Históricamente, la comunicación entre Bogotá y los Llanos Orientales de Colombia ha representado un reto humano, técnico científico y administrativo enorme. Antiguos caminos trazados por grupos de pobladores prehispánicos probablemente abrieron el tránsito a contingentes alemanes y españoles en el periodo de la conquista. Hasta la segunda mitad del siglo XVIII, por iniciativa del gobierno del Virrey José Solís Folch de Cardona se atendió al trazado de un camino que conectase a Santafé de Bogotá con el Alto Orinoco salvando del mejor modo posible la agreste geografía de la cordillera oriental. A lo largo del siglo XIX, la inestable sucesión de administraciones nacionales se planteó y ejecutó la continuación de la dificultosa iniciativa. Un último impulso tomaron las obras civiles a partir de 1922. En 1936 finalmente se culmina la carretera que conecta la capital con los Llanos Orientales