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Jeisson Castillo - Leticia
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Instrucciones

¡Del banco viene un dinero, agradecemos! Hay que curarlo. Limpiarlo. ¿Viene sucio? Viene cargado de una historia de guerra, muerte, explotación y otras cosas más.

Para curar el dinero hay que concentrarse, es decir, parar.

Respirar.

Empezar a pensar.

Puede ser acompañado de un instrumento musical muy suave. Un sonido simple que siga un beat, un ruidito. Si puede meterle otro sonido, mucho mejor, si no, así esta bien, es para acompañar el viaje de curación. Curación es arreglar, desmanchar, sanar, sacudirle esa carga histórica y cotidiana que nosotros los humanos en acción y pensamiento le metemos.

Puede también invitar a sus padres, hijos, amigos, abuelos, hermanos, primas, sobrinos, vecinas, a acompañarlo, si quiere con protocolos de bioseguridad, como le quede mejor. También bueno tener unas cuantas velitas, un platico con un tabaquito, y planticas medicinales y de poder que acompañan el pensamiento. Si quiere conseguir maticas, haga unos baños de su fachada con planticas dulces y amargas. Si no quiere, también estaría bien.

Este trabajo es de pensar, entonces es mucho mejor sentarse. Puede poner sillas, banquitos, butacos, esteras, sofás, como le quede más cómodo, pero tenga en cuenta la posición de la espalda, siempre erguido.

Una totumita con agua, si no, un vasito. Un puchito de tierra, una piedra. Las acomoda por ahí que se vean bien bonitas, pero en un lugar donde todos se puedan conectar visualmente.

Para curar el dinero se empieza pidiendo permiso al mundo. Al planeta, al sol, a las estrellas. Al universo. Como sea que le llame. Se saluda, con tabaco, si quiere chupar ambil está bien, si quiere oler tabaco, también está bien. Si quiere humar tabaco, también está bueno. ¡Y si quiere mambear, también está muy bueno, ja! Ahí si los abuelos le llegan. Si quiere mascar hoja, también, si le pone ceniza, mucho mejor. Pídale a los abuelos que le acompañe, que los acompañe en este viaje a la memoria nuestra.

Lo que vamos a curar, lo metemos en un algodón invisible, un algodón del pensamiento, y ese algodón lo metemos en una ollita, también invisible, también una ollita de pensamiento. La ollita le llamamos Cusatamsa. Ahí vamos a recoger lo que vamos curando, sacudiendo, limpiando, ordenando y entregando.

Te mando la ruta de curación en el audio de whatsapp que acompaña este escrito.

Al finalizar. Se empieza a cerrar la energía. Se pide permiso para acabar el trabajo y para que sea bien recibido. Se declara que se cierra el acto de curar el dinero.

Se brinda chicha, o algún alcohol para alegrar el trabajo. Ojalá no sea Bavaria ni afines. Puede ser una copita de algún chirrinche, sino el fermento o destilado de su gusto. Recuerde brindarle a los abuelos y abuelas regando un poquitico en el piso y a sus espaldas.

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