El periódico Tierra aparece en 1932 como el medio impreso oficial del Partido Comunista Colombiano (PCC), de la Internacional Comunista (IC). En sus ediciones especiales, se aprovechaba su formato para producir carteles políticos, una novedad en la concepción gráfica, pues la escala del impreso servía para hacer circular piezas propagandísticas. Su carácter gráfico ha llamado la atención en estudios sobre el cartel de los años treinta y cuarenta.
En una nota aparecida en 1938, el periódico felicita al camarada Luis Efraím Gómez Leal, quien participa en la publicación desde hace un año con sus ilustraciones y su personaje Juan Pueblo. A diferencia de la mayoría de los artistas de la época, Efraím no cree en “el arte por el arte” y sus “linóleos de grueso calibre” son armas para la lucha política.
A partir del ejemplar 146, del 7 de marzo de 1938, su nombre aparece justo debajo del cabezote, entre los créditos, con el cargo de director artístico, en segundo lugar de importancia después del director del periódico y antes del administrador. Esto da cuenta de la relevancia que adquiere el discurso visual para los periódicos, en términos de la representación de las ideas a través de las formas gráficas, y muestra una nueva preocupación por el impacto que pudiera producir entre sus lectores.
Los llamativos carteles de las ediciones especiales de 1938 siguen apareciendo: ejemplar Antifascista (marzo), especial del Primero de Mayo y número de apoyo a la República española (septiembre). Juan Pueblo, el personaje gráfico atribuido a E. G. L. y presente desde 1937, también continúa con su aparición intermitente, aunque no resulta claro si esta creación es una comisión o si se trata de una iniciativa personal.
Uno de los cambios significativos en Tierra, a partir del nombramiento de E. G. L. como director de arte, es el juego con el cabezote (o identificador) del periódico. El bloque gráfico, aunque se mantiene sin modificaciones, comienza a moverse a diferentes espacios de la primera página; parece una alteración sencilla, pero representa una visión más moderna de la gráfica. El periódico se siente profundamente renovado en términos visuales, es una aventura estética que ningún otro periódico de la época se permite. Al derrumbar el gran titular, para que otras tipografías y otro tipo de noticias irrumpan en el área superior de la publicación, se quiebra la idea de jerarquía. A veces el identificador se mueve hacia abajo o hacia los costados, en un juego tipográfico poderoso, y el dinamismo de la página cambia profundamente de número a número, acomodándose a las circunstancias noticiosas del momento.
Los carteles, por otro lado, aunque aparecen solo en ocasiones especiales, son una potente pieza gráfica que distingue a Tierra de cualquier otra publicación de la época. Se les destina una doble página, en la que la ilustración, que representa al trabajador o al soldado republicano, se potencia con la presencia fundamental de las letras, que desarrollan, a la vez, la forma y el contenido.