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El Agnus Dei de Zurbarán en el MAMU
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Tipo de minisitio

De CarlosVdeHabsburgo - Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, Enlace

(Fuente de Cantos, Badajoz, 1598 - Madrid, 1664)

Es uno de los protagonistas del llamado Siglo de Oro de la pintura española, al que supo aportar un estilo de fuerte personalidad, caracterizado por un poderoso sentido del volumen y de las texturas, por un uso muy sutil de las gamas cromáticas y por el empleo de una luz de raíz tenebrista, que le sirvió como eficaz instrumento dramático. Aunque puso su arte principalmente al servicio de la religión, ya fuera mediante obras individuales y series encargadas por instituciones eclesiásticas, o a través de cuadros devocionales destinados al consumo privado, su catálogo incluye también algunos retratos, un ciclo de pinturas mitológicas, algunos cuadros de batallas y varios magníficos bodegones, que lo convierten en una figura principal en la historia de la naturaleza muerta europea. Su carrera incluye un periodo de formación todavía poco conocido, unos primeros años como maestro independiente en que alcanzó muy pronto una gran madurez artística, una etapa central en la que realizó varios de sus ciclos más importantes y algunas de sus obras más ambiciosas y conseguidas, y un largo periodo final en el que adaptó su estilo a las nuevas expectativas de la clientela sevillana y madrileña, que por entonces  se estaban interesando más por los valores cromáticos.

Su formación tuvo como escenario principal el taller de Pedrpo Díaz de Villanueva, en Sevilla, ciudad que abandonó en 1617 para establecerse en la localidad extremeña de Llerena, donde residió hasta 1628. En eso años realizó alguna obra escultórica, y una serie de cuadros para el convento sevillano de San Pablo, cuya calidad animó al cabildo municipal de la ciudad a invitarle a establecerse entre ellos. Allí residió ininterrumpidamente hasta 1634 y realizó importantes obras, que testifican una precoz madurez estilística, como la serie para la Merced Calzada, la monumental Apoteosis de santo Tomás de Aquino, o el Bodegón con naranjas. Todas ellas tienen un carácter profundamente tenebrista. También en esa época comenzó a hacer numerosas obras para la devoción privadas, como corderos místicos, escenas de la infancia de la Virgen y Jesús, efigies de santos, etc., que le proporcionaron un creciente prestigio en el mercado local, y constituyen unos de los capítulos en los que supo expresar mejor una visión personal del mundo y del arte.. En 1634, a instancias de Velázquez, fue llamado a Madrid para colaborar en la decoración del palacio del Buen Retiro con un ciclo sobre los trabajos de Hércules y una escena de batalla. Tras su vuelta a Sevilla, realizó varios ciclos que se cuentan entre los más importantes de la pintura española de su tiempo, como el retablo de la Cartuja de Jerez, o los cuadros para la sacristía del monasterio de Guadalupe. A principios de la década de 1650, y en paralelo con la aparición de Murillo, su estilo cambió, en una dirección más colorista. De esos años data su ciclo pictórico para la Cartuja de Nuestra Señora de las Cuevas, en Sevilla. En 1658 se trasladó a Madrid, donde trabajó para el convento de San Diego de Alcalá de Henares, y siguió realizando un número importante de obras destinadas a la devoción privada.

Imagen principal Media
Escultura de Francisco de Zurbarán
Imagen
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