Diversos pueblos prehispánicos vivieron, prosperaron y murieron en el territorio de la actual Colombia. Estas comunidades, que desarrollaron formas propias de subsistencia, organización social, cosmología y arte, solían articularse en torno a los caciques locales, cuyo estatus estaba ligado en gran medida a mantener el orden y balance dentro de su propia comunidad, con otras comunidades y con todos los seres del universo.
A partir del año 500 a.C., los habitantes de esta región desarrollaron una amplia variedad de estilos de orfebrería para producir adornos y ofrendas. Estos estilos se utilizan para definir nuestras clasificaciones de las antiguas culturas y regiones arqueológicas colombianas. Aunque los términos de estilo y cultura que utilizamos hoy en día no reflejan por completo la diversidad de pueblos y lenguas que florecieron aquí, los diferentes objetos y las agrupaciones regionales y cronológicas presentes en este eje son testimonio de las formas únicas en que cada grupo se representaba a sí mismo y a su mundo. Por ejemplo, la cerámica figurativa y los trabajos en metal revelan detalles sobre la vestimenta, los peinados y la pintura corporal de las comunidades antiguas, o nos permiten conocer las formas de sus casas, aunque estas no hayan sobrevivido en el registro arqueológico.
Las máscaras, figuras antropomorfas, recipientes y vasijas decoradas con rasgos humanos y animales divulgan una visión del mundo llena de entidades híbridas y sensibles.