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Tipo de minisitio

“En el afán de querer obtener oro, acabaron por destruir a su propio hermano, tachándolo de salvaje”.

— Jaison Pérez Villafaña, líder arhuaco

Según el pueblo arhuaco de la Sierra Nevada de Santa Marta, para aprender algo nuevo es necesario, en primer lugar, despejar la mente y desaprender. Esta premisa sustenta el segundo tema de la exposición, que evidencia cómo la información sobre los pueblos originarios de la actual Colombia fue borrada o manipulada desde la conquista y en los siguientes siglos, por medio de la escritura de la historia occidental, para adaptarse a los intereses europeos. Los documentos coloniales que se presentan revelan que, en el curso de la obsesiva extracción de minerales por parte de los conquistadores, el conocimiento y la diversidad indígenas fueron tergiversados o simplemente eliminados de los relatos. Los muiscas fueron el punto central de estas historias, transformados sobre el papel en dignos (aunque heréticos) adversarios, con estructuras sociales y religiosas modeladas sobre los incas de Perú. En la práctica, las múltiples sociedades que componían la cultura muisca fueron reducidas al concepto simplista del “salvaje” para utilizar su mano de obra sin consideraciones humanas.

Así mismo, este apartado señala diferencias fundamentales entre la noción indígena de valor y la de los países europeos. La exhibición de monedas de oro de la época colonial (valoradas por su pureza y su peso), proporciona un impactante contraste con el resto de las obras exhibidas a lo largo de la exposición, el metal sagrado para los indígenas.

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Imagen principal Media
Nuestra señora de Chiquinquirá, anónimo, 1786, pintura y bordado con hilos de plata y oro sobre papel y tela. Museo de Arte Miguel Urrutia - MAMU. AP6220.