Walther Arrubla
(San Agustín, Huila, 1986)
Artista plástico y gestor cultural, graduado de la Escuela de Bellas Artes y Humanidades de Sucre con la muestra pictórica “Corralejas del Caribe”. Licenciado en Educación Básica con énfasis en Artística de la Corporación Universitaria del Caribe (Cecar), e ingeniero agrícola egresado de la Universidad de Sucre. Creador de la Fundación Walther Arrubla. Actualmente es estudiante de la maestría en Diseño, Dirección y Gestión de Proyectos en la Fundación Universitaria Iberoamericana (Funiber). Desde temprana edad ha vivido en Sincelejo, capital del departamento de Sucre, donde ha desarrollado su carrera artística. Ha realizado exposiciones individuales y colectivas a escala regional, nacional e internacional, aparte del hecho de que ha recibido reconocimientos por su gestión y labor artística en diferentes escenarios, como la Universidad de Sucre, la Alcaldía de Sincelejo y el Museo de Infantería de Marina de Coveñas, en este último por la ejecución del proyecto sociocultural “Bajo la huella de mi prótesis: una historia con memoria hecha color”, realizado con personas víctimas del conflicto armado (héroes de guerra de las diferentes fuerzas y población civil). Esto dejó como resultado la exposición “Historia, memoria y color”. El último reconocimiento se lo hizo la organización del Encuentro Nacional de Bandas (2019), que escogió su obra Destello de imágenes como la imagen oficial del evento.
Su lema: “Estoy convencido de que el arte transforma pensamientos y sociedades”.
Entrevista de Alexandra Haddad a Walther Arrubla
¿Cuál fue la motivación para trabajar con personas víctimas de la violencia en la región?
Estoy convencido de que, a través del arte, se puede transformar pensamiento y sociedad. Tengo un recuerdo muy profundo de cuando era niño. Mi papá hoy es pensionado de la policía, y cuando yo contaba aproximadamente trece años, en pleno auge de la guerrilla, nosotros lo dimos por muerto en varias ocasiones; sin embargo, la que más me marcó fue un día en que él venía de Guaranda, un municipio de Sucre, para Sincelejo, y por la radio de una vecina escuchamos que hubo una emboscada a un camión con las mismas características del camión en que mi papá venía viajando. A eso de las tres de la mañana tocaron a la puerta, y cuando abrí, vi a mi papá con su camuflado lleno de tierra hasta decir no más, y el impermeable y todos sus implementos en la mano. Inicialmente no pensé que esto influyera en el proyecto, no me consideré una víctima directa del conflicto armado, pero sí lo viví muy de cerca. Hubo muchos factores que influyeron en esta obra, y hoy pienso que esta experiencia, inconscientemente, me llevó a desarrollar este proyecto.
Desde hace tres años has estado trabajando este tema y la obra ha pasado por varias etapas. ¿Cómo ha sido esta evolución para llegar a lo que encontramos hoy en la muestra?
Creo que la obra presentada ha logrado transmitir, de manera concisa y sin tantas arandelas, el fondo de todo el proyecto. Considero que ha sido un proceso de metamorfosis, en el que pude entrar a la vida de unas personas que han sido víctimas de la violencia, y pude descubrir su vulnerabilidad por medio de varias entrevistas. Quise trabajar, más que una pieza exterior, su ser interior, lo que le da mayor validez a la obra.