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Tipo de minisitio

Por: Luis Fernando Ramírez Celis

La Florida (Risaralda, Colombia)

9 de mayo de 2018

La entrevista ha sido corregida y editada para su versión impresa, con la supervisión del artista.

En su obra es recurrente la mezcla entre lo inocente y lo siniestro. ¿Por qué ese interés?

Lo grotesco, lo irónico, lo siniestro, la violencia, lo sagrado, el error, la sexualidad, la pornografía, este universo en relación con la iconografía infantil, así como la inocencia aparente, son intereses que he tenido desde hace algunos años en mi obra, intereses que se han ido transformando pero que siempre están presentes en las vivencias cotidianas.

Una de las cosas que me interesan es incomodar al espectador, molestar un poco. Generar preguntas acerca de lo bello, lo feo, lo inútil y hasta lo que no conocemos.

Lo siniestro es una sensación de oscuridad al sacar de contexto lo más familiar y más cercano a nosotros, en un contexto inquietante. El término unheimlich en alemán, utilizado por Freud, se refiere precisamente a esto.

Lo más familiar se puede convertir en lo más grotesco y siniestro. Lo más perverso puede salir de las cosas más cotidianas. Lo escatológico: la mierda y la orina, inherentes a la condición humana, al mostrarse gráficamente, generan un choque con el público, más aún si se mezclan con iconografía infantil.

La cotidianidad es muy fuerte: vivir en el campo estos años claramente ha permeado las imágenes, al igual que la noche, la fiesta, los amigos. Creo que todo es un paquete gigantesco que se ve reflejado directamente en la producción audiovisual, gráfica y escultórica que desarrollo en la actualidad.

¿Qué referentes le interesan en relación con la iconografía para niños?

Los cómics de Kalimán —aunque no los coleccioné mucho pero sí los compraba—, Disney, los cuentos de los hermanos Grimm, Pinocho, Hanna-Barbera, etc.

También me llamaron la atención los videojuegos, como impacto visual y conceptual. Algunos de los que más me impresionaron por su crudeza y rareza fueron Killer Instinct, Street Fighter, Mortal Kombat y Super Mario World, que me parece particularmente interesante por el contenido psicodélico de su universo.

Los cuentos originales de los hermanos Grimm son crudos. Walt Disney siempre manipuló sus líneas. En Blancanieves, por ejemplo, suceden escenas bastante fuertes y reales. Recuerdo cuando la reina manda buscar a Blancanieves y le pide a un hombre que le traiga sus pulmones y su hígado para comérselos guisados. Posteriormente, Blancanieves y el príncipe quieren vengarse y disfrutan poniendo a la reina a bailar desnuda sobre fuego y terminan empalándola; un “dulce” final de cuento de hadas.

El manga japonés fue un gran referente para mi generación. Las influencias más fuertes para mi visión han sido los universos y acciones imposibles que pueden acontecer en la animación; todo el misterio, el misticismo y la historia en tramas por capítulos incorporados en estos animes.

¿En qué momento empieza a surgir el imaginario propio de su obra?

En el 2012 venía de hacer un tipo de dibujo academicista, de realismo fotográfico, en carboncillo sobre papel. Sentía que este trabajo contenía mensajes que no eran sinceros, que lo que estaba haciendo no correspondía a mis intenciones. En ese momento gané una beca del Ministerio de Cultura para viajar a Bogotá y trabajar con la tutoría de Juan Mejía. Con Juan decidimos que íbamos a potenciar el imaginario personal por medio de la literatura. Obras y autores relacionados con mis propios intereses, como lo siniestro, lo grotesco, lo irónico, etc. Obras como los cuentos de Patricia Highsmith, algunas piezas de Kafka, textos de William Burroughs, entre otros exponentes de la generación beat norteamericana. El escritor japonés Yasutaka Tsutsui publicó dos libros a los que vuelvo siempre porque me impactaron mucho: El hombre salmonela en el planeta Porno y Estoy desnudo y otros cuentos. A partir de estas lecturas se disparó el imaginario y empezó a tomar su camino.

Hablemos de las piezas que van a estar en la exposición. ¿En qué momento surgió Las moscas también duermen? ¿Esta es su primera pieza en la que los personajes se vuelcan al video?

Todo nace de los dibujos, de suscitar diálogos entre los personajes que se van creando, se reciclan y transforman. Un poco como en la exposición que realicé en el Museo de Arte de Pereira en 2014, “Pink punk and bad painting”, la cual era una gran narrativa compuesta por una serie de pinturas sobre tela sin imprimar; formatos de 2 × 4 metros que se unen y generan conversaciones entre ellos.

En ese momento tenía toda una carga de la pintura cruda y matérica, venía del dibujo y había desarrollado algunas esculturas y fotografías. Uno de los personajes de Las moscas, el amarillo, nació para una serie de fotografías con intervención de pintura sobre el cuerpo. Este color amarillo, cercano al color de los protagonistas de Los Simpson, ha sido recurrente en mi producción.

Había hecho pocos videos: El momento heroico del error (2012), en el que el personaje es un antihéroe-superhéroe humanizado, y algunos stop motions, pero estaban todas las ganas de hacer un video de mayor duración y con una producción más grande y arriesgada.

Las moscas se grabó a finales del año 2014 en la sede del Banco de la República en Pereira —luego de la invitación hecha durante un laboratorio de creación llamado “Piso 0”—, sin ningún apoyo económico y dirigido por artistas de la ciudad, en un espacio similar a El Parqueadero en el Museo de Arte Miguel Urrutia (MAMU) en Bogotá. Durante los cuatro días de rodaje hubo una exploración y un diálogo con el espacio, los imaginarios personales y las perversiones de la mirada, por parte de las cinco personas que conformaban el equipo de trabajo.

El momento más reflexivo y decisivo es la edición, puesto que es ahí donde se generan los diálogos, con unas imágenes y escenas más que con otras. Unir-cortar-superponer; conceptualmente, comienzo a intuir que puede haber relaciones ocultas detrás de las escenas que le dan una linealidad “redonda” a la historia, como la vida que crece en círculos. Por lo general, en todo lo que hago hay unas lecturas iniciales rápidas, otras más concienzudas y otras en que no sé qué pasa exactamente, y donde me imagino que habrá cosas de las que yo no me he dado cuenta. A veces no vuelvo a mirar atrás y sigo con otros procesos.

¿Cómo escogió el título?

Reflexionando en las charlas que tenemos con amigos durante los encuentros. Siempre hacemos una lluvia de ideas pensando en las imágenes que están surgiendo. En ese momento estaba viviendo en La Florida, que es un corregimiento en la zona rural de Pereira, donde la presencia de las moscas es constante por los abonos de los cultivos de cebolla. Las moscas siempre estaban intentando entrar a la casa, pasearse por la comida... Era una locura. Entonces nos pusimos a pensar en si las moscas dormían, en lo onírico, en su actividad, hasta que se llegó a este título que me parece interesante.

¿La casa a la que se refiere es la residencia La Cuenca, que tenía con Freddy Clavijo?

No, pero meses después desarrollamos el proyecto de la residencia en un lugar cercano. Fue una experiencia interesante, sobre todo por la posibilidad de compartir con otros artistas. Los directores de este tipo de espacios generalmente no viven en la residencia, pero en nuestro caso La Cuenca era nuestro hogar y nuestro taller. Le brindábamos al artista ese espacio de taller, de laboratorio creativo y también de hogar. Orientábamos algunos proyectos y colaborábamos en otros. Convivir con estos artistas fue importante. La experiencia, el vivir cotidianamente y, aparte de eso, las relaciones profesionales y las reflexiones en grupo: es formación, intercambio, amistad.

También ha sido clave viajar a diferentes residencias artísticas en Colombia y en otros países…

Ha sido clave para mi desarrollo artístico y profesional. Yo no terminé la universidad, me retiré durante los últimos semestres y decidí formarme por medio de residencias artísticas, de pasantías, de tutorías, y de trabajar con artistas que me han parecido interesantes y a quienes he tenido la oportunidad de conocer, como Juan Mejía, María Isabel Rueda, José Antonio Suárez, Taller 7 Medellín y Marcel·lí Antúnez Roca en Barcelona. Mis viajes a Portugal y Brasil también han sido enriquecedores. Para mí, este tipo de formación “informal” es potente, porque sucede desde la experiencia, desde la práctica, de primera mano con los artistas. Eso me ha permitido libertad de tiempo y espacio. Para continuar con esos procesos, en septiembre de 2018 haré una residencia en Roca Umbert, en Granollers (Barcelona), orientada por Joan Fontcuberta.

¿Cómo fue su proceso de trabajo en el caso de Las moscas y de Inside Outside?

Inside Outside es muy cercano a Las moscas, del mismo año (2014). Es un autorretrato, y una exploración del cuerpo. Una cosa de zombi, de la carne… No sé bien qué puede significar. El automatismo está presente en estos procesos. No solamente en el dibujo o en la pintura, sino también en los videos. El automatismo y la improvisación son claves en el momento de tomar decisiones, una metodología que me permite trazar un camino. Pero no es solo improvisación, naturalmente hay ideas previas. Es el caso del video de Las moscas. Por ejemplo, había una puerta secreta en el lugar de grabación. Esa puerta es bastante importante en el video, pero no estaba pensada en el storyboard ni en el proyecto que ya estaba preparado para realizarse.

¿Lo que hace hoy en dia en video lo ve relacionado con la práctica del performance?

Sí, son acciones: el cuerpo, el tiempo, el espacio. En algún momento hice algunos performances. Recuerdo un taller con Martín Molinaro titulado “Mula”. Fue impactante. Una semana intensa de formación con él, que influyó muchísimo en mi trabajo. Y eran acciones cortas. Por lo general, en los videos surgen performances que había pensado hace algunos años y allí están reflejados.

¿Cómo es el proyecto en el que está trabajando ahora para el videowall del Banco de la República en Manizales?

Se llama Afelios y perihelios y está en proceso de producción, con ideas que tenía hace tiempo sobre un sistema solar conformado por retratos que son cabezas retiradas del cuerpo; un poco siniestro. Empecé con esta serie de retratos de amigos que visitan mi taller en la zona rural de Pereira, haciendo una intervención de pintura corporal sobre su cara, como ya es constante en mis piezas. En el video, cada cabeza tiene el sonido de un planeta, sonidos que son registrados a partir de emisiones de radio que la NASA convierte en ondas sonoras y que yo descargo de internet. Cada cabeza-planeta entra en escena como una animación que contiene un imaginario, una escena propia, un sueño. Es una construcción no lineal que va surgiendo desde el automatismo, con base en la información que voy encontrando sobre el tema planetario y solar. No sé hasta dónde va a llegar el desarrollo de este proyecto ni precisamente hacia dónde se dirige, pero el dibujo continúa, está sobre los rostros... El dibujo sigue siendo el centro de mi trabajo desde el inicio, el eje central, el hilo conductor.

¿Desde hace cuánto tiene la disciplina de dibujar a diario?

Recuerdo que desde la escuelita hacía dibujos para los amigos; el dibujo siempre ha estado presente en mi vida. Luego, en la academia, descubrí otras técnicas. Sin embargo, el momento en el que se hace permanente es cuando comienzo a realizar las libretas, por allá en 2002. Han sido muchos años de registrar un tipo de escritura por medio del dibujo y hacerlo a diario; una manera de registrar la cotidianidad que no necesariamente es lineal. Hay relaciones de los personajes y formas amorfas dibujadas con lo cotidiano. En las páginas pueden aparecer amigos, retratos, charlas, cualquier acontecimiento; la muerte de alguien, de un animal, una visión o una frase que alguien dijo en algún momento y que queda zumbando en la cabeza, hasta cosas que no existen. Siempre he pensado que lo que define a un artista es el estar, el ser, el proceder y el hacer.

 Soy compulsivo con el dibujo y con el hacer. A veces no sé hasta qué punto esto sea bueno, pero es el centro de mi vida y sigo avanzando. Ya no puedo detenerme.

Imagen principal Media
Inside, Outside (Adentro, afuera) Video monocanal, sonido 51 segundos.
Imagen
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Fecha de publicación