Durante finales del Pleistoceno y comienzos del Holoceno, el estilo de vida que predominó entre los primeros exploradores del Cauca Medio fue el del forrajeo —cacería y recolección generalizada de frutos, semillas y raíces—. En el Holoceno temprano, entre hace 10.000 y 7.000 años, la evidencia arqueológica de la región sugiere un patrón de asentamiento selectivo: preferían los sitios de habitación en áreas planas, entre los 1400 y los 1700 msnm, en bosques de montaña húmedos y muy húmedos, con buena visibilidad y cercanos a fuentes de agua. Estos sitios eran ocupados estacionalmente por temporadas según los ciclos de la oferta de recursos. Esta periodicidad en los asentamientos probablemente significó una apropiación sociocultural del territorio.
Para esta época se comienzan a consolidar las primeras formas de producción de alimentos basadas en la selección, propagación y protección de plantas útiles en pequeñas huertas o chagras próximas a los sitios de habitación. Evidencia de esto es la presencia allí de plantas silvestres y domesticadas (estas últimas son las que tienen características modificadas por la selección humana), el aumento de tipos de plantas en el registro arqueobotánico (en los que se destacan las de raíces y tallos comestibles) y los rastros de alteración de la vegetación. Todo esto sugiere que los habitantes de esta región desarrollaron un modo de producción a pequeña escala en huertos en los cuales se combinaba una alta diversidad de especies.

Para el Holoceno medio, hace unos 7.000 años, la horticultura como modo de producción económica se hace todavía más evidente. Así lo demuestran, por un lado, el aumento considerable de plantas típicas de espacios perturbados (donde se ha tumbado el bosque nativo) y de la diversidad de especies vegetales en los sitios arqueológicos. Y por otro, la presencia de especies domesticadas traídas de otras regiones, como el maíz (Zea mays), la yuca (Manihot esculenta) y el fríjol (Phaseolus vulgaris), que implican un conocimiento previo de las prácticas de selección, cuidado y cultivo de plantas.
A medida que la subsistencia de los grupos se volvió más dependiente de los productos de las huertas, hubo menor necesidad de desplazarse para buscar alimentos y otros recursos necesarios para la vida. Los asentamientos se hicieron más permanentes, la población creció y se ocuparon territorios más amplios que se extendían a lo largo de los ecosistemas de tierras bajas, medias y altas del Cauca medio.
La presencia de artefactos líticos para esta época refuerza las interpretaciones sobre las prácticas en torno a la producción de alimentos. Los arqueólogos han hallado lascas que probablemente sirvieron para cortar partes de animales o raíces; manos y bases de molienda asociadas con el procesamiento de alimentos como la yuca y el maíz, y azadas, que se asocian con la remoción de suelos para el cultivo de plantas, con la explotación de tubérculos y la extracción de almidones del corazón de las palmas. Estos artefactos se encuentran en estratos profundos en las excavaciones, debajo de capas de ceniza volcánica.
Selección de azadas (izquierda) y de lascas (derecha) prehispánicas. Proyecto Arqueológico Aerocafé, Palestina, Caldas.
Manos de moler (izquierda) y base de molienda (derecha). Proyecto Arqueológico Aerocafé, Palestina, Caldas.
En este sector del Jardín, en la parte aterrazada, se evocan los huertos ubicados en las laderas, en los que se combinaba un conjunto diverso de plantas sembradas con una lógica de beneficio mutuo entre ellas. Esta forma de cultivo, conocido como siembra combinada, implicaba unos saberes sobre las propiedades de las plantas, sus necesidades, su desarrollo y sus beneficios para el control de plagas, aporte de nutrientes a los suelos, soporte para el crecimiento de otras plantas, provisión de sombra y protección contra los vientos. En la parte plana de este sector se observa la acumulación de hojarasca en la base de las plantas, que busca evocar prácticas de transformación del suelo mediante la acumulación de restos de plantas y desechos del consumo de frutos y raíces y de la tala y quema de la vegetación. Con estas prácticas, se fertilizaban los suelos al ganar microorganismos y nutrientes.
Aquí se encuentran plantas como la batata (Ipomoea batatas), el bore (Alocasia macrorrhiza), el calabazo (Lagenaria siceraria), la cidra (Sechium edule) y el fríjol petaco (Phaseolus coccineus).

Calabazos - frutos del calabazo (Lagenaria siceraria).
Algunas plantas en este espacio
Batata | Bore | Cidra | Guayabo | Papa china | Calabazo | Fríjol petaco
Recetas tradicionales del fogón cafetero