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La investigación científica ha sido fundamental desde los inicios de la colección del Museo del Oro. Ha servido para entenderla, ordenarla y clasificarla, y para llenarla de contenidos, de tal forma que los objetos nos hablan acerca de las personas y sociedades que los crearon. Hoy y siempre, el Museo ha sido un centro de investigación y producción de conocimiento. 

  Portadilla del folleto Estudio inicial de las colecciones del Museo del Oro del Banco de la República.

 

  Dedicatoria del folleto Estudio inicial de las colecciones del Museo del Oro del Banco de la República. 

El arqueólogo mexicano Carlos Margain fue en 1950 el primero en estudiar la colección de orfebrería que contaba ya con 5.000 objetos, y creó la metodología para clasificarla tipológicamente por “tipos-región”: Chibcha, Quimbaya, Chiriquí y otros.  

Orfebrería prehispánica de Colombia 

 Orfebrería prehispánica de Colombia 

Orfebrería prehispánica de Colombia 

El arqueólogo español José Pérez de Barradas dedicó varios años a una exploración detallada y exhaustiva de la colección. Su estudio, publicado por el Museo en seis grandes tomos entre 1954 y 1966, incluye análisis químicos de la composición de los objetos de metal, realizados en los laboratorios de la Casa de Moneda, hoy Departamento Técnico Industrial del Banco de la República. En efecto, el Banco emisor, que debía analizar las aleaciones de las monedas, se interesó prontamente por el estudio de la colección de orfebrería, gracias al director de la Casa de Moneda, Antonio María Barriga Villalba, quien era químico, físico, filósofo, biólogo, lingüista y humanista.1 

Instalado ya en su nuevo edificio, en 1968 el Museo se transformó rápidamente en una institución acorde con los principios de la museología moderna, un centro vivo, dedicado a la investigación y la educación. Pronto hubo en el Museo dos arqueólogas de planta, Clemencia Plazas y Ana María Falchetti, quienes por más de 20 años lideraron los estudios de la colección y dejaron una huella profunda en los investigadores nacionales, internacionales y en quienes las sucedemos en el Museo.2 

Carátulas FIAN de Duque en San Agustín, de Legast

 

Carátulas FIAN de Duque en San Agustín, de Legast

Como segundo director del Museo del Oro (1977 a 1983), el destacado arqueólogo Luis Duque Gómez impulsó la investigación científica al crear en 1978 el Boletín Museo del Oro, revista académica hoy disponible gratuitamente en Internet. Fue asimismo promotor y director de la Fundación de Investigaciones Arqueológicas Nacionales (FIAN), fondo creado por el Banco de la República, que desde 1971 fomenta los trabajos de esta disciplina en Colombia y publica estudios acerca de las colecciones del Museo.3 

Actualmente, los arqueólogos del Museo del Oro investigan desde la arqueometalurgia experimental acerca de la técnica de granulación prehispánica; desde la cultura material, sobre las reparaciones antiguas en objetos de las colecciones del Museo y con un enfoque holístico, sobre la orfebrería muisca. Las colecciones del Museo están además disponibles para la investigación externa y multidisciplinaria. 

Los orfebres de Tumaco-La Tolita aún desafían a los investigadores. Analizando con potentes equipos la composición química de la unión de partes en pequeños adornos granulados elaborados en oro, el Museo descubrió que no usaron soldadura de cobre, sino que calentaron hasta el umbral de fusión. 

En concordancia con los estudios de vanguardia sobre materialidad, el proyecto sobre Reparaciones prehispánicas no se enfoca en los objetos como simples cosas: muestra cómo los objetos que usamos tienen agencia propia y generan ideas, representaciones y comportamientos en las personas y grupos sociales, tanto hoy como en el pasado. 

La investigación sobre La tecnología de la orfebrería muisca en su contexto sociocultural, además de artículos científicos, ha publicado sus resultados en la exposición temporal en Bogotá y ahora viajera Historias de ofrendas muiscas. Con “notas del investigador” sobre imágenes obtenidas con el microscopio electrónico del laboratorio de University College London, institución aliada en este estudio, la exposición destaca los detalles técnicos de los objetos e identifica, por sus huellas y prácticas, a 12 orfebres muiscas individuales con estilos de manufactura propios.

La Balsa muisca ha sido asociada a narraciones de conquistadores que imaginaban la “ceremonia de Eldorado”. Sin embargo, una investigación de María Alicia Uribe y Marcos Martinón busca entenderla en el universo propio de los muiscas. El objeto más complejo que conocemos de los orfebres muiscas fue fundido a la cera perdida en una sola pieza, sin usar soldadura; el artesano cuidó cada detalle del modelo en cera, pero al extraer la figura metálica del molde, no la reparó ni pulió. Cargada de símbolos de jerarquía ¾nariguera y orejeras, una silla tras el cacique, estandartes de plumas y parejas de acompañantes¾, la balsa evoca una escena de importancia ritual y política; un poderoso cacique la ofrendó en un paraje de Pasca, una conflictiva frontera con etnias vecinas. 

Cruz María Dimaté, un campesino de Pasca, Cundinamarca, encontró una vieja vasija de barro en una cueva al ir de cacería, una mañana de 1969. Gracias a él, hoy todos disfrutamos su inesperado contenido: la Balsa muisca, una figura excepcional ofrendada a las deidades por un cacique, siglos atrás.

El padre Jaime Hincapié Santamaría escuchó de unos campesinos la descripción del objeto hallado en Pasca. De su nutrida biblioteca, abrió esta lámina del libro “El Dorado” de Liborio Zerda: la balsa hallada en Siecha en 1856. Sorprendido por la magnitud del hallazgo se puso de inmediato en contacto con el Banco de la República. 

Me gustó visitar el museo, en especial ver de nuevo la balsa de oro, la cual fue encontrada en mi municipio de Pasca Cund. por mi padrino, Cruz María Dimaté, en el año 1970.” Libro de visitantes del Museo del Oro, 2018

Liborio Zerda había asociado la balsa de Siecha con las descripciones coloniales de la ceremonia del Dorado que los conquistadores nunca vieron. En la década de 1880, esa balsa se fue a Alemania, donde se quemó. La Balsa muisca de Pasca llegaba en 1969 a remplazarla, cuando el Museo cumplía 30 años.4 

Referencias bibliográficas

1  MAU-HGB y Gómez Martínez, Pablo. (1986, diciembre 31). Antonio María Barriga Villalba, El Multifacético. Medicina, 8(3): 27-28. Bogotá: Academia Nacional de Medicina. Recuperado de https://revistamedicina.net/ojsanm/index.php/Medicina/article/view/15-5  Volver arriba

2 MAU HGB  Volver arriba

3 Campos, Lina. 2016. Proyectos de investigación recientes sobre las colecciones en el Museo del Oro, Boletín Museo del Oro 56, pág. 332-335. https://publicaciones.banrepcultural.org/index.php/bmo/article/view/795…  Volver arriba

4 Clara Isabel Botero, 2006. El redescubrimiento del pasado prehispánico de Colombia: viajeros, arqueólogos y coleccionistas, 1820-1945. Bogotá: Instituto Colombiano de Antropología e Historia, Universidad de los Andes. Pág. 148-149, 160  Volver arriba

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La balsa muisca
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