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Tipo de minisitio

En 1936 entraron en vigencia varios acuerdos y decretos que reglamentaban las características de los avisos luminosos para Bogotá. Las especificaciones establecían, por ejemplo, un impuesto de cincuenta pesos mensuales sobre todo aviso que no estuviera escrito en español, con excepción de los nombres propios de personas y las marcas registradas. Se requería, para todo nuevo aviso luminoso, un visto bueno otorgado por el Departamento de Urbanismo, Sección de Arquitectura. Además, los letreros debían mantenerse encendidos, al menos, desde las seis de la tarde hasta casi la medianoche y, lo más sorprendente, se exigía que su diseño contemplara un aspecto “artístico” para las horas del día1.

La administración de la ciudad intentaba poner en cintura las señales de lo que podríamos calificar como símbolos de la modernidad. Muchos de aquellos avisos se ubicaban en forma perpendicular a la fachada, de manera que el desplazamiento, a pie o en automóvil, permitía su visibilidad por ambas caras y la extendía en el tiempo que tomara transitar una calle. Haber incorporado el tiempo de visión, considerando la velocidad o el instante como un elemento determinante en el diseño, es parte de la percepción moderna de la ciudad.

Sin embargo, la norma misma planteaba un elemento llamativo al solicitar que los anuncios estuvieran encendidos hasta las once de la noche, probablemente un guiño estético que pretendía embellecer la penumbra de las calles o aprovechar su luminosidad para alumbrar las avenidas hasta la medianoche. Sin duda, tiene que ver con una vida nocturna más activa, distinta de la del oscuro siglo XIX.

Hay una paulatina incorporación de lenguajes modernos: la arquitectura republicana y los tipos de letra Script —presentes en el centro de la ciudad— son remplazados por fachadas con ventanas de mayor tamaño, líneas rectas y menos ornamentos, en las cuales empiezan a ser frecuentes tipos de letra sin serifas, trazados con una geometría más clara y de espíritu moderno. 

Cuando se trata de letreros que se piensan desde el comienzo asociados a una fachada, la presencia de arquitectos confiere una concepción más elaborada en un ejercicio de “diagramación” de la fachada, al involucrar, en un elemento plano, un conjunto de letras que se deben articular con balcones, puertas, ventanas o elementos tridimensionales del edificio. Resultan icónicos los grandes letreros de los edificios de Seguros Bolívar de los años cincuenta y sesenta, de Cuéllar Serrano Gómez, que pueden verse aún hoy en Bogotá, el primero en la carrera décima, cerca de San Victorino, y el segundo al frente del parque Lourdes, en Chapinero.

Como en el cierre de una película, queda registrado el momento histórico en el cual la carrera séptima, llena de avisos luminosos, cobra vida en los últimos minutos de Rapsodia en Bogotá, un corto del español José María Arzuaga, realizado en 1963. Es un espectáculo visual de gifs animados que se encienden y apagan, un homenaje a esa ciudad casi cosmopolita, cruzada por el campo. El documental, sin diálogos, es una banda visual para Rhapsody in Blue, recuperando el espíritu moderno de George Gershwin. Retrata veinticuatro horas de vida en Bogotá, con una historia sugerida en forma de bucle narrativo. En las imágenes de inicio y final del documental, abren y cierran la secuencia los avisos de Seguros Bolívar, sobre la carrera décima, eje de la Bogotá moderna.

Referencias bibliográficas

1 Acuerdo 22 de 1936, artículo 6.°; Decreto 223 de 1936, artículo 1.°; Decreto 223 de 1936, artículo 2.°; en Andrés Ávila Gómez y Alfredo Montaño Bello, Arquitecturas para el cine en Bogotá. Centro, centralidades y periferia (1940-1980). Disponible en https://upcommons.upc.edu/bitstream/handle/2117/107595/22BCN_AvilaAndre…). Volver arriba

Imagen principal Media
Proyecto de aviso luminoso Óptica moderna. Dibujo: Sin registro (Casa Industrial Colombiana). Tinta y acuarela sobre papel 40 x 60 cm - 1936