La alianza entre diseñadores e instituciones es una relación clave para entender algunos de los proyectos visuales más interesantes, en términos de diseño, realizados en las últimas tres décadas del siglo XX en el país. En la mayoría de los casos se trata de matrimonios felices, ilustran la afortunada coincidencia en la que un cliente institucional logra alinearse con una propuesta estética particularmente elaborada.
Para iniciar un recorrido breve debe citarse uno de los ejemplos paradigmáticos, el de Sergio Trujillo Magnenat y su vinculación con el Ministerio de Educación y la Biblioteca Nacional desde la década del treinta al cincuenta. Hacia 1963 David Consuegra empieza a trabajar con el Museo de arte Moderno de Bogotá, MAM, donde desarrolló toda una línea visual, desde el símbolo, hasta la identidad gráfica de carteles, invitaciones y publicaciones. Posteriormente llegaron al Museo otros creadores como Marta Granados, quien produce algunas de sus piezas más memorables y algunos artistas como Carlos Rojas, Gustavo Zalamea, Luis Fernando Zapata, el colectivo Taller 4 Rojo y, en los años noventa, diseñadores como Camilo Umaña y Carlos Duque.
En Cali está el caso del Museo La Tertulia, que desde los años setenta establece un vínculo con Dicken Castro, a quien comisiona su símbolo y nombra como jurado y asesor de la institución para eventos como las Bienales de artes gráficas.
En Medellín es importante la figura de Alberto Sierra, quien hace parte del grupo de fundadores del Museo de Arte Moderno de Medellín MAMM, y se encarga del logo, publicaciones y piezas promocionales.
A comienzos de los años setenta llega a Bogotá el norteamericano Eric Witzler y comienza a trabajar como diseñador para el Centro Colombo Americano con una mirada compleja sobre los proyectos gráficos.
Durante los años setenta también se destaca el trabajo de Benjamín Villegas, arquitecto de formación como Castro, Sierra y Witzler. Empezó a trabajar muy joven para Colcultura, donde se encarga de cubiertas y publicaciones, diseña y edita la Revista Lámpara. Su labor como editor al frente de Villegas Editores, inicia en la década siguiente.
Carlos Duque vuelve al país a mediados de los setenta y se enfoca en procesos de edición y producción de imagen. El trabajo de Duque con instituciones culturales se asocia al mundo del teatro, pero su nombre es más conocido como publicista y fotógrafo para campañas políticas.
En 1984 regresa a Colombia Diego Amaral, después de haber estudiado en Brown University, y se convierte en uno de los pioneros del diseño asistido por computador. Son inolvidables las Gacetas de Colcultura que, entre 1989 y 1993 inician una nueva época.
El caso de Camilo Umaña es único dentro del ámbito de las publicaciones culturales. Su trabajo, especialmente a partir de los años noventa, muestra un refinado ojo, experto en diseño tipográfico, realiza piezas para el Banco de la República, el Ministerio de Cultura y el Museo Nacional de Colombia. Umaña también es pionero por otra razón: su columna de crítica de diseño en la revista Semana, entre 1983 y 19851.
Para cerrar la década del noventa hay que mencionar el trabajo para instituciones culturales de Susana Carrié, Camila Cesarino y Fredy Chaparro, por citar solo algunos de los nombres de diseñadores que produjeron impresos en los que la experimentación con fotografía y tipografía resultaron en proyectos innovadores.
Referencias bibliográficas
1 Orlando Beltrán, otro diseñador formado en la escuela de la Universidad Nacional, vinculado por varios años con el estudio de Dicken Castro, y posteriormente enfocado en la docencia, ha recuperado la producción de Camilo Umaña como columnista sobre diseño: las quincenas tipográficas. El escrito de Beltrán es pionero en la historiografía de la disciplina en el país, a la vez que es el primero probablemente en escribir sobre el trabajo de Camilo Umaña. Ver: Orlando Beltrán, “Reflexiones y comentarios en torno a la hemerografía del diseñador Camilo Umaña”. Trabajo realizado durante el año 2014. Sabático concedido por la Universidad Nacional de Colombia. Volver arriba