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Tipo de minisitio

El universo de obras sobre el que se ha trabajado esta exposición es finito, y está condicionado principalmente por el conjunto de obras que pertenecen a la Colección de Arte del Banco. La primera versión de esta exposición tuvo lugar en el Museo del Oro Quimbaya en Armenia en 2022, proyecto que fue producto de la investigación sobre la Colección de Arte del Banco de la República. Con esta segunda versión de la muestra, se profundizó en dicha revisión con el objetivo de presentarle a los públicos piezas que normalmente se encuentran cuidadosamente conservadas en las reservas de este acervo. Como fruto de la generosa colaboración del Banco de España, esta muestra pudo complementarse con cinco obras notables del barroco italiano y español.

La curaduría nos conduce desde la idea del jardín como utopía, como aquel espacio construido por el hombre como un ideal, como una imagen del mundo, pasando luego por un paralelo entre el Jardín en el edén y la imagen de la selva americana para luego entrar a representaciones de jardines, parques y algunas plantas y animales, para finalmente cerrar el ciclo con la presencia de la muerte, la simbología de las flores y la promesa de la vida eterna. El público regresa espacio inicial de la exposición, en donde es la imagen del jardinero de Ramón Torres Méndez la que introduce y cierra el ciclo.

Este ciclo que han dispuesto los curadores y museógrafos como si de jardineros se tratara, no es más que un camino por este jardín construido con obras de arte, un vergel interior y artificial.

Texto de presentación de la primera versión de Paraísos y jardines en el Museo del Oro Quimbaya en Armenia

El Museo del Oro Quimbaya abrió sus puertas en 1986, en el edificio diseñado por el maestro arquitecto Rogelio Salmona, quien proyectó un lugar abierto al paisaje y respetuoso con su entorno natural. Sus propuestas arquitectónicas, como la escala discreta, los techos transitables y los patios que se van sucediendo uno tras otro, acompañados de recorridos de agua y un jardín que rodea los espacios, recobran su brillo original con la restauración y renovación del complejo, el cual abre de nuevo sus puertas en 2022 para acoger el patrimonio prehispánico regional y ofrecer servicios culturales al país.

Uno de los ejes centrales del recorrido por el museo es el jardín, que se transforma ahora en un parque arqueobotánico que narra, a través de las plantas, la historia ancestral del territorio. Desde esta necesidad por reconocer en el medio ambiente, la tierra y la naturaleza la fortaleza de este espacio de la Red Cultural del Banco de la República, se genera también un diálogo desde la Colección de Arte para presentar una muestra sobre la relación entre el arte y los jardines, curada especialmente para celebrar la inauguración de su sala de exposiciones temporales.

La exposición “Paraísos y jardines” es un recorrido temático por obras de la colección que van desde el siglo XVII hasta la actualidad. En esta ocasión, se exhibirán por primera vez fuera de Bogotá piezas destacadas del acervo del Banco, tales como las obras flamencas del siglo XVII, Adán y Eva en el jardín del edén, de Jan Brueghel el Joven, y Verano y Otoño, atribuidas a Jan van Kessel el Viejo, o adquisiciones recientes de artistas contemporáneos como Santiago Díaz Escamilla, Kevin Mancera y Laura Huertas. Así mismo, forma parte de la muestra la pieza en hierro Terrazas, del maestro Eduardo Ramírez Villamizar, que ahora tendrá un lugar permanente en las terrazas de Salmona, para confirmar en conjunto la herencia de estéticas prehispánicas en las formas modernas y contemporáneas.

Este conjunto heterogéneo de autores, épocas y técnicas, que van desde la pintura hasta el video, está unido de manera transversal por un tema en común: la naturaleza y la manera en que esta es domesticada. La curaduría guía al visitante a través de sus definiciones, la relación histórica con el paraíso, sus representaciones en el arte colombiano como patio, solar, antejardín o parque, la presencia de árboles, hojas, flores y plantas ancestrales como la coca y el maíz, hasta la intrínseca relación con la muerte, las creencias en torno a esta y la vida eterna.

La muestra está acompañada de una programación de performance que ayuda a relacionar las obras exhibidas con artistas de la región, para proyectar las artes desde espacios vivos que activen la escena local, no solo desde el acceso a las colecciones sino también logrando que estos lugares sean apropiados y disfrutados por las comunidades locales o visitantes que desean aproximarse a la vida que existe en un paisaje. La idea es que la arquitectura se incorpore a este paisaje desde una perspectiva de armonía, aprender los buenos usos que las plantas han tenido desde la ancestralidad para proyectar un respeto hacia estas, y también afirmar que el arte no sería nada sin las representaciones que se han hecho de la naturaleza desde los orígenes del tiempo.

María Wills Londoño

Artistas en la exposición

 Luis Acevedo, Alberto Baraya, Álvaro Barrios, Milena Bonilla, Ricardo Borrero Álvarez, Jan Brueghel (el Joven), María Fernanda Cardoso, Antonio Caro, Santiago Díaz Escamilla, Regina José Galindo, Ramón Gaya, Ricardo Gómez Campuzano, Fídolo Alfonso González Camargo, Yolanda Gutiérrez, Laura Huertas, Jan van Kessel el Viejo, Luis de Llanos, Jorge Madriñán, Kevin Mancera, Ramón Torres Méndez, Manuel Merchán Cano, Rosa Navarro, Roberto Páramo, Amelia Peláez, Henry Price, Luis Benito Ramos, José Alejandro Restrepo, Emma Reyes,  Henry Riballier, Abel Rodríguez Muinane, Miguel Ángel Rojas, Luis Roldán, María Isabel Rueda, Saúl Sánchez, José Antonio Suárez Londoño, Marco Tobón Mejía, Germán Tolosa, Sergio Trujillo Magnenat, Eulalia de Valdenebro, GIovanni Vargas, Eduardo Ramírez Villamizar, Edward Walhouse Mark.

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