Ricardo Muñoz Izquierdo
Cuerpos celestes y otras aberraciones
Centro Cultural del Banco de la República en Manizales
Curaduría: Luis Fernando Ramírez Celis
Esta exposición en el espacio del videomuro del vestíbulo de acceso al Centro Cultural del Banco de la República en Manizales, es una selección de videos de Ricardo Muñoz Izquierdo, en donde se incluye Helios y perihelios, una pieza concebida especialmente para el formato de nueve pantallas de alta definición de este espacio. La muestra se complementa con una serie de libretas de dibujo en vitrina y un mural realizado en sitio.
Órbitas
La aberración de la luz es un fenómeno propio del universo de los astros, que produce movimientos aparentes en la posición de los cuerpos celestes, como las estrellas. Desde el punto de vista de un terrícola, la posición aparente de una estrella varía debido a los cambios de velocidad de la Tierra al orbitar alrededor del Sol. Existen además aberraciones ópticas, que deforman las cosas al ser observadas a través de dispositivos visuales. Esta palabra se aplica también al comportamiento humano: una desviación de lo considerado normal se denomina aberración. En la obra de Ricardo Muñoz Izquierdo caben varias definiciones de este término. Por una parte, en el video Helios y perihelios, cuyo título se refiere al Sol y al punto más cercano a este en la órbita terrestre, presenta a esta estrella y a un séquito de astros humanizados orbitando de manera irregular, aberrada, en las nueve pantallas que conforman el videomuro del vestíbulo del edificio. En sus otros videos también podríamos hablar de aberraciones de la forma y de la composición de los cuerpos: deformaciones, cortes animales humanizados, personajes con muchos ojos, actos escatológicos y violentos, todo esto mezclado con la aparente inocencia de un imaginario infantil del cual el artista echa mano en sus libretas de dibujo, salido de la cosmogonía de Disney, Hanna-Barbera y otros icónicos referentes del mundo de la animación.
Las moscas
Por muchos años, la Florida, corregimiento rural en las afueras de Pereira, ha sido el lugar en el que Muñoz Izquierdo ha trabajado y vivido. El artista Freddy Clavijo y Ricardo Muñoz fundaron allí la residencia para artistas llamada La Cuenca, en el pequeño pueblo desde donde partimos a la finca donde queda su taller, por senderos estrechos rodeados de cultivos de cebolla y aguacate. En la culata de la casa sigue estando el mural de gran escala hecho por Ricardo y el letrero de La Cuenca, diseñado y pintado también por él. El espacio era un laboratorio de creación constante en el cual Ricardo y Freddy dirigían la actividad 24 horas al día, porque también era su espacio de vivienda y de taller. La Cuenca fue un reflejo del interés de Ricardo por aprender desde la experiencia y el diálogo con otros artistas, de establecer redes y contactos en beneficio de cada comunidad temporal que se constituía con la llegada de nuevos residentes. En este espacio surgió uno de los primeros videos de Muñoz seleccionados para la presente exposición: Las moscas también duermen, cuyo título, según el artista, proviene de la presencia de las moscas en este lugar rodeado de sembrados.
Las moscas son asociadas con lo sucio, la descomposición, la muerte, las heces, el lado oscuro de la naturaleza. Muñoz ha explorado este mundo oscuro de la naturaleza y el hombre desde una perspectiva personal. El cuento comienza, al igual que en Helios y perihelios, con un cuerpo celeste: un sol humanizado que anuncia la llegada de un nuevo día en un universo en el que unos seres, desviaciones de personajes infantiles, entre humanos y animales, se desplazan en escenarios oníricos, en ocasiones un tanto siniestros.
La linealidad de una posible historia se desdibuja y se fragmenta en sueños que se mezclan con fragmentos de la cotidianidad del artista, que incorpora en el relato, como puede ser la misma vida en el campo o el deambular motorizados por senderos rurales. Los personajes de Las moscas llegan así a una puerta secreta en la boca de una cara enorme, dibujada a gran escala directamente sobre la escenografía y animada después en la edición del video. En su obra, el entorno natural en el que vive el artista se transforma en sueño, psicodelia, humor negro y misterio: en aberraciones de la cotidianidad.
Dibujar, adentro, afuera
Diariamente, el artista transita en su moto por los caminos de la vereda en la que vive, a través de campos y bosques. Es generoso, ayuda a sus amigos y a sus vecinos, y la reciprocidad fluye en su vida. Para él es importante su origen, así como el de su grupo de colegas, una generación de artistas que viene de barrios humildes y que se han forjado a pulso. Un día puede estar dedicado al dibujo y otro a la cosecha de aguacates en los cultivos vecinos, o grabando escenas de su próximo video.
El dibujo es el centro de la práctica de Muñoz Izquierdo. Dibuja de manera constante y obsesiva, en cuadernos o diarios, murales en la sala de exposición o en las construcciones, pero también en storyboards para sus videos, bocetos para el vestuario y la utilería que también es escultura; dibuja sobre escenografías en el sitio de grabación, sobre los cuerpos y caras de los actores naturales que interpretan a los personajes en sus obras y sobre su propio cuerpo. El dibujo está presente en toda su práctica artística y es también una herramienta para registrar la cotidianidad de la vida. Los cuadernos que a diario llena de cuerpos fragmentados, entrañas, personajes de la literatura y la televisión infantil, retratos de amigos y muchos autorretratos con cuerpos híbridos o deformes, son en ocasiones bocetos para obras tridimensionales o para personajes que se fabricarán para realizar las acciones que conforman los videos.
La tercera pieza de video seleccionada para esta muestra es un autorretrato, una exploración performática de corta duración en la cual herramientas como la pintura sobre el cuerpo y la utilería generan una imagen surreal en la que la cara del artista es seccionada. Adentro, afuera es una escena entre divertida y grotesca; por una parte, el dibujo y los colores parecen salidos de una serie infantil, mientras que la acción presenta directamente un corte en la carne de un personaje con los ojos cerrados, ausente de dolor. El dibujo y la pintura son herramientas para transformar un cuerpo cuyo comportamiento resulta, de nuevo, aberrante. Ricardo habla de manera recurrente sobre lo siniestro como aquello que, al desviarse de lo familiar y cercano, genera miedo o espanto. La carne es irreal, como una pata de jamón cortada sacada de una animación de Hanna-Barbera. Pero la herida, no por ser irreal, no deja de causar inquietud, impresión.
El trabajo de Muñoz Izquierdo se relaciona con una generación de artistas colombianos que se nutre de la apertura que lograron movimientos de arte de las décadas de los sesenta y setenta en otras latitudes, como el comix, el lowbrow art y el grafiti en Estados Unidos, e incluso la línea chunga en España, que llegan de la mano del movimiento punk y alternativo en la música y se transforman en el contexto local, muchas veces desde las iniciativas de espacios independientes liderados por artistas plásticos1. El dibujo es la herramienta que domina esta experiencia; al comienzo, sus escenarios son los espacios independientes y las publicaciones alternativas que surgen en ciudades como Bogotá. El tipo de dibujo precario, infantil y grotesco a la vez es cercano a esta generación, en la que los cuadernos fueron seguramente el inicio contestatario a la represión escolar. En Muñoz Izquierdo la precariedad del contexto y las limitaciones de posibilidades de producción sofisticadas no son un límite para sus piezas más ambiciosas en video, sino todo lo contrario, son un estado que potencia la expresividad en el desarrollo de su lenguaje audiovisual.
Le preguntamos a Ricardo sobre sus influencias, esperando comprobar la presencia en el repertorio de la escena del comix underground de Nueva York de los años sesenta, del movimiento lowbrow art de California o incluso del punk. Si bien en su radar están estos movimientos, el desarrollo del imaginario de Muñoz izquierdo ha sido personal, desde adentro, cercano en gran medida al arte colombiano contemporáneo, al movimiento de los espacios independientes a la vida urbana y, aunque parezca contradictorio, al entorno natural de Risaralda. Sobre la piel de Muñoz se acumula una colección de tatuajes, salidos de sus libretas de dibujo, de los personajes de los videos o de la producción de artistas como José Antonio Suárez. Su obra trasciende la superficie del papel, del muro y de la pantalla, penetra en la piel, se mete en el órgano del intersticio, ese nuevo descubrimiento del hombre en el universo del cuerpo humano, y llega hasta las entrañas.
Referencias
1 El cómic subterráneo o cómix, como se denominó para diferenciarlo del establecido y publicado por los canales normales, tuvo su desarrollo entre 1968 y 1969 con autores como Robert Crump y su revista Comix Zap, que fue la que popularizó el término. Estas publicaciones fueron censuradas y prohibidas por su contenido fuertemente sexual, pero abrieron una nueva línea de trabajo y más adelante se insertaron en los canales regulares de circulación del cómic. En los años ochenta y noventa tuvo desarrollo como cómic alternativo en revistas como RAW y Weirdo, y la novela gráfica. En la costa oeste de Estados Unidos, más precisamente en el estado de California, el movimiento también subterráneo llamado lowbrow art (arte de mal gusto, inculto), o surrealismo pop, surgió a finales de los setenta, influenciado a su vez por el comix underground, la música punk y otras subculturas. En 1979 se publicó un libro dedicado a la obra de Robert Williams llamado The Lowbrow Art of Robert Williams (El arte de mal gusto de Robert Williams), en contraposición al arte que circulaba en galerías y museos en el momento.