales fueron atraídos a estos claros por el crecimiento de especies pioneras en espacios con mayor luminosidad y por los desechos y desperdicios humanos. Esto probablemente favoreció también la cacería selectiva.
A partir del conocimiento que fueron adquiriendo y acumulando acerca de los ciclos de las plantas en estos espacios, estos pobladores comenzaron a seleccionarlas, cultivarlas y cuidarlas y, así, crearon jardines experimentales que son el origen de las chagras o huertas. Estas prácticas hortícolas se convirtieron en parte esencial de una forma de vida que permaneció por varios milenios.
Por los macrorrestos y microrrestos arqueobotánicos que encuentran en las excavaciones científicas, los arqueólogos han identificado estas primeras plantas domesticadas. Los macrorrestos son semillas y fragmentos visibles de plantas, que muchas veces se encuentran carbonizados; los microrrestos son polen y fitolitos (restos vegetales biomineralizados) encontrados en el suelo, y almidones adheridos a ciertos artefactos líticos, como las azadas o los morteros. Estos restos, conocidos como ecodatos, se analizan en el laboratorio con sofisticados aparatos de magnificación de imágenes y de análisis de composición química.
Se han identificado raíces, tubérculos y frutos alimenticios como la yuca (Manihot esculenta), la batata (Ipomea batata), el sagú (Maranta arundinacea) y la achira (Canna edulis), el bore (Alocasia macrorhiza) y el aguacate (Persea americana), entre otras. Probablemente utilizaron también otras especies con fines medicinales y utilitarios, de las cuales no se han encontrado evidencias. No obstante, cuando los científicos identifican estas plantas antiguas a partir de los ecodatos, no logran reconstruir su apariencia real, pues su morfología y ciclos han cambiado con el tiempo. Tampoco pueden conocer a cabalidad sus formas de uso. Por esta razón, para entender sus aspectos alimenticios y culturales, es valioso el intercambio de saberes con los campesinos que hoy las cultivan, las consumen y las intercambian.
En esta sección del Jardín se encuentran plantas como el bore (Alocasia macrorrhiza), la ahuyama (Cucurbita maxima), el chachafruto (Erythrina edulis), el botón de oro (Tithonia diversifolia) y distintas variedades de fríjol.
y de gulupa morada (Passiflora edulis), a la derecha.
Algunas plantas en este espacio
Bore | Ahuyama | Chachafruto | Botón de oro | Badea | Gulupa
Recetas tradicionales del fogón cafetero
Jugo de calabaza (ahuyama o zapallo) | Arepas de bore