Máximo Flórez y Valentina Flórez entrevistan a Camilo Sabogal
¿Cómo nacen las obras que veremos en la exposición?
Descubro un proceso que me seduce y decido fluir con él, que me muestre su propia interpretación del mundo. No busco hacer las gamas tonales correctas ni adecuadas, ni el control preciso y la perfección de la técnica. Vivo en un continuo descubrimiento con los procesos y ese, en particular, me asombra.
Vuelvo al inicio, a mi pasión principal, el paisaje, y retorno a mi lugar favorito, el páramo, ese vasto territorio, quieto y silencioso, lleno de vida. Y retorno al páramo con mi nueva herramienta de transmitir mi emoción a través de la imagen, y dejo que el proceso comparta su sentir. Intervengo hasta donde puedo y dejo que este ponga el resto.
¿Cómo es el proceso técnico que emplea en la toma de las fotografías?
En principio, es daguerrotipia con revelado Becquerel. Desde el purismo no se catalogaría como daguerrotipo, pues en cambio de cobre plateado utilizo espejos de plata en vidrio. Para mí es daguerrotipo sobre espejo de plata. El revelado Becquerel es una variante del proceso que utiliza luz a través de un filtro rojo para revelar la imagen, a cambio de los vapores de mercurio del proceso original. Esta forma de revelado genera contrastes y tonalidades diferentes del proceso mercurial, que parece que tuviera más detractores que adeptos. Es un proceso del que me enamoré. Son tomas directas, copia única.
¿Qué impacto considera que tiene el programa Imagen Regional en su proceso artístico?
Es un impacto muy importante. Es una gran oportunidad de visibilizar el trabajo que vengo haciendo desde años atrás, con la idea de rescatar y mantener viva la memoria de estos procesos y de mostrar su vigencia en este momento histórico. Es un registro en la historia de la fotografía del país, en esta línea de trabajo experimental con la fotografía química. Una oportunidad de compartir, así como de recibir retroalimentación, aparte de que se muestra en otra región del país.