Lo que usted ve ahora es el puerto de descanse en el río Caquetá, abajo de Mocoa. Así era el Amazonas en 1875. Virgen, inhóspito…Salvaje. Ese año el español José María Gutiérrez de Alba pasó por allí y dibujó esta lámina, que forma parte de sus memorias, tituladas Impresiones de un viaje a América. Sobre el río Caquetá, Gutiérrez de Alba escribió: “tiene grandes saltos o chorreras en su transcurso, recorre centenares de millas por un terreno ferocísimo, poblado de tribus numerosas, dispuestas a entrar en la vida de la civilización”.
José María Gutiérrez de Alba
Puerto de descanse en el río Caquetá, abajo de Mocoa
[Acuarela sobre papel blanco]
1875
Número topográfico: MSS3357. Tomo XII
Biblioteca Luis Ángel Arango, Colección Banco de la República, Bogotá.
En 1924, cuando el Caquetá salía de la primera “fiebre por el caucho” apareció La Vorágine. La novela de José Eustasio Rivera que relata los horrores del genocidio de los indios en el Amazonas, la explotación de los caucheros por la famosa Casa Arana…y la épica romántica del aventurero Arturo Cova, el protagonista de la historia.
Allí ocurren cosas en desorden, como en la vida...es una novela realista. A alguien se lo comen las pirañas “entre un temblor de aletas y centelleos”. Se roban a dos mujeres. Alguien se vuelve loco por el embrujo misterioso de la jungla...
Entonces ¿será La Vorágine literatura que se parece al periodismo? Rivera decía que escribió su libro como "un grito de protesta en contra de la apatía de las autoridades colombianas, para quienes los llanos y la planicie amazónica son más bien denominaciones geográficas que realidades nacionales”. Para que nadie viera su historia como una fantasía, Rivera metió en el comienzo de la novela el fragmento de una supuesta carta escrita por Arturo Cova…
No hay duda de que con este relato una parte fundamental de nuestro mundo ingresó en la literatura. ¡Y dentro de la colección de libros raros de la BLAA se conserva una segunda edición de esta obra firmada por el autor!
Un pedacito de la carta escrita por Cova dice:
“Sepan que el destino implacable me desarraigó de la propiedad incipiente y me lanzó a las pampas, para que ambulara, vagabundo, como los vientos, y me extinguiera como ellos sin dejar más que ruido y desolación”.
José Eustasio Rivera
La Vorágine
[Portada de libro]
1900
Número topográfico: Co863.5 R49v1
Biblioteca Luis Ángel Arango, Colección Banco de la República, Bogotá.
Rivera no quedó contento con el realismo que podía darle a su historia la supuesta carta escrita por Arturo Cova. Fue así como decidió incluir tres fotografías en la introducción de La Vorágine. ¿Sabía usted que en la primera foto aparece el mismo José Eustasio Rivera, vestido de aventurero, haciéndose pasar por Cova?
José Eustasio Rivera
La Vorágine
[Páginas del libro]
1900
Número topográfico: Co863.5 R49v1, páginas 1 a la 11.
Biblioteca Luis Ángel Arango, Colección Banco de la República, Bogotá.
Otro texto que narra los inicios del terror en el Amazonas es el Libro Rojo del Putumayo, publicado en ingles por Norman Thompson & Co. Durante la “fiebre del caucho” el diplomático irlandés Sir. Roger Casement fue enviado al Amazonas para averiguar la verdad sobre las denuncias en contra de la agencia cauchera Casa Arana.
Casement reportó para el Libro rojo del Putumayo:
“…que la única esperanza para los indios que sirven de víctima a los caucheros peruanos en el Putumayo está en la “clausura”, o mejor dicho, en la suspensión de la producción de caucho en esas regiones por un periodo no menos de dos años”
La cauchería Casa Arana continuó sus labores en la Amazonía hasta la década de los treinta. Pero hasta hoy los habitantes más viejos de Florencia cuentan que debajo de algunos árboles de caucho se escuchan los lamentos de hombres y niños. Ni rastro de ellos. ¡Los devoró la selva!
Norman Thomson & Co
El libro del putumayo: precedido de una introducción sobre el verdadero escándalo de las atrocidades del Putumayo
[Páginas del libro]
1913
Número topográfico: 986.67 T46l
Biblioteca Luis Ángel Arango, Colección Banco de la República, Bogotá.
La bonanza del caucho y la presencia del Perú en la Amazonía Colombiana hicieron que a mediados de 1900 el gobierno tomara medidas preventivas para la conservación de esta región fronteriza. Fue así como bajo el pretexto de una misión evangelizadora llegaron a los montes más tupidos los primeros frailes Capuchinos.
La historia de estos misioneros también se puede contar en imágenes. Por eso, en la BLAA, se conserva un álbum fotográfico con 18 foto-postales de la Prefectura Apostólica del Caquetá. Una organización que llegó a la región en 1904 para asumir un papel protagónico en la fundación de Florencia y en el dominio de los indígenas, azotados por la “fiebre del caucho”. Son reproducciones que dejan ver cómo llegó el cristianismo a ejercer su ley en la selva.
Fotógrafo no identificado
Fotopostales de la prefectura apostólica del Caquetá, frontera con Caquetá (Colombia)
[Fotografías]
Sin fecha
Fotografías Indios de Putumayo, FT3348 (páginas 6, 7 y 17)
Biblioteca Luis Ángel Arango, Colección Banco de la República, Bogotá.