Los nexos históricos entre el interior de Colombia y el extenso territorio de los Llanos Orientales se remontan a épocas prehispánicas. Durante los primeros años de la Conquista y a lo largo de la Colonia, los Llanos se convirtieron en objeto de interés económico para el gobierno del virreinato del Nuevo Reino de Granada; primero por su asociación con la célebre leyenda de El Dorado y luego por su condición de enclave ganadero y agrícola.
Próxima a Bogotá, la actual subregión del departamento de Cundinamarca conocida como Provincia de Oriente está conformada por diez municipios: Cáqueza, Chipaque, Choachí, Fómeque, Fosca, Guayabetal, Gutiérrez, Quetame, Ubaque y Une. Los procesos de poblamiento y el desarrollo socioeconómico del piedemonte llanero están directamente relacionados con el influjo de esta provincia: un territorio objeto de las ambivalentes narrativas sociopolíticas propias de los centros de poder decimonónicos, de su talante documental y admirativo, pero también de sus prejuicios dominantes.