Artistas de esta región:
- Diego Guevara
- Ana María Ortíz Hernández
- Angie Paola Montenegro Velasco
- Carmenza Banguera
- Cindy Muñoz
- Eblin Grueso
- Jean Lucumí
- Johna John Campo
- Juan Guillermo Tamayo
- Luis Tobón
- María Cecilia Isaza
- Nashly Pérez
- Pablo Daza
… -Una mirada fija en mí me fija en mí-
Ahora que vivo en una pequeña habitación
Más que la ausencia de una fuerza gravitatoria
Lo que experimento es una caída libre eterna
Tilsa Otta
Durante la pandemia que estamos experimentando como humanidad, dediqué una parte de mi tiempo a escuchar cómo la gente cercana se ha sentido, entre tantos comentarios escuché frecuentemente la sensación de incertidumbre; no saber de ninguna manera cómo continuarán las cosas, un estado que se amarra con fuerza a la tristeza, a la ansiedad, a la depresión. Quizá desde el campo del arte la incertidumbre ha sido un lugar de habla para construir otros sentidos, otras preguntas a las estructuras fijas, a las ideas establecidas o a las instituciones anquilosadas. Si esa fuerza que desde el arte es un motor para construir otras preguntas se convirtiera en el estado generalizado de la humanidad ¿qué rol cumpliría les artistas en esa situación? La incertidumbre es la excepción no la regla, así puedo describir una parte de lo que estamos experimentando durante este tiempo, una dislocación de todo lo que conocíamos que dejó a la incertidumbre como un estado generalizado.
Partiendo de la idea que cada persona ha estado confinada en sus miedos durante el tiempo de la pandemia y la principal lucha constituyó inicialmente en enfrentar esos miedos y reconstruir formas de relación con el entorno próximo y lejano, observé que para los, las, les artistas el hecho de retomar algún proceso creativo, pese a la incertidumbre generalizada, les retornó un lugar en el mundo, una presencia y una especie de soberanía que aún no es completa. Pensar desde el confinamiento se convierte en una acción que te rescata del mutismo producido por el aislamiento, para intentar crear diálogos en espacios que normalmente no habían sido abordados, es decir, la propia casa y el propio vecindario. Considero que ese ejercicio retorna la voz que normalmente un artista tiene en la sociedad, esa voz que a su vez es presencia, esa presencia que a su vez genera soberanía sobre sí mismo.
En el grupo de artistas con el que trabajé, 13 artistas en total, hay diferentes abordajes de la realidad desde el trabajo artístico, así que hubo artistas para los cuales era fundamental pensar este ejercicio desde la materialidad de sus casas: paredes, texturas, pisos; hubo propuestas que partían desde la vivencia de la calle, de los intercambios que se generan únicamente en el espacio público; otros mantuvieron su línea de investigación previa a la pandemia y trataron de adaptar la fachadas de sus viviendas como soportes para mostrar esas investigaciones; y algunos más apostaron a las prácticas relacionales donde se privilegia una experiencia por encima de la producción de un objeto.
Ese proceso de retomar la voz, la presencia y la soberanía, se dio precisamente en las fases que el propio ejercicio de Interior Exterior invitaba: inicialmente pensar una obra para la fachada de la vivienda que dialogara con el entorno e hiciera una reflexión sobre el momento actual; a partir de esa obra crear una instrucción escrita que fuera lo suficientemente abierta para que no coarte al artista que la reciba; finalmente recibir una instrucción escrita por otro artista para realizar una siguiente obra o intervención también en la fachada de la vivienda. El pensamiento, la creación, la toma de un espacio, la invitación a otras personas y la reinterpretación; así describiría los momentos que atravesamos como grupo y que nos permitieron salir de la conversación única sobre la pandemia en la que estábamos.
En una sociedad más justa; como la que estamos persiguiendo hace décadas, estos procesos serían posibilitados para todas las personas, artistas o no, como una experiencia vital de reconstrucción de su ser frente a la crisis. Abogo para que el compromiso nuestro como campo artístico sea replicar estos procesos en las mejores condiciones, en muchos otros ámbitos, personas y contextos, para darle frente a una época marcada por la crudeza extrema de los problemas sistémicos que ya teníamos. Que la caída libre no termine en el asfalto.
Yolanda Chois Rivera
15 de febrero 2020. Cali.