Durante la década de los setenta, la ciudad de Cali fue escenario de varios encuentros alrededor de la gráfica, fundamentales para entender matices sobre las complejidades de la práctica. Desde 1960 se desarrollaban los Festivales Nacionales de Arte y en 1969 se inauguró el Primer Salón Nacional de Diseño Gráfico en el Palacio de Bellas Artes de la capital vallecaucana (hoy Instituto Departamental de Bellas Artes), organizado en el marco del IX Festival de Arte y financiado por Cartón de Colombia.
Estas iniciativas conducen, con la dirección entre otros de Maritza Uribe de Urdinola y Pedro Alcántara, a la realización en el Museo La Tertulia, en 1970, de la Exposición Panamericana de Artes Gráficas, el germen de la primera Bienal de Artes Gráficas de Cali, celebrada en 1971. Este proceso coincidía con la consolidación de la disciplina del diseño gráfico: durante los años sesenta había comenzado a crearse el imaginario del diseñador con la apertura de las primeras carreras de Diseño en las universidades Nacional y Jorge Tadeo Lozano. Se construía, en el espacio público, una nueva figura en torno a la práctica de la profesión, gracias a la acción de Dicken Castro, Marta Granados y David Consuegra, especialmente.
Por primera vez, entre categorías tradicionales como grabado y dibujo, ingresa una tercera: el diseño gráfico. Para los patrocinadores, incluir el diseño como una actividad importante es beneficioso en un doble sentido: hace visible su acción, en la medida en que la empresa incluye entre los servicios que ofrece un equipo de diseño, y da relevancia y visibilidad a una profesión en la cual la materialidad misma de su ejercicio se relaciona con la “naturaleza” de su producto: papel y cartón.
Desde su casa matriz en Estados Unidos, Container Corporation of America, socio principal de Cartón de Colombia, establece vínculos con antiguos alumnos y profesores de la Bauhaus, quienes trabajan en su departamento de diseño. El planteamiento de la primera planta de Cartón de Colombia en Yumbo, desarrollada entre 1945 y 1948, se encargó a Walter Gropius.
Esa conexión con una empresa que vincula nuestro contexto con la tradición reconvertida de la Bauhaus corporativa en Norteamérica permite, a su vez, que lleguen al país, como participantes, conferencistas y jurados, nombres de lo que se podría denominar la primera línea del diseño occidental: Herbert Bayer, Hermann Zapf, Milton Glaser, Ivan Chermayeff, Saul Bass y John Massey, por citar algunos.
Aunque es difícil dimensionar el impacto que pudo tener en el diseño nacional la cercanía de nombres como estos, es posible hacerse una idea del salto que representó en el imaginario de la profesión. En cuanto a los invitados nacionales, estuvieron los mencionados Castro, Consuegra y Granados, además de figuras como Rómulo Polo, Gustavo Sorzano, Carlos Duque, Jaime Mendoza, Uldarico Minotta, Benjamín Villegas, Carlos Lersundy y Antonio Grass.