Autor: Correa, Juan Santiago
Realizado por: Juan Santiago Correa R., Ph. D. Director de Investigación, CESA
Durante la segunda mitad del siglo XIX, el país asumió un modelo que identificó el desarrollo económico con el comercio exterior. Esta decisión de política económica implicó la necesidad de vincular las regiones productoras de artículos exportables con el resto del mundo, de tal manera que se lograra una conexión entre el interior del país con los puertos marítimos, en la mayoría de los casos con la construcción de un ferrocarril que conectara con el río Magdalena. Así, el río y los ferrocarriles se constituyeron en una amplia red de comunicación que articuló a las regiones exportadoras con el mundo y entre ellas. Para comienzos del siglo XX, los ferrocarriles de Bolívar, Antioquia, Santa Marta, Puerto Wilches, Cartagena, Girardot-Bogotá, Honda-La Dorada, entre otros, llegaban al río Magdalena y permitían un tránsito de mercancía entre Colombia y el mundo.
Ferrocarril de Bolívar
Para mediados de la década de 1860, era evidente la necesidad de conectar a Barranquilla con un puerto marítimo más eficiente y sin los problemas de navegabilidad que presentaba Bocas de Ceniza. El Estado firmó un contrato, en febrero de 1868, con el general Ramón Santodomingo Vila y con Ramón B. Jimeno para llevar a cabo la obra. En 1873 la línea llegó hasta Puerto Salgar y unos años más tarde, bajo la propiedad de Francisco Cisneros, se prolongó la línea hasta Puerto Cupino -que fue renombrado Puerto Colombia- y donde se construyó un muelle, configurando una ruta eficiente de comunicación de los mercados mundiales y Colombia a través de Barranquilla.
El auge del comercio se vio acompañado de un amplio proceso migratorio, el cual a finales de la década de 1880 permitía evidenciar el predominio de inmigrantes extranjeros en el comercio barranquillero. Esto hizo de la Barranquilla de finales del siglo XIX una sociedad cosmopolita, que no era ajena a la dinámica mundial. Sin embargo, los difíciles años que siguieron a la guerra de los mil días muestran una ciudad que siguió desempeñando, con dificultad, un papel importante en el comercio exterior. En 1903 era el puerto de salida del 67% del café que iba al mercado de Nueva York, y entre 1916 y 1923 Barranquilla se convirtió, en términos de cantidades, en el principal puerto de exportación cafetera del país. El final de esta ruta fue resultado directo de dos obras de infraestructura en 1940: la canalización de Bocas de Ceniza y una carretera entre Barranquilla y Puerto Colombia. Finalmente, suspendió el servicio en mayo de 1941 y pocos meses más tarde inició el levantamiento de los rieles. En sus años dorados, el Ferrocarril de Bolívar cambió dramáticamente a Barranquilla, y la transformó de un pequeño caserío a orillas del Magdalena en el puerto más importante del Caribe.
