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Tipo de minisitio

A mediados de siglo XX irrumpió un arte polémico que propondría una gran ruptura generacional entre todas las manifestaciones artísticas existentes. Lo que quedaba del arte académico era intransigente a los cambios por naturaleza, y el nacionalismo era inherente a la figuración para poder expresar sus narrativas sociales y políticas. La abstracción abrió las puertas a un mundo de posibilidades formales para los artistas que no fue nada fácil de asimilar, aun cuando los referentes europeos ya habían superado hace casi 40 años la pregunta de si lo que hacían era o no arte.

Por vías diversas México y Colombia coincidieron en las primeras manifestaciones de abstracción: ya fuera por artistas que habían regresado a sus países de Europa o Estados Unidos con ideas novedosas, o por la llegada de artistas que migraban como producto de la Segunda Guerra Mundial con ideas de vanguardia que aportar, o simplemente como parte de procesos individuales que fueron encontrando un ambiente más favorable ante la globalización cada vez más integrada de mitad de siglo.

Un buen número de artistas que hacían parte de la última generación nacionalista en Colombia vivieron en su producción esa transición que mutaría de lo social a lo formal, partiendo del paisaje o de elementos del arte prehispánico. Marco Ospina a finales de los años 40 fue el pionero en sintetizar la naturaleza a partir de planos geométricos, pero su producción osciló entre la abstracción y la figuración al no encontrar aun un público que valorara su incursión en una corriente tan avanzada. Con la llegada de una nueva crítica de arte con una visión más internacional como lo fue la argentina Marta Traba, las manifestaciones más novedosas empezaron a tener un respaldo argumentativo y conceptual desde finales de los años 50 e inicios de los sesenta. Así, artistas como Armando Villegas, Omar Rayo y Eduardo Ramírez Villamizar iniciaron búsquedas formales que partían de la revisión al arte precolombino, mientras que otros más jóvenes fueron indagando una abstracción más expresionista que partía más libremente de la mirada a las manifestaciones de vanguardia de otras latitudes.

Otros artistas como Judith Márquez, Nirma Zarate o Enrique Sánchez Martínez no alcanzarían una abstracción plena, pero sería un proceso crucial para sus producciones que ya se habían liberado de la figuración que se convertía en un yugo agobiante, o del discurso político que les parecía ya manido y anacrónico.

Mientras en México, en los años treinta y cuarenta, Rufino Tamayo y Carlos Mérida, se abrían paso al producir obras que se basaban en las tradiciones populares y el arte prehispánico. Se manifestaron a través de formas sintéticas, las cuales dialogaban libremente con los movimientos internacionales pero sin apartarse de la búsqueda de una identidad nacional, estos dos artistas abrieron la puerta a jóvenes como Vicente Rojo, Lilia Carrillo, Manuel Félguerez, Juan García Ponce y Arnaldo Coen que practicaban propuestas abstractas. Posteriormente algunos de estos artistas empujarían con vigor hacia el geometrismo.

Emma Cecilia García Krinsky

Christian Padilla

Curadores

Imagen principal Media
Composición, 1964. Lilia Carrillo. Colección FEMSA
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