Siento respirar el bosque
Oigo el lento e inexorable crecimiento de la madera,
Modelo mi respiración con la respiración de la planta,
siento el fluir del árbol alrededor de mi mano apoyada en su tronco.1
Giuseppe Penone
[…]La artista ha tenido cuidado al realizar la intervencion en cada arbol, de tal manera que no se ponga en peligro la supervivencia del mismo; aunque es consciente de que tanto de manera natural como en el cultivo profesional de muchas especies, descartar algunas ramas forma parte de su desarrollo’. Es imposible no proyectarse en el arbol y antropomorfizarlo, hacer la analogia del tronco y las ramas con el cuerpo humano, y sentir los cortes y tallas en función de categorias como el dolor, la mutilación y la cicatriz; pero en realidad en un árbol las ramas y hojas son partes que éste es capaz de regenerar y restituir. Ver en el árbol un ser vivo que incorpora en su “cuerpo” las marcas de lo cultural no deja de ser sobrecogedor. Nuevas floras logra precisamente generar esa sensación de empatía que nos hace cuestionar la relación que establecemos con los demás.
Jose Roca
Un día cualquiera, en 2002, María Elvira Escallón esperaba a un amigo en el barrio La Macarena. Mientras hacía eso, estudiaba con atención un saúco sembrado en el andén de enfrente. Observaba las formas extrañas y caprichosas del tronco del árbol, que siempre habían llamado su atención, cuando imaginó que esas formaciones y protuberancias pudieran ser producto no de los patrones de crecimiento de la planta, sino modificaciones de intervención humana. Ese año siguió elaborando la idea. Al año siguiente, ya madurada y convertida en un proyecto, la propuso para el Premio Luis Caballero.
Luego de la aprobación del proyecto, lo primero que necesitaba María Elvira era despejar una serie de preguntas que resultaba fundamental desentrañar. Sabía que quería intervenir árboles nativos, así que se dio a la búsqueda de una reserva en cercanías de Bogotá mientras establecía contacto con biólogos y botánicos, pues para ella era claro que debía aprender a realizar las intervenciones en las plantas de la forma menos agresiva posible. Por último, tenía que identificar un tallador que tuviera una experticia tal que fuera capaz de tallar los árboles vivos. Así se dio inicio a conversaciones, charlas y consultas con diversos expertos del Jardín Botánico de Bogotá, entre ellos, las personas especializadas en poda. Entre tanto, Escallón identificó un terreno entre La Calera y Sopó, un lugar aislado y apacible poblado por flora nativa de subpáramo, la mayoría de bajo crecimiento como arrayanes, tunos esmeraldos, manos de oso, uvos de monte y trompetos. Por otra parte, conoció a Leonardo Franco, ebanista de tradición familiar, quien aceptó con interés el reto de participar en una propuesta que ningún tallador había realizado. Así, con estas variables resueltas, en 2003 se dio paso a las primeras fases. Entre ese año y el siguiente, se llevaron a cabo ocho intervenciones en distintos árboles que fueron resueltas según cada espécimen sugería desde su forma y particularidades: hechas en el tronco o en las ramas como tallas directas, pero también como prótesis.
En buena medida, el hallazgo fundamental, ante una operación que no tenía antecedentes, fue entender que la talla podía hacerse y, no obstante, mantener el árbol vivo siempre y cuando la intervención nunca se llevara a cabo en los 360 grados de la superficie del tronco o la rama seleccionados. Ello se explica por cuanto la corteza de un árbol es por donde circula la savia. Así, si la corteza tiene continuidad a lo largo del cuerpo del espécimen, la circulación tiene lugar.
La primera intervención en hacerse fue una prótesis, luego vinieron las tallas “barrocas” y la última, un poco distinta, fue el “cubo minimalista”. El árbol protagonista fue un sauce, único no nativo, característicamente retoñador, al cual se le podó la copa. Esta pieza es en realidad un díptico, conformada por el antes y el después. A todas las demás intervenciones, posteriormente, se les hizo registro de seguimiento.
Nuevas floras es un proyecto que desenmascara, por así decirlo, un impulso antropomórfico de modificación de lo dado. Esta pulsión interpretativa pretende dominar, transformar, modelar, sintetizar y, en general, modificar. En ese sentido, entendería que el proyecto Nuevas floras se relaciona con hacer ver una voluntad antrópica en cuyo camino la naturaleza se ve traducida a cánones de belleza, de proporción y de forma. Es lo que tienen como suelo común el art nouveau, el capitel de una columna corintia o una corona de laurel. Esa voluntad se podría rastrear en las intervenciones bonsái, probablemente una de las primeras formas paisajísticas humanas, hasta llegar a las modificaciones genéticas de cereales y vegetales producidos en laboratorio por las transnacionales de la industria alimentaria.
Nuevas floras es una obra de características híbridas que constituye una forma de operar emergente, por tanto, no cuenta con una definición, hay que formularla. Para hacerlo, la voy a caracterizar:
- Se trata de una obra procesual constituida por fotografías de árboles recién intervenidos con prótesis o con tallas.
- Se opera en un lugar específico, un site, que, en este caso, es una reserva en un bosque alto andino. Esto arroja la necesidad de contar con la asesoría de dendrólogos, esto es botánicos especializados en plantas arboladas. Así, también fue necesaria la asesoría de especialistas en poda, tanto como la presencia de un ebanista, como ya se mencionó antes, conocedor de maderas.
- Es necesario afirmar el carácter inter y transdisciplinar que posee el proyecto.
- Nuevas floras es una operación de carácter escultórico que se lleva a cabo sobre árboles vivos. A causa de ello, está compuesta por dos momentos: la intervención antropogénica y el grupo de reacciones que suceden a la intervención. Este segundo momento hace evidente la agencia de otros seres vivientes ante las actividades humanas. En todos y cada uno de los casos, la reacción del árbol es algo que acontece lentamente y resulta visible a nuestros ojos únicamente con el pasar del tiempo.
El proyecto Nuevas floras ha viajado por diferentes países, entallando en diversos ecosistemas y climas. Es el caso de Nuevas floras Bristol, realizado en el Reino Unido; Nuevas floras Do Sul, llevado a cabo en Brasil o Nuevas floras Versalles, recreado en Francia.
Nuevas floras Bristol (2004) fue producto de una residencia en el Reino Unido. La intervención se llevó a cabo en Ashton Court Estate, un parque de 850 acres muy cercano a la ciudad de Bristol. El árbol tallado fue un sicomoro de rápido crecimiento que puede llegar a tener gran tamaño. Usualmente, uno de los aspectos más difíciles de una Nueva flora es conseguir el tallador y este fue el caso. El maestro tallador que en esta ocasión colaboró con María Elvira era experto en marcos antiguos y restaurador de algunas instituciones de renombre. Esta intervención se llevó a cabo en una sección del parque no abierta a los visitantes, así que los únicos que han visto esa rama barroca han sido los venados y, desde luego, las aves y los insectos.
Nuevas floras Do Sul tuvo lugar varios años después, en 2011, en el marco de la participación de la artista en la Bienal de Mercosur. Con ese objeto viajó a San Miguel de las Misiones, municipio de Rio Grande Do Sul. Allí, en las proximidades de las famosas ruinas de los jesuitas de San Miguel Arcángel, Escallón intervino un árbol tallando una columna corintia en su tronco. Esta columna es un eco de las columnas adosadas que posee la fachada de la misión ubicada algunos metros más allá. Del estrecho abrazo entre un símbolo cultural y la forma natural emanan múltiples simbologías. Las formas de la columna, por contraste con el tronco del árbol, son severas y esquemáticas, perfectas y controladas. La columna no es solo una tipología y un orden, se ha empleado para encarnar virtudes y valores morales y para reclamar tradiciones civilizadoras de anciano cuño grecolatino. De esta manera, la columna/civilización somete al árbol/naturaleza. El árbol se convierte en escena viva de un cuerpo a cuerpo en el cual se expresan ejercicios de poder y de sometimiento de lo otro. La imagen es poderosa. Atrás se hallan las ruinas de lo que fuera emplazamiento emblemático de procesos de evangelización y de colonización en un lugar marcado por los excesos de la trata esclavista ejercida sobre la población nativa. Adelante, el ejercicio activo de sometimiento desde la voluntad de forma expresada en la columna corintia que quiere redefinir y modelar la exuberancia y la mutabilidad del ser arbóreo.
Una segunda intervención fue realizada por la artista en el terreno de las ruinas. María Elvira encontró allí la rama caída de una figueira. Este árbol es conocido por ser invasor ya que crece ayudándose de otro árbol que utiliza como huésped y al cual abraza poco a poco hasta ahogarlo. En esta rama caída la artista talló un San Isidro, patrono de la agricultura. La figura dirige su frente, su mirada, por decirlo así, hacia las enormes extensiones de tierra dedicadas a la agricultura extensiva que devoran sin cesar lo que antaño fue biodiverso.
Navegaciones sobre el Río Grande
Las Navegaciones sobre Río Grande tienen su origen en este mismo viaje. María Elvira recorrió zonas de la región de Misiones en las que vio extensas porciones de tierra sembradas con mijo y soya. En medio de los acres sembrados, podía ver una masa aislada de tierra con mucha vegetación. Posteriormente se enteró por los lugareños que, según las leyes brasileñas, cada cierta porción de tierra debe haber áreas de conservación, entre otras cosas, de cara a tener remansos para permitir a las aves migratorias posarse y recuperarse. Algunas de esas islas de vegetación las pudo fotografiar. Posteriormente, por medio de imágenes satelitales, logró inventariar las islas en Rio Grande constatando la enorme desproporción entre las zonas de explotación agroindustrial y los ecosistemas biodiversos.
Y nunca encaja
En este apartado hemos incluido una obra, aparentemente muy distinta a Nuevas floras. No obstante, ambos proyectos tienen una base común, lo que he llamado el impulso antromórfico, esa voluntad de dar forma a lo dado. En Nuevas floras lo vemos operar sobre los seres arbóreos, pero en Y nunca encaja lo hace sobre el cuerpo de los humanos. Veamos.
En 2022, Escallón sacó un molde de una copia del busto de la Venus de Milo —escala uno a uno— que ha sido de su propiedad desde hace muchos años. Una vez en sus manos, procedió a romperlo en varios pedazos y algunos de esos fragmentos los sobrepuso a su rostro. Esta acción arroja imágenes extrañas. Los fragmentos y el rostro nunca empatan. Ante el canon, lo vivo, lo blando, lo específico del cuerpo resulta siempre inadecuado. Su inadecuación lo conduce a la invisibilidad simbólica, al desván a donde la cultura envía los cuerpos que no se acomodan a las expectativas estéticas. La Venus de Milo o el Apolo de Belvedere son ideas de cuerpo, correcciones del cuerpo. Borran y han borrado el cuerpo al que han pretendido cantar.
En medio del furor renacentista por las proporciones y las diversas especulaciones que marcaban el divinizador lema “a imagen y semejanza”, Leonardo Da Vinci hizo, en una hoja de papel, un dibujo de un hombre en dos posiciones enmarcado en un cuadrado y un círculo. La fecha: 1492. Muy próximo en el tiempo es el libro, del fraile franciscano Luca Pacioli, De divina proportione (1509). En su libro, Pacioli entendía la manifestación de la divinidad en forma viva a través de la existencia de la proporción áurea en los más diversos seres de la naturaleza. Leonardo, que fue el ilustrador del libro, anotó en sus cuadernos su profunda admiración por la perfección de la máquina humana, un cuerpo al que nada sobra y nada falta.
Lo que el dibujo de Da Vinci formuló, aparte de reflexiones sobre las proporciones e ideas que formaban parte de un renacimiento neoplatónico y cristiano a la vez, fue el canon del cuerpo humano. El recurso estético y epistemológico de Leonardo fue establecer un cuerpo humano universal cuya forma material fuese la de un cuerpo masculino bien formado2, blanco y europeo. Ahora, un canon es un patrón, un modelo respecto del cual, por comparación, se reconocen o extrañan otros cuerpos. Estableces el patrón, lo enfrentas con un cuerpo y este casa o no casa.
El canon pone sobre la mesa nociones etnocéntricas de belleza, proporción, color, edad o género. Impone universales donde hay singularidades. Si advertimos la coincidencia del dibujo de Leonardo con las fechas de invasión (seguidas por las de conquista y colonización) de América, notaremos así mismo como ese dibujo en una hoja devendrá en arma política, parangón racializante y argumento colonizador.
Bibliografía
Penone, Giuseppe. Alpi marittime. 1968. Acceso el 10 de mayo de 2024. https://giuseppepenone.com/it/works/2264-alpi-marittime
Penone, Giuseppe. Respirer l´ombre. École Nationale Supérieure des Beaux- Arts. 1999,2004
Roca, José, Nuevas floras, Premio Luis Caballero, 2003. https://icaa.mfah.org/s/es/item/1099036#?c=&m=&s=&cv=&xywh=198%2C-53%2C…
Vitruvio Polión, Marco. Los diez libros De Architectura. Traducido del latín por don Joseph Ortiz y Sanz. Madrid: Imprenta Real de Madrid, 1787. Acceso el 10 de mayo de 2024. https://www.sedhc.es/bibliotecaD/1787_J_Ortiz_Sanz_Los_diez_libros_de_M…