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Barranquilla
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Barranquilla siempre ha sido la ciudad colombiana más abierta al mundo. Su posición estratégica y el gran muelle de Puerto Colombia, inaugurado en 1893, permitieron que, durante alrededor de cuatro décadas, barcos cargados de nuevas tendencias, tecnologías, religiones, idiomas y todo tipo de personas, ingresaran al país. Y también, por supuesto, que todo lo que queríamos exportar –café, quina, tabaco y demás saliera al mundo. En 1936, Barranquilla tuvo un nuevo puerto, más cerca de la ciudad y del punto en el que el Magdalena y el Caribe se unen: Bocas de Ceniza. Puerto Colombia siguió funcionando paralelamente por unos años más, hasta quedar abandonado. Hoy sus ruinas son un bello recuerdo de la apertura de Colombia al mundo, hace más de un siglo.

Mogollón Editores

Álbum de tarjetas postales originales del Caribe colombiano

[Material gráfico]. Ca. 1940

Biblioteca Luis Ángel Arango,

Colección Banco de la República, Bogotá.

Buena muestra de todo lo que llegaba al país en los días de gloria de Puerto Colombia es la publicidad de la época; sobre todo la de Barranquilla y las ciudades aledañas. Telas, fantasía, joyas, relojes, medicamentos y hasta operaciones bancarias. Todo lo ofrecen estos avisos, que hacen parte de una publicación importantísima durante los últimos años del siglo XIX y los primeros del XX: el Almanaque de los hechos colombianos, lleno de deliciosos datos curiosos y lo más parecido a un directorio que se podía ver en esos tiempos.

Eduardo López

Almanaque de los hechos colombianos

Bogotá, Casa Editorial y Talleres de Fotograbado de Arboleda & Valencia

[Documentos], 1918

Biblioteca Luis Ángel Arango,

Colección del Banco de la República, Bogotá.

Desde el siglo XVI, la costa caribe colombiana se fue llenando de carnavales. Eran modificaciones de las muy españolas carnestolendas que se fusionaron con toda la mezcla de culturas que significó la colonia. Aún en muchos poblados de esta región se celebran bellísimos carnavales, algunos tan conocidos como el de Barranquilla, y otros, más pequeños, más humildes, de los que el resto del país no sabe casi nada. La mayoría de ellos, eso sí, cumplen con la norma tan católica de celebrarse antes de la cuaresma. Estas fotografías de los años setenta de personajes icónicos del Carnaval de Barranquilla, hacen parte del archivo de la antropóloga Nina de Friedemann, quien se dedicó a investigar la vida de los afrocolombianos y su influencia en… bueno, ¡en todo!

Nina S. de Friedemann

Algunas imágenes sobre fiestas y carnavales

[Fotografías], 1970-1995

Archivo fotográfico de Nina S. de Friedemann

Biblioteca Luis Ángel Arango,

Colección Banco de la República, Bogotá.

Y hay más. Entre 1975 y 1989, Nina, de la mano de Ida Esbra, tomó fotos de Barranquilla. Esta vez su interés no estaba puesto en el Carnaval, sino en la vida diaria del barranquillero común y corriente, del humilde, del que andaba pelao. De qué vivía, cómo trabajaba, cuál era su rutina, qué les enseñaba a sus hijos. Mejor dicho: ¿qué pasaba en Barranquilla cuando el país dejaba de poner los ojos en el carnaval? Buena parte de las fotografías las tomó en Rebolo: EL BARRIO de Barranquilla. No, no el más elegante, sino aquel en el que todo pasaba: lo bueno y lo malo. El barrio del Junior, la salsa y las danzas del Carnaval. El lugar de la acción.

Nina S. de Friedemann

Huellas. Barranquilla: la ciudad

Huellas. Barranquilla: Rebolo

[Fotografías], ca. 1976-1977

Archivo fotográfico de Nina S. de Friedemann

Biblioteca Luis Ángel Arango,

Colección Banco de la República, Bogotá.

Estas imágenes corresponden a un álbum de 23 postales sobre la historia de la aviación en Colombia, que hace parte de la colección de la BLAA. Y es que la historia de nuestra aviación es larga, y comienza en Barranquilla. Allí, en 1919, nació Scadta, que al inicio volaba hasta Puerto Colombia y rápidamente empezó a hacer viajes al interior del país, a ciudades como Girardot y Neiva. Por un buen tiempo, sus pequeños aviones se limitaban a llevar correspondencia y encomiendas. En 1940, Scadta se fusionó con el Servicio Aéreo Colombiano y nació Avianca. Un dato: durante años, el río Magdalena fue la pista de arribo ideal para los aviones acuáticos, tan comunes en la época. ¿Cómo habrá sido acuatizar en el Magdalena por aquellos días?

Fotógrafo sin identificar

Historia de la aviación colombiana. Aerolínea Avianca

[Fotopostales], ca. 1960

Biblioteca Luis Ángel Arango,

Colección Banco de la República, Bogotá.

Imagen principal Media
Blaa 60 años Barranquilla
Imagen
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Fecha de publicación
Plan de Transparencia y ética pública